Podía sentirme observado, los paisajes verdes se volvieron oscuros y mi única
fuente de luz era la luna. No sabía muchas cosas en ese momento, pero reconocía mis emociones y la sensación estremecedora que recorría todo mi cuerpo. El silencio que antes me relajaba ahora me asfixiaba. Mis dientes empezaron a rechinar y mis piernas temblaban sin siquiera haber visto algo. Mis pensamientos colapsaban y mi desesperación me pedía huir, pero... ¿A dónde iría? Comencé a frotar mis manos con inquietud mientras miraba rápidamente a todos lados esperando una salvación. Fue entonces cuando lo escuché. Ese sonido le bastó a mi cabeza para imaginarse lo peor y en poco tiempo corromperme. El miedo se
había apoderado de mí y tenía que salvarme de todo aquello que estuviera acechándome. Todas esas siluetas se acercaban a mí y si no hacía nada iban a matarme. Me levanté de la costa y corrí al prado que había visto por el día, pero al acercarme noté la gran cantidad de criaturas en ese lugar, ninguna parecía amigable y todas volteaban a verme con frialdad, quizás mi imaginación me había consumido y todo era producto de mi miedo. Pero sean lo que sean, no dejaría que me tocaran. Me escabullí entre los árboles, pero no podía ver absolutamente
nada. Me eché al suelo y empecé a arrancar el pasto con rapidez, pronto me di cuenta de lo fina que era la tierra... Tanto que pude cavar sin problema. Me hice un hueco bajo la tierra y al estar camuflado solo me quedaba hacer lo que al inicio no me dio resultados, esperar.
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Tributo a mis viejas memorias
AdventureSin recuerdos ni señales. Varado en un mundo misterioso y lleno de curiosidad. En busca de aclarar las dudas que surgen tras cada amanecer. La imaginación puede ser un monstruo poderoso cuando el silencio te aturde y la soledad te agobia. Sobrevivir...