Día 26: Caramelos

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Fandom: Hamilton
Ship: Phildeosia 

—¿Te duele?—preguntó la niña luego de haberle puesto el curita a la herida en la rodilla de su amigo.

—No, no te preocupes.—respondió el de pelo rizado con una sonrisa.

—Bien.—dicho eso le dio un fuerte golpe en el hombro,

—¡Au! ¡¿Por qué lo hiciste?!

—¡Mira como quedaste!—exclamó.—¿Ahora como le explicarás a tus padres de que por pelearte terminaste con un ojo morado, Philip?

—Tsk, no te preocupes por eso.—rodó los ojos.

—¡No solo es que te metas en problemas, también es el hecho de que te hiciste daño!

—¡Solo quería defenderte de esos bravucones!

—Podía con ellos sola.—cruzó los brazos.

—No es verdad.—insistió.

—¿Por qué siempre te metes en lo que no te incumbre?

—¡Con decir "gracias" me hubiera bastado!—comenzó a subir el tono de su voz, pues aquello que le había acabado de decir la morena lo molestó mucho.—¿No ves que de verdad me importas, Theo? ¡Todo esto lo hago por ti!

Tras decir eso los dos niños se quedaron en silencio por un instante.

Mientras Philip ya comenzaba a sentirse mal por el como había hablado, Theodosia se sentía fatal, el pecoso tenía razón, ¿que clase de amiga agradece un acto como ese de esa forma?

—...Es que no quiero que tengas más problemas por mi culpa.—confesó la niña finalmente.—Todos los que quiero siempre hacen grandes sacrificios por mí. Mi papá ha perdido dos oportunidades de trabajo solo para cuidarme, mi mamá miente acerca de que está mejor para seguir jugando conmigo y tú...—Volteó hacia él, dejando ver las lágrimas que estaban a punto de salir por sus ojos.—Siempre haces este tipo de cosas para defender.—Ya no pudo más y se puso a llorar, siendo consolada de pronto por el otro.

—Theo, no te debes sentir así.—decía en lo que la abrazaba.—Todos los que hacemos este tipo de cosas por ti es porque te queremos, y ya sabes, las personas somos capaces de hacer hasta la mayor locura por quiénes nos importan.—sonrió.

—¿Tú...me quieres?

—¡Claro que te quiero!—dijo animadamente.—¡Eres mi mejor amiga!

—¿De verdad?—mostró una sonrisa al oír eso.

—¡Sip!—afirmó.—Lamento haberte preocupado, igual lo entiendo, no fue muy listo de mi parte ponerme a golpes contra esos niños mayores.

—Pues mi papá me dijo que eres como el tuyo, siempre tomando cualquier oportunidad para empezar una pelea.

—Supongo que es cierto.—Se echó a reír con ella.—¿Qué tal si compramos caramelos de la tienda que está cerca de por aquí?

—Bien, pero yo invito.

—Perfecto.—dicho eso iba a empezar su camino cuando la niña lo detuvo.

—Oye Philip, antes de irnos me gustaría hacer algo.

—¿Qué cosa?—Y sin decir nada más la hija de los Burr le dio un beso rápido en el cachete de su amigo, quién de la impresión se quedó rojo como un tomate.

—Gracias.—Tomó su mano.

—...N-no tienes nada que agradecerme.—respondió con la cabeza cabizbaja por la vergüenza.

—¿Qué esperas? ¡Vamos por los dulces!—Lo jaló para empezar la trayectoria, y no tardaron en volver a reír juntos otra vez. 

¡Fictober 2018!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora