Capítulo 55 - Paseos

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Después de una lenta pero favorable recuperación el Oficial Nicolás P. Wilde fue trasladado a piso en donde ahora se encuentra una vez mas en reposo absoluto, bajo una rigurosa dieta el zorro yacía en una cama de una amplia habitación la cual su ventana daba una vista reconfortante hacia el mar.

Seis meses han pasado desde esa trágica noche en la cual ambos fueron encontrados casi al borde de la muerte en la Isla Isukka, para ese tiempo el ejército de Japón les había prestado un hogar para cuando el zorro fuera dado de alta allí pudiera recuperarse. Hopps no dejaba de visitarlo, a pesar de que Nick no la reconocia ella permanecía a su lado, al zorro no le molestaba que ella estuviera allí con él. Todo lo contrario, para Nick la compañía de la coneja le agradaba bastante, incluso sus conversaciones eran mas extensas.

Un agradable día de verano el zorro fue dado de alta, pero, las indicaciones del medico fueron: "no realizar movimientos bruscos, comer solo frutas y verduras, solo líquidos nada sólido, caminar mínimo media hora al día y lo principal: alejarse de su vida como oficial de policía". Para Wilde lo último era prácticamente sencillo pues tampoco recordaba que haya sido un oficial de policía en toda su vida, esto puso a la coneja algo deprimida pues tenia ganas de llorar nuevamente. Wilde y Hopps fueron trasladados a su hogar, una gran residencia que se ubicaba justo en la región de "Akihabara".

-Wow, que lugar tan genial -, dijo el oji-verde con una gran sonrisa mientras veía por su ventana. Por otro lado Judy estaba revisando el cuadernillo donde venían todas las recetas para una buena y saludable alimentación. Al darse cuenta de lo que ocurría Nick solo suspiro y paso su dedo por la cabeza de la peli-gris causando el sonrojo de la misma, esta solo dio un brinco y dejo caer aquel libro.

-Que... Que... Que te pasa?- roja.

-Porque te preocupas tanto por mi alimentación?.

-Bueno, es por tu bien. Además sabes que aun estas algo delicado.

El se acomoda bien y con una ligera sonrisa le giña el ojo y saca su cabeza por la ventana, -Me siento de maravilla!!!- grito con todas sus fuerzas así llamando la atención de la gente que pasaba por la acera.

-Estas loco?!!!- lo toma por la camisa y con un tirón lo vuelve a meter, para su mala o mas bien buena suerte este cae sobre ella quedando cara a cara. La coneja no sabia como reaccionar ante tal situación, su ritmo cardíaco poco a poco se aceleraba pues sus miradas estaban realmente conectadas una con la otra.

-Lo... Lo siento, yo no quería...

-Aja...

-Es que-, lo ve.

-Mmm.

-Es que yo... Yo-, sin decir una palabra ella lo arroja hacia el sofá causando que el zorro se golpeara la cabeza con el respaldo del mismo, al verlo allí con una mueca de dolor se pone de pie enseguida, con lágrimas en sus ojos la coneja se disculpa una y otra vez mientras lloraba sobre el pecho del depredador.

-Lo siento mucho, no fue mi intención hacerte daño- lo decía mientras lo abrazaba con fuerza, -ahora también por mi culpa tu camisa esta húmeda -.

-Ay, ustedes los conejos son tan sentimentales.

Enseguida ella abre los ojos de par en par y a cada centímetro iba levantando su cabeza hasta estar de nuevo cara a cara con Nick. -Si, así somos-, frota sus mejillas para secar sus lágrimas, -Pero dime, ¿en verdad no recuerdas nada de lo que te paso?-. Ella se aparta de él y se sienta a su lado, Nick solo niega con la cabeza dando a entender que no tiene ni un solo recuerdo de lo que le pasó, el zorro le empieza a contar que estuvo con su madre caminando a la orilla del mar y cuando se dio cuenta ya estaba en la cama de aquel hospital. Después de varios minutos el auto ya se encontraba frente a lo que seria su hogar por un tiempo determinado en lo que el tramite de sus pasaportes estuviera en regla.

Siempre a Tu LadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora