Podía sentir como ya estaba despertando y como un dolor se hacía presente en mi brazo. Me levanté de golpe al sentir un pinchazo y vi que el responsable era un enmascarado quien cosía mi herida con delicadeza. Me quedé mirando con una mueca y decidí no intentar atacar a quien fuera este desconocido, ya que saldría perdiendo por el simple hecho de que no tengo armas y el enmascarado podría apuñalar mi ojo con la aguja. Respiraba profundo para no soltar ninguna grosería. Luego de unos diez minutos de agonía, el chico por fin había terminado lo cual agradecía mucho. Recogió todo y salió del cuarto sin decir nada, así que opté por ponerme de pie y seguirlo con cautela. Había perdido de vista al chico pero al par de segundos, cuando llegué a la sala, vi a Toby junto a los dos enmascarados hablando claramente sobre mí.
— Me alegra mucho ver que sigues viva — dijo Jeff a mis espaldas causando un leve escalofrío en mí.
— ¿Quién dijo que moriría fácilmente? — me giré para enfrentarlo.
— Nadie, pero me alegro de que sigas viva porque seré yo quien te asesine —
— Que conmovedor, pero cuando yo muera ya tú estarás tres metros bajo tierra con los gusanos. Despúes de todo son tu familia — le sonreí.
Nos quedamos en silencio mientras nos mirábamos directamente a los ojos. Un carraspido llamó mi atención así que rompí la tensión entre Jeff y yo. Este me pasó por el lado, chocando su hombro con el mío y caminó hasta los sillones donde se sentó. Yo rodé los ojos mientras le sacaba el dedo del medio sin que me viera. Decidí volver al cuarto donde había despertado para ver si ahí se encontraba mi bulto y efectivamente, la coloqué en mis hombros y me preparé mentalmente para salir corriendo del lugar sin ser atrapada. Me quedé parada en la entrada del cuarto, respirando profundamente cuando por fin decidí correr hasta la puerta, pero cuando la abrí una fuerte ventisca sumamente fría chocó contra mi cuerpo impidiéndome salir. Trataba de cerrar la puerta pero el viento soplaba tan fuerte que me era difícil hacerlo. Lo que parecía una eternidad tratando de cerrar la maldita puerta había terminado gracias al enmascarado quien se digno en ayudarme, haciendo que sintiera un tremendo alivio en mis brazos. Me recosté de la puerta y me deslicé hasta quedar sentada donde solté un suspiro.
— Que bien — observé al chico — Debes estar pensando que soy una estúpida y estoy totalmente de acuerdo. Gracias por la ayuda, fuiste el único que sintió pena por mi ridículo intento de escapar — este solo se volteó y volvió al sillón donde se sentó — Excelente conversación, muy motivadora la verdad — le enseñé mi pulgar.
Me levanté del frío suelo y caminé frente a los asesinos quienes se pusieron en alerta — menos Jeff y Toby — y yo me quedé quieta enseñando mis manos. Les dije que estuvieran tranquilos, que solo iba a sentarme en el sillón que se encontraba solitario al lado de la chimenea para poder entrar en calor. Me hice bolita en el sillón mientras sacaba mi celular para ponerme a jugar ya que me sentía muy incómoda y los jóvenes presentes no quitaban su vista de mí. Tres minutos de estar jugando fueron suficientes para que Jeff se quejara y me amenazara con romper mi celular, todo porque el volumen estaba alto.
— Disculpa abuelo pero no tengo nada mejor que hacer y tampoco pretendo estar todo el bendito día viendo tu horrible cara. Es tu presencia y me dan ganas de vomitar — dije y pude ver como los otros tres chicos aguantaban la risa.
Jeff se levantó bruscamente del sillón para acercarse a mí de forma amenazante. Yo rápidamente le enseñé mi mano dándole a entender que se detuviera y lo miré con los ojos entrecerrados.
— Wow, tranquilo, no te aguantas ni una hombre. En la noche de hoy declaro una tregua. ¿Qué te parece? — le di una sonrisa mientras le extendía mi mano.
Y justo cuando pensé que Jeff me cortaría la mano con su cuchillo, Toby lo alejó y este se fue a alguna parte de la cabaña no sin antes amenazarme, por segunda vez. Sonreí de manera estúpida y me acomodé en el sillón para soltar un suspiro. Bueno, tal parece que hoy no se duerme. Los dos enmascarados decidieron irse dejándome sola con Toby y yo iba a copiar su acto, si no fuera porque este insistió en que me quedara con él. Me quedé en el mismo sillón ya que no quería que Jeff me atacara por la espalda mientras que Toby se sentaba en el suelo frente a mí. Se me quedó mirando fijamente, como si quisiera ver dentro de mí lo cual me estaba dando miedo.
— ¿Qué quieres de mí? — lo miré con los ojos entrecerrados.
— Parece que la noche será larga — se quitó su bozal para sonreír.
— Ya veo, quieres jugar a las veinte preguntas — este asintió — No quiero, estoy cansada y no puedo irme a dormir si quiero seguir viviendo. Además de que tengo un examen y no he estudiado nada — pasé mis manos por mi rostro frustrada.
— Me alegro mucho por ti — soltó de manera sarcástica — Bien, ahí te va la primera pregunta. ¿Por qué sigues estudiando? Puedes robar dinero y así no te preocupas de nada — sonrió y yo solo suspiré porque sabía que no tenía escapatoria.
— Gano algo de dinero en la universidad, además de que no quiero arriesgarme a que me atrapen más rápido. Una vez acabe con Robert quiero continuar con una vida normal —
— Dudo mucho que puedas volver a tener una vida normal — me miró con una cara inocente.
Seguí contestando todas las preguntas que me hacía. Hablar con Toby no era malo, al contrario, me parecía entretenido pero a la misma vez tengo que tener precaución con su cambio de humor. Mientras hablábamos cambió de feliz a enojado y viceversa, en un abrir y cerrar de ojos. Estaba viendo la hora en mi celular cuando me toma por sorpresa preguntándome el porqué estoy detrás de Robert. No quería contarle, después de todo somos enemigos, estaba decidida a acabar con los creepypastas también pero al final quise contarle todo. Terminé mi relato llorando como estúpida pero siempre que menciono el nombre de mi hermano no puedo evitar las lágrimas.
— No llores, yo también perdí a mi hermana. Fue en un accidente de auto, el conductor estaba bajo los efectos del alcohol cuando invadió nuestro carril. Fue... horrible — sus tics se activaron, haciendo que se le dificultara hablar un poco — Recuerdo sus gritos... recuerdo haberla visto directo a los ojos, eran blancos opacos, sin vida. Un cristal sobresalía de su frente y su mandíbula colgaba, igual que el día del accidente — abrazó sus rodillas mientras observaba el suelo con una mirada perdida.
Lo observé por un buen rato en silencio, se veía tan vulnerable, como un niño pequeño. Era obvio que sufría de PTSD y por eso fue que vió a su hermana. No podía imaginarme tan horrible escena y me rompía el corazón saber que experimentó la pérdida de un ser querido a tan temprana edad.
— ¡Tenemos algo en común! — dijo de golpe haciendo que me asustara — Ambos perdimos un familiar a manos de un desgraciado — sonrió. Sus cambios de humor si que dan miedo.
— Se podría decir que sí — solté una risa — Lamento mucho lo de tu hermana — dije con sinceridad.
Toby me observó por unos segundos con brillo en sus ojos. Parece que la amabilidad para él no era algo común. Eran casi las cuatro de la mañana y me encontraba luchando para no quedarme dormida en ese incómodo sillón. Toby al verme de tal manera se ofreció a vigilarme mientras dormía, cosa que le agradecí. Estaba poniendo toda mi confianza en él, esperando que cuando despertara me encontrara en el mismo lugar y no en el infierno.
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FireWork (Ticci Toby)
Fanfiction¿Qué sería capaz de hacer una persona por sus seres queridos? Las personas podrían llegar a hacer cosas que nunca se imaginaban, solo por su familia y mas si mueren de manera injusta, por un maldito. Charlie Muller pasó de ser una chica normal, con...
