Capítulo 13 I Tan cerca.

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Pocas veces se había sentido así en su vida, tan perdido, sin poder, sin conocimiento y tan absorto en una emoción que era incapaz de moverse. Ahí estaba ella, como la última vez que la vio, con el cabello en una trenza y las ropas de civil que solía usar, parecía que el tiempo no pasaba, que él a penas era un adolescente con el orgullo herido y la impotencia carcomiendole por dentro, con tantas cosas que decir y sin nada que lo escuchara, ¿cuándo se había convertido eso en algo habitual?

—Rin'san, —el susurro leve de Sasuke era como una bocanada de aire, un intento por creer lo que estaba frente a él— en verdad es usted.

La castaña se "acercó" a él y le sonrió con ternura.

—Estuviste buscándome, ¿no es así? —estaba atónito, algo raro en en Uchiha lo que la hizo reír— Dime Sasuke, ¿por qué estoy aquí?

Debía salir de su ensoñación y obtener respuestas, el tiempo se  terminaba.

—Yo... ¿qué ocurrió esa noche? La noche en que Kakashi'sensei y tú murieron. —la castaña lo observó detenidamente, como si se debatiera entre decir o no lo que él quería escuchar.

—¿De verdad siguen con eso? Fue hace mucho. —dijo como respuesta— Kakashi y yo ya no estamos, no debería importarles como nos fuimos sino lo que dejamos al hacerlo. ¿Cómo esta Sakumo, de verdad están cuidando bien de él?

—Si quiere que lo hagamos deberá responder a mi pregunta, —si querían quitarse el dolor del pecho, la pesadez en su andar— responda por favor.

Sin embargo, en ese momento Rin comenzó a desaparecer y su oportunidad volvía a desvanecerse, antes de que se fuera susurró:

—Dile a Sakumo que lo amo mucho. 

Y así como llegó, se fue. Sasuke golpeó el suelo con fuerza, claramente frustrado. ¿Ahora qué?

—Supongo que no había mucho que hacer, —murmuró Orochimaru encogiéndose de hombros— bueno, ¿qué se le va a ser? Si me disculpas, tengo que empacar. Fue un gusto, Sasuke'kun.

Antes de que pudiera siquiera dar un paso, Sasuke lo tomó del cuello.

—Tú vendrás conmigo a Konoha.

[...]

Soltó un leve suspiró y abrió la puerta de su hogar. Había sido algo duro ver a su tío tan vulnerable, aún más cuando el solía ser tan alegre.

—Estoy en casa. —susurró mientras se sentaba para quitarse los zapatos.

—¿Dónde estuviste? —mascullo una voz a sus espaldas y de un saltó se puso de pie y sacó un kunai para defenderse.

—¿Minato'san? —el nombrado se acercó a él con expresión fría.

—Te hice una pregunta.

—En los exámenes chunnin, ¿dónde más iba a estar? —respondió guardando el kunai en su bolsa de armas.

—No mientas, ¡¿dónde estabas?! —el rubio le dio un leve tirón haciendo que el libro de Gai cayera al suelo— ¿Esto es...?

Minato lo tomó entre sus manos y contempló con dolor la caligrafía del libro.

—¡Oiga, no puede quitarmelo! —gritó el infante, tratando de recuperar el libro.

—¡Por supuesto que puedo, no te pertenece!

—¡El tío Gai me lo prestó! —protestó con rabia. Minato podría ser el Hokage pero seguía sin tener poder absoluto sobre él— ¡Lo que haga con él no me incumbe!

— ¡Por supuesto que me incumbe, no te das cuenta lo que estas haciendo! ¡Tu equipo contaba contigo para los exámenes chunnin y no fuiste! ¡¿Sabes lo decepcionada que estaba Mirai por ello?! ¡¿El daño que le haces a Gai al quitarle esto?! ¡Tus acciones han deshonrado el nombre de tu padre! ¡Los Kages hablan sobre ti como si te importara un bledo lo que le pasase a los demás!

—¡Usted no puede decirme lo que puedo o no hacer! ¡Usted no es mi padre y si fuera al menos la mitad de bueno de lo que él fue sabría lo que paso!

Los gritos cesaron cuando un golpe sordo se hizo resonar en el lugar. La mejilla izquierda de Sakumo ardía, ahí donde Minato le había dado una bofetada y él, no podía creerlo. Se volteó a verle lentamente, con los ojos abiertos como platos y su mano tocando el golpe. El Cuarto lo veía duramente y le arrancó la banda de la frente que lo distinguía como ninja de la Hoja.

—A partir de este momento quedas destituido de tu cargo como gennin de la Hoja. —guardó la banda y el libro en su bolsillo, el niño miraba al suelo— Y estas bajo arresto domiciliario hasta que sepa que hacer contigo, si pones un pie fuera lo sabré.

Minato avanzó hasta la salida, tomó el pomo de la puerta entre sus manos y susurró:

—De estar aquí, se que tus padres estarían muy decepcionados. —y se fue.

Sakumo reaccionó poco después, subió corriendo a su habitación y rebuscó entre los cajones todos los libros de sus padres, nada, ni un rastro. Salió de ahí para dirigirse al armario de armamento ninja de su padre y al abrirlo tampoco encontró nada.

—No... —corrió hasta la cómoda en el salón, donde guardaba el equipo medico de Rin pero tampoco estaba.

Golpeó el mueble con violencia y las lágrimas empezaron a caer sin cesar, ¡todo se había ido! ¡Todo! Tendría que encontrar la forma de salir de ahí, la forma de demostrar que estaba haciendo lo correcto y que si era un digno hijo de sus padres.

[...]

—¿A dónde habrá ido mi padre'ttebayo? —mascullo Naruto mientras se movía inquietamente por la oficina del Hokage.

—Ya llegara, no seas impaciente. —murmuró Neji al otro lado de la habitación.

—No me gusta esperar. —el rubio hizo un puchero, aunque ya era un hombre casado a veces seguía comportándose como un niño.

De la nada, la puerta se abrió con violencia, revelando a un azabache agotado que cargaba a alguien más consigo.

—¿Sasuke? —los presentes se movilizaron para ayudarlo.

—¿Orochimaru? —musitó el Hyuga con extrañeza a su vez que lo recostaba en el suelo.

Por su parte, Naruto e Itachi ayudaban al menor de los Uchiha a para que este descansará.

—Naruto, trae a Sakura. —ordenó Itachi y este así lo hizo, saliendo por la ventana.

Sasuke tomó a su hermano del cuello y lo acercó a él.

—Trae al Cuarto, rápido.

—Sasuke debes descan...

—No hay tiempo, —interrumpio— hay que traer a Kakashi'sensei y Rin'san de vuelta.

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