Capítulo VI: El amanecer de un villano

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Corre. Corre. Corre... Eso es lo único qué hay en mi cabeza ahora mismo. Salto a través de los árboles. Hoy es Luna llena. Los cuervos se apartan al verme. Los lobos intentan seguirme la pista.

En un momento dado recibo un kunai desde atrás. Lo esquivo.

Me están persiguiendo:

- Detente! - esa voz me resulta familiar.

- Mierda! - grito de dolor al sentir el pinchazo de un shuriken en mi pierna izquierda.


Caigo al suelo y me escondo entre unos arbustos. La densidad del bosque me ayuda a ocultarme.

Tras unos minutos de incertidumbre, finalmente me encuentra uno de mis perseguidores:

- Gari! Lo tengo! - me ata con unos hilos de chakra.

- Buen trabajo... - dice Gari. - Ahora veamos de quién se trata...


Gari está a punto de desencapucharme, pero yo consigo liberar un brazo y ponérselo en el pecho:

- No te muevas... Puedo matarte con solo pronunciar una palabra... - lo amenazo.

- Hazlo. - dice Gari impasible.

- Katsu! - la técnica no tiene efecto. - Eh? - vuelvo a intentarlo. - Katsu! - no funciona.

- Sabía que eras tu... - Gari me quita la capucha. - Deidara...


Estoy perdido:

- Porque no se activa! Qué me has hecho! - digo desesperado.

- Por tus bocas en ambas manos puedo deducir que has robado el Kinjutsu de Iwagakure, verdad?

- Chico listo... - sonrío.

- Ese Kinjutsu es una técnica de Línea Sucesoria. - explica Gari. - Alguien como tú no puede controlar dos Kekkei Genkai... El Kinjutsu ha sustituido al Elemento Explosión, así que olvídate de él.

- Así que era eso... - miro fijamente a Gari. - Bueno... ya no me hará falta... idiota... - revuelvo el bolsillo de los pantalones con la mano que tengo libre.

- Sabia que tu jamás podrías llegar a ser un verdadero ninja. - dice Gari. - Lo supe al verte actuar en la prueba final. Realmente ni Tsuchikage-sama ni tus amigos sospecharon nada... ellos confiaban plenamente en ti sabes? Cómo crees que han de estar ahora al saber que te has convertido en un ninja renegado? - me da una patada en la cara. - Es una autentica pena... he de reconocer que hubieras podido servirnos de mucho en el Cuerpo de Explosivos...

- Que estás diciendo ahora... - murmuro.

- Exacto... - prosigue Gari. - Como arma destructiva e incontrolable hubieras podido acabar con muchos enemigos en el campo de batalla...

- No me rebajes al nivel de una simple arma! Hijo de... - me muerdo la lengua.

- Acaso eres algo más qué eso?


Una sensación de ira y odio se apodera de mi alma. Ya no queda nada del anterior Deidara. Ya no queda nada que no sea oscuridad en mi interior...

- Sí... - sonrío. - Déjame explicarte... - me libero completamente de los hilos de chakra y me alejo de ellos de un salto. - Soy el mejor artista de todo Iwagakure... - saco un poco de arcilla de mi bolsillo. - Soy el único que conoce el verdadero arte y quien lo expandirá por el mundo... - la boca de mi mano izquierda empieza a masticar y a moldear el trozo de arcilla. - Además... seré quien cavará la tumba del Cuerpo de Explosivos y la de todos los que se opongan a mi máxima forma de expresión artística!

- Mierda! Va a usar el Kinjutsu! - grita Gari. - Tenemos que atraparlo! - los otros miembros del Cuerpo lanzan sus hilos para volver a capturarme.

- Ya es tarde... - los hilos no llegan a tiempo. Un colibrí hecho de arcilla sale de mi mano y vuela hacia Gari y sus compañeros - Contemplad... - el colibrí se posa sobre la cabeza de Gari. - El arte más hermoso que jamás ha existido en la faz de la tierra... - invoco un sello con los dedos. - El arte... de la explosión!

- Nii-san por favor! Detente!

- Katsu!

Deidara KamiruzuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora