Taeyong era del tipo que estaba perdido en la vida, desde que era niño se había dado cuenta de eso. Su padre era igual, no sabía ni cómo iba a acabar ese año y quizás lo heredó de él.
Todas las noches antes de dormir, su padre lo acomodaba entre sus brazos y le cantaba una canción. Se sentía cálido y limpio y suave en su pijama de koala que su papá le había comprado.
Jamás le había faltado absolutamente nada. Tenía un despertar con una voz suave y besitos cariñosos por toda la cara. Desayunaba con crepes mojadas en miel porque le recordaban a la sonrisa de su padre. Comía siempre en el trabajo de su progenitor rodeado del staff y las chicas lo amaban tanto, que siempre le compraban lo que a él le apetecía. Incluso lo maquillaban y lo dejaban ir a darle un besito en los labios de su papi entre sesión y sesión de fotos. Era feliz. Y más aún cuando su madre lo visitaba cada mes y pasaba tiempo con él. Era demasiado hermosa y angelical.
Cuando creció, se supone que empezarían los problemas de la adolescencia y de su salida del armario, pero fue todo lo contrario. Como siempre, su padre le cuidaba y le daba consejos y ánimos para que pudiera seguir hacia delante. Jaejoong siempre estaba ahí por él y estaba demasiado agradecido.
Claro que no todo fue de color rosa, pero tampoco consideraba que fuera de color negro. Se cayó, lloró, se perdió, extrañó, fue insultado, insultó, lloró de nuevo, jugó, jugaron con él, traicionó, le traicionaron, bebió, vomitó, enfermó... se enamoró y se rompió.
Se fue de casa para dedicarse al baile y saber valerse por si mismo. Nunca dio un cambio radical su vida. Hizo ese "pequeño" cambio y... su vida dio un vuelco.
Amar era algo difícil para él. Claro que tuvo novios, se acostó con ellos y todo ese rollo, pero jamás llegó tan profundo.
Cuando sintió que perdía a Ten, se perdió a si mismo. Llegaba todas las noches a casa de su padre a esconderse entre sus brazos y a llorar desconsolado. No se entendía a si mismo, ¿por qué un simple chico le había arrebatado tanto?
Incluso viajó a la casa de su madre en Japón y cuando esta abrió, se preocupó tanto al verlo así, que lloró toda la noche con él. Su padre fue detrás y una noche, los tres hablaron de su sufrimiento por amor.
Ahí supo que a su mamá le rompieron el corazón no una, si no mil veces. Ahora era insegura y no sabía cómo empezar de nuevo con un hombre.
Jaejoong les contó su amor no correspondido y todos rieron cuando el pequeño de los tres murmuró un "entonces me viene de familia..."
Volvió a Corea después de unos días y lo encontró. Encontró a su amor y sin querer lo rompió más de lo que estaba. Se dio cuenta de que fue un egoísta.
No supo mirar por Ten. Él creció con besos de miel y abrazos de oso en invierno mientras que Ten, creció solo y sin cariño. Y eso que su familia era el triple de grande.
Se dio cuenta de lo cruel que fue, pero dejó de ser duro consigo mismo cuando su padre le dijo que no era su culpa, que qué sabía él.
Pero apartir de ahora que lo tenía entre sus brazos, se prometió quererlo hasta el final de sus días. Darle los besos de miel y los abrazos de oso en invierno que jamás tuvo.
Taeyong era la familia de Ten y Ten era la familia de Taeyong.
Fin.
¿qué tal este final? Ay yo no sé ni qué decir, pero aquí veis un poco del "por qué de todo"
Esta historia se basa en mostrar un poco del lado que no vemos de las personas a las que llamamos frías y sin corazón. A las que juzgamos, como a Ten, por ser como son cuando ni ellos saben como son. Solo les confundimos más de lo que están. Den amor y todo saldrá mejor.
Es para que todos sepan que en el invierno frío, puedes encontrar quien te de abrazos de oso y besos de miel.
Y lo siguiente serán los caps especiales y habrá mucho más diálogo, claramente. También tengo un cap un poco +19 🌚
Y nada, voy a dormir ya que me muero de sueño jejejeje.
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text me, ten.
CasualeTen no tiene sentimientos hacia Taeyong. Pero responde cada mensaje y duerme cada noche a su lado. 》Taeyong: Está bien. Ignora mis sentimientos si quieres, si algún desaparecen, no me vengas llorando. ○Capítulos cortos.
