Sabio Guerrero.

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Mientras caía Oliveria solo miraba hacía lo sería donde pegaría, cuando debió de sentir dolor, solo sintió unos pequeños malestares, eso lo hizo sentir poderoso, se sintió que nada podría derrotarlo. Ya con esa confianza siguió caminando, pero ahora sin dirección. 

Cuando logro sentir ese poder de confianza logro destellar y mirar a su alrededor, igual no servía de mucho no había nada, todo estaba desolado.

Llevando mucho tiempo en ese desolado camino, pareció que aunque al principio sentía haber ganado, pensado lo bien ahora se sentía derrotado. No tenía poder, y si así fuese no lograría servir de algo. 

Cuando se sintió así, sin ganas de seguir, miro una fogata en aquel lugar, pensó que era aquel loco, corrió hacía el fuego, miro un bulto, pero solo se veían plumas, sin dudar y recordando su vestimenta del loco; tenía su puño con gran fuerza, cuando sentía que el golpe sería certero, pero antes de eso, una mano del doble de su tamaño de la de Oliveira, y se escucho como trueno, que resonó por todo el lugar. Se quedo quieto, porque sabía que no era el loco que lo hizo saltar, no soltó su mano, lo contrarío no lo dejo, se descubrió, miro un hombre, doble de grande, con una capa de plumas, una mascara con grande cuernos y grandes colmillos, pero sus muñecas-brazos y tobillos-piernas están vendados. 

Estando tan cerca de él y creyendo que podría ver sus ojos, solo miro oscuridad atravez de lo que deberían estar sus ojos, lo soltó, y agarro su espada. 

Oliveira aunque miro oscuridad en sus ojos, no miro nada malo, sino lo contrarío sintió paz. 

-¿Qué pretendes atacándome?- Dijo el guerrero. 

-Perdón, pensé que eras otras persona. -Contesto Oliveira.

-Mira a quien atacas, sino puedes tener problemas. 

-Claro, pero es que solo sentí furia. 

-Lo sé pero debes tener más auto-control. 

-Claro, lo tendré. 

-Sé lo que es la derrota. 

-¿Por qué lo dices?

-Mire tu cara, y solo vi ganas de venganza, pero no debe de ser así. porque yo también me he rendido mil veces. Y aún así, aquí sigo.

-Pero no me he rendido. 

-Por eso no te saliste del camino, y saltaste. 

Oliveira ya no dijo, nada,  miro al gran guerrero, tomando su espada, y salir caminado, para después desaparecer en la oscuridad. 


SabiosWhere stories live. Discover now