Capítulo 2

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“Ángel-chan, ¡Pero qué sorpresa verte aquí!” lo recibió Hyde en el momento en que Licht pisó el salón del club de arte, aunque más que un salón eran un escenario y la otra parte estaba cubierta detrás del mismo por un telón rojo, pero por la abertura se podía ver una mesa y muchas cajas apiladas llenas al tope con telas y fondos que ellos mismos crearon para ensayar.

“No debería serlo, me solicitaste” respondió con simpleza” replico permitiendo por un momento que el rubio lo abrazara, pero antes que decidiera apartarlo por la fuerza, él mismo se retiró. “El violinista me pidió que te dijera que vendría mañana” recordó el azabache acercándose a una esquina del escenario. En su mano izquierda cargaba un piano de teclado.

“Bueno, muéstrame que tan bueno eres, Ángel-chan” retó el rubio entregándole unas partituras. Ojeándolas con un ojo experto, Licht las reconoció inmediatamente. Se sentó en el suelo, poniendo el piano sobre su regazo con las partituras en su lugar. Encendiendo el piano, puso sus manos con delicadeza sobre las teclas, sin tocarlas.

“¿Primero quieres ver como lo hago o vas a comenzar a actuar en conjunto?” preguntó el azabache, aunque ya sabía la respuesta. No sería raro que los miembros quieras una muestra de su competencia antes de comenzar a actuar en serio, pero no por nada era un ángel, si Licht está de buen humor podría tocar ‘Opus clavicembalisticum de sorajbi’ sin problemas.

“Muéstranos, Ángel-chan” respondió Lawless observando con fascinación sin disimular al pianista. Este solo tenía ojos para su piano, tocando con delicadeza dos notas antes de empezar.

“Llorarás” advirtió “después de todo soy un ángel”. Y fue entonces cuando los presentes de congelaron en su lugar, escuchando la hermosa melodía resonar en el salón. Sin poderlo evitar, las lagrimas cayeron lentamente por el borde de las mejillas de los espectadores. Para algunos más fuerte que para otros.

El mas sorprendido fue Lawless, quien veía podría jurar ver alas blancas desplegarse desde la espalda de Licht. Los rumores no eran exagerados, podía corroborar como cada persona en la habitación lloraba excepto el propio pianista, y estaba seguro de que todos concordarían en que esa era la melodía de un ángel.

Al terminar de tocar, Lawless comenzó a aplaudir fuertemente “¡Bravo, bravo!” aclamaba en italiano. “Precisamente la obra de un ángel” felicitó con una esa sonrisa característica suya, la cual Licht reconoció como una de sus muchas mascaras. Si le preguntas al azabache, incluso te la podría describir como condescendiente, pero ese era el problema de fingir una emoción. Al no ser sincera es fácil malinterpretarla cuando sale mal.

Pero tampoco es culpa de Hyde. Sus mascaras eran buenas, aunque exageradas. El verdadero problema era que Licht era demasiado bueno viendo a través de las mascaras, aunque un poco ajeno en algunas ocasiones.

“Eso era obvio, ¿Qué esperabas?” se jactó con alegría. Porque aunque sea una máscara, las lagrimas que vio derramar al rubio eran muy sinceras. Ese era el poder de la melodía de un ángel. Hyde sonrió en respuesta.

“Nada menos” dijo antes de darse la vuelta hacia los miembros del club, llamándoles la atención con un fuerte aplauso que los sacó de sus pensamientos. “Muy bien chicos,  ¡prepárense, vamos a ensayar!”.

Observando atentamente el vestuario de Hyde, Licht se dio cuenta con diversión que era muy parecido al uniforme de la escuela completamente abrochado. Lo único en lo que difería era que acentuó la cadera con un cinturón y cambió el botón superior por uno más vistoso. Además de eso llevaba botas en lugar de zapatos y una bufanda suelta color crema. Licht no estaba seguro de que personaje iba a representar Hyde, pero sí que él fue el de la idea. El estilo era parecido al que usó cuando se conocieron.

Cuando miro alrededor se dio cuenta de que el estiro con picos de la bufanda coincidía con el adorno para el cabello de una de las actrices por lo que dedujo que ella seria Julieta y Hyde, Romeo, eso o eran amantes en secreto, pero no creía que hubieran otros además de los protagonistas. La posibilidad de que fueran familiares no era muy grande así que apostó a que su teoría.

Antes de comenzar la obra, Hyde le entregó su guion. “Para que sigas la obra, Lich-tan. En los guiones también está escrito donde entras así como en la partitura” explico juguetón. “No nos hagas llorar en medio de la obra, ángel-chan”

Licht resopló burlón. “Eso no lo decido yo, eso depende de ti. Siéntelo como quieras”. Dicho esto comenzó a tocar la canción de introducción. Hyde salió disparado para ponerse en posición ya que diez segundos después de comenzar se abriría el telón.

Son varias las canciones que tocaría Licht, pero ya que la mayoría era o una versión corta o se interrumpían, realmente no representaban un reto para el azabache. Y aunque normalmente se enfrascaba en las notas que tocaba, esta vez se permitió prestar algo de atención a la obra. De todos modos tendría que estar atento para corregir su ritmo en función a la obra y, ya que estaba ahí, podría observar las actuaciones de los actores.

Nunca había podido asistir a las obras ya que en las mismas fechas era solicitado para tocar en otros lugares. Últimamente la reputación del club se había elevado enormemente, Mahiru siempre lo invitaba a ir junto con los demás pero no había podido ver sus funciones hasta ahora.

Cambiando el ritmo de la música, escuchó a Hyde recitar: “Habla mas, ángel radiante, pues en medio de la oscuridad que sobre mi cabeza se extiende, pareces tan reluciente como alado mensajero celestial que a la vista de los mortales, que le contemplan asombrados hiende el tardo curso de las nubes y vuela por el seno de los aires”

Luego, la misma chica por la que antes apostó ser Julieta, le contestó. “¡Oh Romeo! ¡Romeo!... ¿Por qué eres Romeo?...”. Licht no se avergonzaba de admitir que era la única línea que conocía del libreto antes de ver la obra, sin embargo, ahora que tenía una visión completa de la obra, podía entender la línea. ¿Por qué Romeo tenía que ser el hijo del líder de la familia enemiga? Quizás la empatía que sentía se transmitió en la melodía que tocaba porque pudo ver a alguno de los actores conteniendo las lagrimas, sin embargo, la chica junto con Hyde se mantuvieron profesionales.

Cuando el príncipe recitaba la última línea del guion, las notas dieron una especie de giro brusco, semejante a la resignación ante una conclusión dolorosa en contraste con la tragedia que antes contaba la melodía, cuando Romeo y Julieta murieron. La música no se detuvo al mismo tiempo que la última línea terminaba, sino que continuó hasta que el telón terminaba de cerrarse tal y como lo indicaba la nota sobre la línea que tocaba. Notó con una sonrisa el dibujo de un pequeño erizo al lado de la nota.

Los aplausos se arremolinaron, tanto para los actores como para el pianista. Licht sabía que durante la obra atribuirían los sentimientos inculcados por su música a la obra, pero no es algo que le molestara. Si su música engrandecía la obra, significaba que estaba haciendo bien su trabajo. Si el público lloraba por su música, entonces estaría feliz de saber que provocó tal reacción.

Sin embargo, pensar que es únicamente por su música es egoísta, porque después de ver la obra, vio la gran interpretación que hacían los actores, y podría apostar a que la mayor parte del trabajo fue tan bueno gracias a la ayuda de los protagonistas, ya que aunque todos eran buenos, ellos parecían meterse en sus papeles de una manera tan ajena que podría dejar en vergüenza a los verdaderos actores.

Serian la combinación perfecta, de eso podía estar seguro.

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n/a: Lamento la tardanza, me cortaron el internet repentinamente y no pude actualizar hasta ahorita. El próximo capítulo saldrá en breve :)

Cita a ciegas (LichtLaw)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora