¿Qué sería capaz de hacer una persona por sus seres queridos? Las personas podrían llegar a hacer cosas que nunca se imaginaban, solo por su familia y mas si mueren de manera injusta, por un maldito. Charlie Muller pasó de ser una chica normal, con...
Mi alarma comenzó a sonar a las 6:32 de la mañana y yo de manera floja la apagué. Me quedé un rato mirando el techo hasta que decido levantarme y darme una ducha de agua caliente. Me vestí con una camisa negra la cual tenía escrito en color blanco "No crezcan, es una trampa" en inglés, una camisa de botones blanca con líneas azul marino, unos jeans doblados al tobillo y unas converse blancas. Bajé a la cocina y mi madre, como siempre, tenía mi desayuno ya preparado en la mesa. Me senté y comencé a comer sin ánimo, esperando a que diera la hora para irme a la universidad. Al terminar me senté en el sofá y saqué mi teléfono para ver vídeos, pero luego recordé que no tenía datos. Solté un bufido, tendría que pagar otra vez para tener datos. Cuando por fin eran las 7:30 me despedí de mis padres, tomé las llaves de la motora que me regalaron mis abuelos, les agradezco muchísimo ya que no me gusta tomar el autobús. Al encenderla mi madre salió de la casa y me dijo que no me moviera a lo que obedecí. Esta me dijo que tuviera cuidado ya que a unas dos casas más abajo hay patrullas. Asentí confundida y comencé mi rumbo hacia la universidad, no si antes colocarme el casco de seguridad. Efectivamente había patrullas donde mi madre había dicho, habían unas ambulancias y varias personas curiosas por saber que ocurrió. Me detuve un poco lejos para ver, también tenía curiosidad aunque ya tenía una idea de lo que había ocurrido. Un grupo de policías salieron arrastrando unos cuerpos y los paramédicos rápidamente fueron para verificar si alguno seguía con vida, y efectivamente solamente uno tuvo suerte.
Solo había una respuesta para los asesinatos en el bosque y era los famosos creepypastas. Unos asesinos despiadados y sin compasión. Luego de que la ambulancia se fuera seguí mi camino hacia la universidad. En varias ocasiones me he encontrado con estos asesinos, en especial con Jeff The Killer y nuestro primer encuentro no fue nada lindo. Recuerdo haberme llevado un gran susto, incluso traumarme, cuando un chico vestido de verde comenzó a salir de mi celular y uno de máscara azul se comía unos riñones y desaparecía en mi cara. Salí de mis pensamientos al ver el gran edificio y decidí entrar al estacionamiento. Una vez me estacioné y bajé de la motora, me encontré con una de mis amigas quien al instante me abrazó. Entramos a la universidad y caminamos hasta el salón que nos correspondía para repasar del examen y esperar a que fuera hora. Ya a las 9:36 dejé de estudiar y comencé a hablar con Megan sobre cualquier cosa hasta que recibimos un email del profesor avisando que hoy no daría clases. Suspiré enojada, esto era una pérdida de tiempo. Opté por irme sola a la biblioteca y sacar mi iPad para ver las noticias. Dieron un vídeo en el que salía yo asesinando a los hombres de Robert, si no fuera por el cubre bocas todo el mundo se habría dado cuenta que soy yo. Comencé a hacer cálculos en mi mente para saber cuanto tiempo tenía para la próxima clase. Tenía hasta las 2:10 de la tarde para regresar a mi próxima clase.
— Supongo que podría ir a la fábrica a preguntar— dije para mí misma
Me levanté de mi asiento, con mi iPad en mano y salí de la universidad para montarme en mi preciada motora. Me coloqué una sudadera que se encontraba dentro del asiento en una bolsa y emprendí mi viaje a la fábrica. En dos horas y media ya había llegado al lugar, me bajé con la capucha puesta y me adentré a la vieja estructura. En estos momentos solo habían personas sin hogar así que no me quedó más remedio que preguntarles a ver si obtenía alguna respuesta.
— Disculpe, ¿Sabe algo sobre Robert Seed?— pregunté arrodillandome frente a una señora mayor
— ¿Qué negocios tienes con él niña? No te involucres con ese hombre—
— Créame señora, no quiero nada que ver con ese hombre, solamente quiero saber si estará en este lugar a la noche—
— Él siempre está moviéndose de lugar en lugar. Si te lo llegaras a encontrar considéralo tu día de suerte—
La señora tenía razón, Robert siempre estaba moviéndose. Rara la vez se muestra en persona, como hace dos años atrás cuando él y su grupo entraron a la escuela a la que iba mi pequeño hermano. Le di las gracias a la señora y me fui de allí para volver a mi motora, pero una voz me detuvo he hizo que me volteara al instante.
— Pero si es la chica Firework— dijo de manera burlona
— Que milagro que aparezcas por el día Jeff The Killer—
— No es nada del otro mundo, solo vine a descansar pero vaya sorpresa la que me llevé— dijo quitándose la capucha y sacando su cuchillo
— Puedes guardar eso para después Jeffrey, ya que no tengo tiempo para jugar contigo— dije sonriendo
— Cierto, la universidad y los narcotraficantes te tienen ocupada, vaya vida miserable la que llevas— dijo negando con la cabeza
— No tan miserable como tu cara Jeffrey— dije y este soltó un bufido— Bueno, nos veremos en algún momento y cuidado que no te mate Jane o tu querido hermano-
Admito que Jeff me da mucho miedo pero no lo mostraría. Salí de ese lugar para montarme en mi motora y volver a la universidad. Al llegar ya eran las 1:47 así que tendría que esperar 25 minutos para mi última clase. Sí, hoy solamente tomo dos clases y esta última es la que siempre acaba con mi paciencia. Fui a la cafetería para comprarme un café para poder sobrevivir esta pesadilla.
[...]
¡Las 4:48! Esa es mi señal para despedirme de Megan y salir corriendo hacia la salida. Llegaría a mi casa a buscar mi ropa y el bolso con mis fuegos artificiales para quedarme buscando a Robert. Obviamente tendría que darle una excusa barata a mis padres aunque no deberían negarse ya que tengo 21 años. Ya como a las 5:30 llegué a mi casa y me bajé de la motora casi tropezando por lo rápido que salí. Entré al garaje para tomar el bulto y dejarlo al lado de un arbusto. Entré a la casa corriendo para ir a mi habitación, guardar la ropa dentro de una bolsa y decirle a mis padres que iría a una cafetería a hacer trabajos de la universidad. Mi madre me dió 20 dólares y yo los acepté, uno nunca sabe que puede pasar. Salí disparada de casa, agarré el bulto y comencé a caminar a paso ligero al lugar donde Robert puede estar, la fábrica abandonada. No me llevo mi motora porque la fábrica no está tan lejos de mi casa pero de la universidad sí, es en motora y me tardo dos horas y media.
Al llegar a la fábrica entré a un cuarto oscuro y sucio. Prendí la linterna de mi celular y lo coloqué encima del bulto que se encontraba en una mesa. Me cambié de ropa lo más rápido que pude y salí disparada de ese horrible lugar. Decidí ponerme el cubre bocas desde un principio por si hay alguien espiando. Subí por unas escaleras, las cuales se encontraban en mal estado y con cuidado de no caer, para mirar por las ventanas y estar pendiente por si Robert aparece.
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