Epílogo

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1 año después

Robín caminaba por el pasillo llevando a sus hijos tomados de la mano, no iban muy rápido ya que seguían el ritmo de Henry

—¿Ya vamos a llegar?— preguntó Roland un tanto impaciente

—Sí hijo— le respondió mientras le daba una sonrisa

Caminaron un poco más hasta detenerse frente a una puerta, Robín soltó la mano de Roland y abrió la puerta

—¡Mamá!— gritaron ambos niños al verla

—Mis tesoros— mencionó ella al verlos

—Quiero verla— pidió Roland

—Ven aquí— dijo mientras lo subía a la cama, también tenía cargado a Henry— Esta es su hermanita— declaró

Regina descubrió un poco a la bebé y ambos niños pudieron verla

—Es muy bonita— decía Roland mientras seguía admirándola

—Bebé— pronunció Henry mientras la señalaba

—¿Quieres cargar a tu hija?— le preguntó Regina a su esposo

Él asintió y con cuidado tomó a la bebé en brazos

Robín no podía creer lo mucho que había crecido su familia, tenía una esposa bellísima, dos maravillosos niños y ahora una bebé, sentía que tanta felicidad no podría contenerla en su pecho, los niños estaban haciéndole algunas preguntas a Regina s...

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Robín no podía creer lo mucho que había crecido su familia, tenía una esposa bellísima, dos maravillosos niños y ahora una bebé, sentía que tanta felicidad no podría contenerla en su pecho, los niños estaban haciéndole algunas preguntas a Regina sobre la bebé y él seguía paseándola, no se cansaba de verla, era un ángel, deseaba ya poder llevarla a casa y estar todos juntos, le dio un beso en la frente, tenía que admitir que había estado un poco asustado cuando la niña estaba por nacer temía que se repitiera lo mismo que con Marian, pero afortunadamente todo salió bien

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Casa Locksley - Mills

La pequeña Amelie de 2 meses dormía tranquilamente en su cuna, ambos padres salieron de la habitación tratando de ser muy silenciosos

—Bueno ya se durmió la primera, nos quedan dos mas que llevar a la cama— admitió Robín con tono de broma a Regina

Bajaron al living donde sus hijos se encontraban jugando

—Hora de dormir— anunció Regina a sus pequeños traviesos

—No— dijo Henry asiendo puchero

—Un rato más mamá— pedía Roland

—Creó que tendré que buscar otros niños que si quieran irse a la cama para leerles un cuento entonces— declaró Robín

Ambos niños se pusieron de pie rápidamente y corrieron a su habitación, amaban que su padre les leyera una historia antes de dormir

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