Despertando, miro su alrededor, y miro el bosque, la araña, el gran risco donde había caído, y la fogata del guerrero.
Miro, por todos lados, sin encontrar un principio ni un final.
Pasando un rato, caminando por su mundo liberado, miro a un camino que parecía subir, lo tomo, y miró una escaleras, subió, hasta que se dio cuenta que había subido tanto, que no se distinguía, un arriba o un abajo.
Recordó todo lo sucedido, y cuando logró recordar el como había regresado, el significado de todo, hasta logro saber quienes eran todos los sabios.
Estando en ese estado, se desprendió de todo.
De donde venia, ese lugar ya no existía, avanzó. Asimilo la realidad. Olvido quien era. Porque sabría que no valía la pena morir siendo el mismo.
