Capítulo X: ¿Otra vez tu?

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Roxana: ¿Que clase de favor? – sonríe.

Yo: Tengo un problema, necesito acabar con alguien, ¿sabes a lo que me refiero? – Ella me mira por unos segundos.

Roxana: ¿Quieres que mate a alguien? – aún no deja de sonreír, parece que ya lo veía venir, yo solo me quedo algo sorprendido.

Yo: S... Si... Bueno no, solo quiero que me ayudes, no quiero involucrarte en esto – ella aún me miraba contenta, como si en verdad quisiera hacerlo – ¿Tu estudias en misma escuela, verdad?

Roxana: Si, ¿porque? – puso una cara de duda.

Yo: ¿Crees poder escribir una carta citando al director a tu casa? – ella lo pensó por unos segundos y asintió con la cabeza – ¿Alguna vez has falsificado la firma de tu madre?

Roxana: Claro que si, cientos de veces – dijo sonriendo – Pero ¿que se supone que le diga al director? – eso me dejó pensando por un instante.

Yo: Podría decirle que tu madre necesita hablar con el urgentemente.

Roxana: Dirá que mejor valla al colegio y hablen ahí – tenía mucha razón en eso – pero... Tengo una idea que no podrá fallar – dijo con una sonrisa tenebrosa.

Yo: ¿Que tienes en mente? – pregunto algo confundido.

Ella se limita a responder y se pone de pie, guarda la tarjeta en su chamarra y se acerca a mi dandome un beso en la mejilla.

Roxana: Eso lo sabrás mañana, ya es muy tarde y en el estado que estás no es bueno andar despierto ¿no? – Sonríe. Yo solo asentí con la cabeza.

Tenía razón, estoy tan concentrado en todo esto que olvidó mi salud. Si no me recupero lo antes posible, no será cuestión de tiempo para que la policía me encuentre.. bueno, nos encuentre.. y si eso pasará, mi venganza no será cumplida..

Roxana me ayuda a ponerme de pie y me lleva a la habitación, me recuesta y el cansancio me hizo caer de nuevo en sueño...





















(Sueño)

Desperté otra vez en una oscuridad enorme, mis rodillas sentía el frío del piso que tocaba, mis muñecas dolía, al igual que mis brazos y hombros, estaba encadenado. Una pequeña luz a lo lejos resplandece más y más, era una puerta abriéndose, la silueta de una mujer entra y la puerta se cierra, un gran destello repentino me produce una pequeña ceguera de unos segundos. Mi visión se fue acostumbra de poco a poco a la luz, aunque algo borrosa pude distinguir una mesa y alguien ocupándola. Finalmente mi vista ya se había acostumbrado, era la misma mujer de mi sueño anterior, me miraba con seriedad.

– Se que estoy guapo, bonita. Pero no conseguirás enamorarme, no eres mi tipo – Risas incontrolable se escuchaban de mi. No era yo, era Zero..

– Eres un ser repugnante – dice ella algo molesta y a la vez con asco. Pero solo risas fueron la respuesta de Zero – No entiendo porque te siguen alimentando aún, deberían dejarte morir – dice muy molesta.

Zero: Que puedo decirte.. estos tipos me aman – risas. Pude notar que en la bata de aquella chica tenía como una insignia que decía "Psicóloga Sara"

Psic. Sara: Lo olvidaba, te usaran como rata de laboratorio para sus experimentos – sonríe victoriosa.

Zero: Genial, seré el nuevo Capitán América – risas.

Psic. Sara: Veamos cuanto durarán tus risas – dice muy seria.

Saca una jeringa del bolsillo de su bata, se pone de pie y empieza a acercarse, iba a inyectarme eso de nuevo y aún que hablara no me escucharía, esto solo era un sueño. Ella me mira y luego voltea a inyectarme en el brazo, pero algo inesperado paso, el cuerpo de Zero, de estar arrodillado se puso de pies y movió su brazo para no ser inyectado, se acercó a ella teniéndola frente a frente, la expresión de Sara cambio en cuestión de segundos a una de terror y miedo, unos ojos que se llenaban de lágrimas y en ellos el reflejo de una gran sonrisa, con la mirada de un demente, era el reflejo de Zero, la jeringa callo al suelo por su mano temblorosa.

Zero: Yo escaparé de este lugar y si no es con tu ojo en tu cuenca, será con tu ojo en mi mano – risas incontrolables de un demente retumbaban en cada rincón y las lágrimas de aquella mujer salían sin control, de un rostro traumatizado e inexpresivo....

Se escucho la misma puerta abriéndose y el sonido de las botas retumbó, un grito masculino le ordenaba a Zero que no e movieran o lo mataría allí mismo.

Zero: Corre..... – le dijo en un susurro a Sara, pero ella aún seguía traumatizada.

Dos guardias se acercaron y apuntaron sus armas a mi cabeza, uno de cada lado. Sara volvió en si, cuando escucho la misma voz diciéndole que se retire, ellos se harían cargo. Ella retrocedía lentamente, aún mirándome con miedo.

Zero: ¡Recuérdalo maldita! ¡Yo! ¡Zero¡ ¡el más grande asesino en serie! ¡Será libre! – risas y risas demenciales hacían correr a Sara mientras lloraba, tapándose los oídos. Zero era golpeado por los hombres, pero eso no apagaban sus risas, hasta que recibió un fuerte golpe y todo se oscureció...

Otra vez era una completa oscuridad, una tranquila y silenciosa oscuridad, eso parecía ser. Se escuchaban risas, pero la persona que las ocasionaba parecía estar muy lejos. Poco a poco se oían más cerca y a la vez más fuertes, hasta que se detuvieron de pronto.

Zero: ¿Verdad que se siente bien causar miedo a las personas? – dijo contento.

Yo: ¿Otra vez tu? – dije serio.

Zero: ¿A quien más esperabas maldito mocoso? – ríe – acaso ya olvidaste de que tu cuerpo será mio - risas.

Yo: Como si eso fuera posible - dije con sarcasmo.

Zero: Es y será posible, vete despidiendo de el y de tu amiguita – apareció de repente enfrente mio con una enorme sonrisa y esos ojos llenos de locura – Tu cuerpo será mio y yo, seré libre...

Tras esas palabras el desapareció y cientos de risas empezaron a escucharse que cada vez se oían más y más lejos, volviéndose inaudibles, hasta desaparecer por completo..

El Diario De Un Psicópata #JFRzero27Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora