Sol

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Me gustaría presentarme, me llamo Sol Collins, vivo en un estado de USA y la verdad es que mi vida no ha sido muy gratificante que digamos; cuando era pequeña sufrí de bastante bullying por ser pequeña, gorda, cabezona, etc. Lo cual me hizo sentirme muy mal conmigo misma y ahora me encuentran aquí, haciendo mi diario de vida, para tratar de mostrarles como es mi día a día en la escuela sufriendo de ansiedad.

Honestamente la escuela se torna muy aburrida al no tener amigos y al tener solo a Lydia, que a pesar de considerarla "amiga" no me ayuda en mucho ,ya que sufre de transtornos de personalidad y depresión, no piensen que soy mala al nombrarla como una carga en mi vida, me considero una persona que trata de ayudar a los demás pero ella nunca sigue mis consejos y al parecer nunca me escucha, así que dejo que sea lo que quiera.

Cuando los profesores ven que eres una persona que viste ropa holgada, tienes cara depresiva (porque nose cómo alguien va sonriendo a la escuela) y no te gusta poner atención te tienen etiquetado como alguien especial, al igual que todos tus compañeros, por lo que los prejuicios y estereotipos hacen que al día de hoy sufra de una constante ansiedad y que nunca a mis 16 años de escuela haya ido a una fiesta, un evento o tener amigos, gracias escuela.

Retomando con mi día a día la única  clase que me motiva a ir es la de artes; en la que nos dedicamos a expresar  nuestros sentimientos más profundos, y obviamente expreso un sinfín de cosas al mismo tiempo que terminan en garabatos muy abstractos que mi maestra no sabe cómo evaluar, a pesar de la calificacion que tenga me siento relajada después de todo.

La ansiedad te hace tener bastantes movimientos involuntarios que la gente observa pero yo no, tales como tocar variados objetos con las uñas, hacer sonar los pies contra el piso en clase, cambiar de posición constantemente, tener la necesidad de hacer otra cosa luego de 30 minutos y más cosas que podría nombrar pero estaría hasta mañana hablando de ello ¿cómo lo se? Porque el único momento en que la gente me habla es cuando me dice que pare de hacer una de esas cosas.

Pero un día esa rutina me aburrió, sentí que ya era suficiente tener esta vida tan monotona si solamente me quedaba un año para terminar la secundaria, sentía que debería de cambiar, porque quería ser otra persona, no por la presión social sino porque sentía que estaba destinada a vivir una vida distinta, y no era tarde para hacerlo.

Por lo que me dispuse a escribir este diario de vida; en el que me dedico a imponerme retos drásticos que quizás  cambien (o no tanto) mi personalidad como mi diario vivir.

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