Entro a mi casa y me dirijo a mi habitación después de un largo día. El sótano es algo oscuro y frío, tal como me siento yo, por eso es el lugar perfecto para mí. Mi familia sabe que soy diferente y por eso está de acuerdo en que me esconda siempre ahí.
Escucho las voces de mi hermano y su amigo Leo, que acaban de llegar. Mi corazón late demasiado deprisa y sé que es por la presencia de Leo, desde que mi hermano nos presentó supe que él era especial, y aunque se supone que no debo enamorarme porque echaré a perder mi trabajo, sé que mis sentimientos hacia él cada vez son más fuertes.
Apenas soy consciente de que mis pies me llevan hacia ellos, intento retroceder pero ya es tarde, se han percatado de mi presencia y Daniel, mi hermano, me mira con reproche. Me sirvo un vaso de leche para disimular mi intromisión mientras escucho como Leo se burla de mí, Daniel le sigue la corriente mientras yo siento como algo se desgarra en mi interior, pero sé que es lo mejor, de hecho Daniel se ha encargado de que Leo me desprecie y se burle de mí siempre que puede. Tomo algunas galletas que preparó mi mamá y vuelvo a mi habitación donde mi alrededor se compara a mi corazón.
Me desplomo en mi cama, ya no puedo contener las lágrimas así que dejo que éstas resbalen por mis mejillas. Odio mi vida, odio estar enamorada cuando se supone que no debo estarlo, odio no poder olvidarlo porque lo tengo que ver a diario, odio tener que ser invisible para él porque así lo requiere mi trabajo, odio que mi familia se tome más a pecho mi trabajo que yo misma, porque siempre están ahí intentando ocultar que estoy enamorada de quien se supone debo cuidar, o inventando patrañas para evitar que él se enamore de mi porque eso sería un desastre. Pero lo que más odio es mi trabajo en sí, odio ser su ángel guardián porque eso es lo que me prohíbe enamorarme de él.
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noche estrellada
NouvellesEste apartado contiene algunos de mis relatos. Las historias son autoconclusivas y no tienen conexión entre ellas.
