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Miércoles, otro día de entrenamiento, saltos, piruetas y mortales hacia atrás me esperaban como animadora del Riverdale High. Estaba cansada, no quería entrenar, no después de la ajetreada noche con Sweet Pea, pero debía hacerlo a menos que quisiera enfrentarme a la furia de Cheryl, la capitana Vixen.
Suspiro y camino hacia el gimnasio, encontrándome a Pea en el pasillo junto Toni, ya vestida con el uniforme de entrenamiento, y con Fangs. Los tres reían, a saber de que, pero solo me fije en Sweet Pea, con su típica chaqueta Serpent, dejando a la vista el tatuaje en su cuello, tenía el cabello revuelto seguramente por el viaje en moto. Me acerco, llamando la atención de Pea, que pone una sonrisa tonta al verme, supongo que por el uniforme Vixen.
-Hola Gala -me saludan al unísono Fangs y Toni mientras Sweet Pea parece estar en las nubes.
-Hola chicos, Toni deberíamos ir yendo o nuestra queridísima capitana va a matarnos -cojo a la mano de la chica y tiro suavemente para hacerla caminar- Nos vemos luego, Pea -le sonrío antes de desaparecer por la puerta del gimnasio.
-Se te ha quedado cara de idiota, Sweet Pea -oigo a Fangs antes de cerrar la puerta y empezar los ensayos.
Las dos horas de entrenamiento pasan con bastante lentitud, entre quejas y gritos de Cheryl, porque según ella lo hacemos bastante mal y no podemos permitirnos hacer el ridículo en el próximo partido.
-Cheryl...estamos cansadas...podemos seguir mañana... -digo casi sin aliento.
-De acuerdo -suspira agotada de nuestras quejas- Marchaos antes de que cambie de opinión.
Cojo mi bolsa, sin querer ducharme en los vestuarios, y miro a Toni.
-¿Te duchas aquí o te espero?
-Vete ya, Sweet Pea estará esperándote -sonríe pervertida.
Salgo del instituto rápidamente y le veo, apoyado en su moto, de nuevo en las nubes. Sonrío divertida, sacando el móvil discretamente y haciéndole una foto.
-¿Salgo sexy? -pregunta cuando me acerco, sorprendiéndome ya que creí que no lo había notado.
-Tú siempre sales sexy, Pea -beso sus labios suavemente sintiendo sus grandes manos en mi cadera.
Siento como sonríe sobre mis labios y me pega más a él.
-Esta mañana te fuiste sin decir nada -se queja mientras hace un leve puchero mirándome a los ojos.
-Estabas tan tierno durmiendo que no quise despertarte -le aparto el pelo revuelto de los ojos con una sonrisa- si quieres repetir lo de ayer... prometo quedarme hasta que despiertes -veo como sus ojos se oscurecen más, supongo que por la excitación.
-Sube -ordena con la voz ronca mientras me tiende su casco.
Me lo coloco con una sonrisa y me subo en la parte trasera de la moto con una sonrisa, él me mira por encima de su hombro durante un segundo. Me aferro a su cintura, apoyando mis manos en su abdomen. Varios minutos después aparca frente a su casa en el Sunnyside trailer park. Bajo con cuidado y me saco el casco antes de que Sweet Pea me coja en brazos.
-Oye, que sé caminar -rió divertida y apoyo mi cabeza en su hombro.
-Lo sé, nena, pero es divertido llevarte en brazos -responde mientras entramos a su casa.
Beso su tatuaje con suavidad, sintiendo como se estremece, mientras nos dirige a ambos a su cuarto. Beso su mandíbula y subo con suavidad hacia sus labios, dejando un rastro húmedo a mí paso. -Nena, no me tortures.
-No te torturo -sonrío con suavidad y siento como me deja en el suelo.
Me pongo de puntillas y beso sus labios entrelazando mis manos tras su nuca. Juego con su pelo, enredando mis dedos en su suave pelo negro. Me separo suavemente bajando mis manos por su cuello hasta meterlas por debajo de su chaqueta y la empujo suavemente para quitársela.
Siento sus manos en el borde de mi camiseta, por lo que levanto los brazos para permitirle quitármela. Sonrío cuando la camiseta acaba tirada encima de su silla y vuelvo a unir mis labios con los suyos mientras dirijo mis manos a los botones de su camiseta, empezando a desabrocharlos.
-Pea, te necesito -gimo sobre sus labios antes de empujarle contra la cama, provocando que caiga sentado sobre ella.
Me subo a su regazo después de quitarme el pantalón de entrenamiento, beso sus labios con fuerza, sin poder aguantar mucho más. Gimo cuando Sweet Pea mete una de sus manos en mi ropa interior, acariciando mi húmeda entrepierna. Me muerdo el labio inferior jadeando mientras le libero de su camisa, acariciando su pecho desnudo.
-Joder nena, ya estas lista para mí -gruñe Pea con fuerza, escondido en mi cuello.
-Siempre, Pea -me remuevo buscando su tacto mientras siento sus labios succionar con fuerza la piel sensible de mi cuello- Amor, no me tortures más, te necesito, ahora.
Chillo levemente sorprendida cuando me lanza sobre el centro de la cama, le observo mientras se desnuda con rapidez y busca un condón en su mesilla de noche. Me muerdo el labio inferior mientras gatea sobre la cama para llegar a mí, rompiendo mi ropa interior al cernirse sobre mí.
-Pea, era mi único conjunto sexy -me quejo cuando los trozos de encaje negro acaban sobre el suelo.
-No te hace falta encaje negro para ser extremadamente caliente y sexy -siento como acaricia mi pecho con cuidado antes de deslizarse dentro de mí con suavidad- Joder nena, es mejor sin el jodido condón.
Gimo fuertemente cuando empieza a moverse, primero lentamente y luego más rápidamente, clavo mis uñas en su espalda intentando no gritar demasiado fuerte para que no nos escuchen sus vecinos.
-Dios, Pea... Casi... -muerdo su cuello con suavidad intentando aguantar los gemidos y chillidos.
Él acelera sus embestidas hasta que ambos llegamos a la cubre de nuestro clímax, uno detrás del otro. Jadeo fuertemente cuando cae sobre mi pecho, al no poder aguantar su peso en sus brazos. Acaricio su pelo y su espalda con suavidad, con pereza, tras agotar las pocas fuerzas que me quedaban.
-Pea, me aplastas -beso su mejilla antes de que se mueva hacia un lado, con los ojos cerrados- duerme, estaré aquí cuando despiertes.
Me acomodo en su pecho desnudo, sintiendo como sus musculosos brazos me rodean, apretándome suavemente contra él. Apoyo mi mano en su abdomen y cierro los ojos dejándome llevar por el sueño y el cansancio.