Hay momentos precisos en los que no es necesario que algo pase para saber que va a suceder, hay algo dentro de ti que te lo dice, lo sientes y sabes que eso es así, que va a ocurrir, y efectivamente, ocurre.
Ese momento en que todo tu cuerpo se encoje y sabes que algo va muy mal, aunque no haya pasado nada, pero ocurre.
Ese momento en que sientes euforia y felicidad, sabes que algo va muy bien, aunque no haya pasado nada, pero ocurre.
O quizás esos presentimientos no ocurren porque acertemos algo que va a suceder, quizás somos nosotros mismos los que hacemos que ocurran, nos ocasionamos nuestras propias desgracias porque necesitamos el drama en nuestra vida, algo de tristeza para valorar los momentos mejores, la predisposición de nuestras emociones es la culpable, de que lo bueno pase y lo malo también, por eso que dicen, sonriele a la vida y la vida te sonreirá.
