Final

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POV Lexa

Thomas y Austin corrían por la habitación, aunque la diferencia de edad era poco, estos dos, además de hermanos, eran mejores amigos. Clarke se sorprendió cuando supo que estaba embarazada, pensaba que la inseminación artificial no iba a funcionar, pero afortunadamente lo hizo, y ocho meses más tarde nació Thomas, guapo, rubio, con la cara de su madre, quiero decir, la cara de mami, así era como los pequeños la llamaban.

Y después fue el turno de Austin, el bebé que ahora tenía tres años recién cumplidos y que estaba corriendo por la sala, jugando con su hermano, del cual estuve yo embarazada. Recuerdo el momento en el que nació como si fuera ayer, nació mucho más gordito que Thomas, cabellos castaños que casi no se veían de tan cortos que eran, pelo que cuando le daba el sol parecía rubio.

También recuerdo como si fuera ayer cuando Clarke me besó por sorpresa en su casa, sólo había ido allí para estudiar álgebra, pero salí,  mejor dicho, corrí de allí mucho más feliz de lo que me esperaba, pero tan confusa y nerviosa como feliz.

Estuvimos dos semanas sin hablarnos, tenía vergüenza de hablar con ella, no sabía qué decir, y ella tampoco sabía. Cuando por fin me habló, sí, fue ella la que me habló, ella fue a mi casa, era tarde y había viento. Ella me había dicho que no sabía porqué me había besado, que sólo sabía que quería besarme de nuevo, que cuando pensaba en mí se sentía feliz, así que se arrodilló en la puerta de mi casa y me preguntó si quería salir con ella. Grité un sí, nos abrazamos y quedamos para salir el siguiente viernes, en una de las mejores cafeterías de la ciudad. Donde estaba Bellamy, pura coincidencia.

Sucedía que, una semana después del beso y una semana antes de que me pidiera salir, Clarke había terminado con él, sólo le había dicho que las cosas ya no eran iguales y que su corazón pertenecía a otra persona. Bellamy se enfureció y acabó golpeándola en el rostro, lo que explicaba la pequeña mancha roja que tenía en su mejilla la tarde que había ido a mi casa.

Y si, como si no hubiera llegado con eso, en la cafetería Bellamy sí volvió a enfurecer.

  Flashback on.

- Entonces, es ella, ¿Verdad? - preguntó tan pronto nos vio y se acercó a nuestra mesa.- ¿Terminaste conmigo para estar con ella? - se exaltó, aumentando su tono de voz, lo que atrajo algunas miradas a nuestra mesa. - ¡¿ELLA?!

- Cálmate, Bellamy. - Le pidió Clarke, no dejando transparentar ni un poco lo molesta que realmente estaba.

- No me voy a calmar, Clarke! Rompiste conmigo! - dijo enfatizando el “conmigo” - ¿Para quedarte con ella? - dijo enfatizando ahora el “ella” y dejando transparentar un poco de dolor en su voz. - Entonces, ahora desististe de ser normal y decidiste batear hacia la otra acera, eh? Problema tuyo, no quiero ni saberlo. - Dijo con rabia e indiferencia en su voz y en su rostro, lo que me dejó pensando si Bellamy no sufriría de algún trastorno bipolar.
Pero yo me alteré con la forma en que Bellamy le había hablado a Clarke, a la rubia nunca le habían hablado así ni con esas palabras, vi sus ojos llenarse de lágrimas, y eso me rompió el corazón a la vez que me llenaba de rabia.

Me levanté de la mesa de un salto, alcancé a Bellamy que ya se había alejado unos pasos, lo sujeté del hombro y tiré de él. Él se quedó confuso, pero al ver que había sido yo, su mirada se llenó de rabia. No sé todavía por qué, pero junté toda mi fuera (que no era mucha) en mi puño y lo golpeé en la cara. Pero como ya dije, era débil.

Mi puñetazo sólo le debió hacer cosquillas a Bellamy. Pero al percibir lo que había hecho, su mirada se puso roja de furia, cerró su mano en un puño y golpeó mi cara, más específicamente, mi nariz. Eso fue suficiente para hacerme caer al suelo y desmayarme.

Lo siguiente que recuerdo es despertar en el sofá de mi casa, con hielo en mi nariz y Clarke cuidando de mí.

  Flashback off.

Aquel día fue un poco confuso, me desperté en el sofá y mi rostro, aunque dolía, estaba enojado. Todo lo que quería era salir de mi casa, cazar a Bellamy y golpearlo hasta que se desmayara… o muriese. Pero Clarke me sujetó cuando traté de ir hacia la puerta, ella me cuidó, y logró calmarme. Algo mágico de sus labios me calmó cuando se apoyaron sobre los míos, recuerdo que hasta llegué a desconectar completamente del mundo que nos rodeaba.

Fue un día, en cierto modo, hasta bastante bueno.

Uno de los días más felices que recuerdo fue el de nuestra boda, Clarke estaba tan hermosa...Señor. Su pelo trenzado cayendo sobre su hombro derecho, pequeñas flores atrapadas a lo largo del mismo. El vestido, wah!, el vestido, era tan hermoso, no sé ni cómo describirlo. Pero no era tan hermoso como la persona que lo estaba usando.

- Lexa… - una voz me sacó de mis recuerdos, una voz que conocía y amaba. Miré hacia mi lado y vi a Clarke, que apoyó una mano en mi hombro, para realmente tener mi atención.- Hola amor. - Dijo una vez que la miré, aunque ya habíamos hablado antes.
Ella aprovechó que estaba sentada en el sofá que teníamos en el balcón de nuestra casa, observando a nuestros hijos jugar, y se sentó en mi regazo, poniendo cada una de sus piernas a un lado de las mías.

- Tengo algo que contarte amor. - Dijo, acercando su rostro a mi cuello, lo que me puso algo nerviosa. - Vamos a tener otro hijo… - Susurró, lo que hizo surgir automáticamente una enorme sonrisa en mi cara.

Llevé mis manos hacia su rostro y tiré de ella haci mi para besarla como si nunca más lo fuera a hacer.

- Uugh… Se están besando… - oyó decir a uno de los niños, se separaron del beso y miré detrás de Clarke donde vi a los pequeños con caretas sobre sus rostros. Ambas nos reímos.

Clarke se sentó a mi lado, llamando a los niños con un gesto de la mano para que se acercaran. Cada una de nosotros cogió a uno de ellos en el regazo, los abrazamos y besamos sus mejillas como siempre hacíamos, oyendo sus deliciosas risas mezclándose en el aire.

- Vais a tener un hermanito o hermanita, pequeños. - Dije, en menos de un segundo ellos celebraron, sonriendo y carcajeando.

Creo que nunca pensé que sería tan feliz. Si algún día alguien le hubiese dicho a la Lexa de 17 años que algún día se casaría con Clarke y que tendría una hermosa familia con ella, nunca se lo hubiese creído.

FIN

Twitter: RakelOR93

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