3 - Saboreando

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No sé si aparente calma y seguridad ahí dentro.

Paso mi mano donde la suya acaricio, todavía siento mi piel erizada por el roce de sus dedos. Suelto el aire que retuve en esos escasos segundos y cierro la puerta a mi espalda.

En cuanto dirijo mi vista al frente, veo como varios de los empleados, se alejan para ir corriendo a sus cubículos y actuar como si no hubieran estado con la oreja pegada al despacho de su jefe.

No puedo evitar recordar cuando éramos estudiantes y como constantemente lo veía con diferentes chicas. Incluso cuando lo iba a visitar a su departamento, siempre veía a chicas saliendo de su habitación poniéndose la ropa y peinándose torpemente mientras trataban de pasar desapercibidas.

No me sorprendería si Gabriel alguna vez haya traído a una de sus conquistas aquí a su despacho.

Alejo esa idea de mi mente, salgo del piso de Marketing y me dirijo al elevador, mientras doy un vistazo rápido al celular de mi trabajo, reviso mi agenda para comprobar mis trabajos y pedidos pendientes. Una vez dentro, toco los botones y espero hasta llegar al piso 50.

- Colin Spencer... Con que se trata de otro hombre popular o muy mujeriego. Apostaría lo segundo -

Repito para mi misma, no sería la primera vez que conozco esta clase de hombres. Quizás estoy empezando a prejuzgar tan rápido, me lo repito mentalmente.

Llego a mi destino y me siento de nuevo perdida. Busco a alguna persona que me pueda orientar, pero solo veo un pasillo enorme y varias puertas.


Me aventuro a abrir una y solo veo varias máquinas, sensores y aparatos conectados a diversos cables.

- Creo que aquí no es. Espero no me tarde mucho -

Cierro la puerta y sigo mi camino en busca de alguien que pueda ayudarme a llegar con esta persona. Veo otra puerta, suspiro y decido armarme de valor para entrar. Dudo un poco, pues lo único que deseo es no ser reconocida, podría llegar tarde mi compromiso aquí mismo.

Antes de tomar la puerta, escucho varios sonidos de notificaciones. Doy un vistazo rápido y veo que se trata de mi celular de uso personal, compruebo que solo son notificaciones de mis redes sociales. Bloqueo el celular y lo guardo en el bolso.

Abro la puerta y esta vez veo a varias personas, chicos, cada uno frente a sus pantallas. Unos tecleando códigos en HTML, otros supervisando, pero bastante concentrados en su trabajo, decido entrar, cierro la puerta pero siguen sin notar mi presencia. Suspiro, no me queda de otra, decido hacerme notar.

- Hola... buenos días -

Apenas pronuncio estas palabras y varios de los empleados giran su vista hacia mi persona, unos con expresión de sorpresa, otros sin creer que yo este ahí y unos más bastante nerviosos y sonrojados. Creo que ya me reconocieron o casi nunca reciben visitas de mujeres.

¿Por qué será esto tan cliché?

- Hola... ¿Alguien podría decirme donde encuentro a Colin Spencer? Tengo una entrega para él -

Mi pregunta parece llevársela el aire, están mirándome muy atentos, entonces comienzan unos a balbucear y otros más a hablar pero de manera más clara.

- ¿Eres... Cordelia? -

De acuerdo, se dieron cuenta de quien soy, me resigno en seguida en mi plan de mantener un perfil bajo. Estoy a punto de responder, pero escucho a otros chicos más exclamar.

- ¡Si, es ella! -

- ¡No puedo creer que esté aquí! -

- Es más pequeñita en persona -

DouceurWhere stories live. Discover now