10

73 10 0
                                        

Victor Nikiforov se había vuelto más solitario desde lo que pasó en la universidad, se la pasaba encerrado en el interior de esa gran mención, no contesta los mensajes ni llamadas de sus amigos o conocidos solamente se encontraba en estado de ebriedad y amargura. No podía cuidar de sí mismo, se había descuidado tanto de si mismo que no podía tomar una ducha o comer algo, solo sabía estar derrumbado en su gran cama o estar postrado en un sillón mirando la televisión plana como se repetía una y otra vez las mismas presentaciones de patinaje artístico de su pasado como participante, su pobre padre temía por su hijo y por sus empleados que tenian que soportar los maltratos de su ebrio hijo, hasta tuvo que mandar al pobre  makakachin a una niñera de perros temporalmente  ya que temía por protección del animal ya que el peli plata podía ser agresivo con lo que se le cruce.

Dios los amparen al valiente que se cruce enfrente del peliplata.

El dia 24 de diciembre un día antes de su cumpleaños fue a comprar  más vino y más alcohol aún supermercado cerca de su hogar, queria pasar por ser percibido así que cubrió sus pelos platas con la capucha de una sudadera negra y cubrió su rostro con un tapa boca ya que no quería encontrase con nadie de la Universidad o conocido, estar ebrio no lo volvía más sociable.

Cuando entro al supermercado  fue directamente ala área de vinos, había una cantidad grande para elegir de un dos por tres, así que se tomaria su tiempo, entre tanto en pensar en que vino elegir no se dio cuenta que un castaño y un rubio estaban a su lado eligiendo un vino, al principio pensó que era Yuuri y Yurio  pero no lo eran, sintió un alivio ya que definitivamente no queria ver como el rubio se aprovechaba de su pequeño japonés.

Victor no les puso atención hasta que escucho la voz de su amado Yuuri en algún lugar del sitio, sintió como su corazon latia tan rápido así voltio donde provenía esa voz, se acerco con pasos apresurados fue hacia la melodiosa voz y ahí estaba enfrente de sus ojos, ese hermoso japones eligiendon  frutas y verduras, no podia evitar quedarse congelado al tenerlo frente suyo, quweia correr y tomarlo entre sus brazos pero noto como el castaño se dio cuenta de su presencia, pero aun asi Victor no apartó su mirada de el ya no le importaba, hace tres semanas que no lo veía, su belleza no había cambiado en nada— Cómo si hubiera pasado tanto tiempo, pasar tiempo lejos de Yuuri es eterno.— le daría tanta alegría ir abrazarlo y darle besos alrededor de su cara regordeta , pero no podía ya que se armaria un gran escándalo ademas que la mirada de terror que le dedico el día del accidente de Mila estaba presente en su mente, eso lo torturaba, sabia que el japonés no le daría gusto verlo.

Miro como el castaño  fue ala dirección  de un rubio, ese rubio era Yurio, ese delincuente... Su sangré hervía de ver como ellos dos eran pareja, le daba tanta rabia verlos juntos. El podría estar en el lugar de Yurio pero si tan sólo Mila no lo hubiera interrumpido ese dia le hubiera reclamado a Yurio que el japonés era suyo, pero no pudo, se maldecia a si mismo por ser un estúpido y no a verlo hecho antes, sentia su garganta arder del enojo qué sentía hacia si mismo, si tan solo no hubiera pasado lo de Mila tal vez Yuuri no lo odiaria, no lo vería con esos ojos llenos de miedo y temor, asi pasarían una navidad y su cumpleaños juntos.

Si tan sólo se hubiera controlado ese día y solo hubiera pasado de largo a Mila, nada de esto estuviera pasando.

- Mierda.- Dijo para si mismo volviendo a la sección de vinos y tomar lo primero que mirara, ahogar su enojo y pena en alcohol era su única opción...

¿Qué más le quedaba hacer ahora?

Pasaron los dias y Victor se enteró por medio de unas historias de Instagram que Yuuri y Yurio irán al pais natal del castaño, unas fotos de dos boletos a destino a Japón bastaba para entender que irian a ver a la familia de Yuuri.

Casi escupe el vino de su boca al ver esa dichosa historia, también estaba impresionado que Yuuri lo había bloqueado en las redes sociales...¿Acaso eso era una señal? Eso significaba que no lo odiaba.

Dio un salto de la felicidad y daba vueltas en su propio eje.

- No puede ser cierto ¡Yuuri no me odia!-

Pero aun estaba con Yurio.

- Oh no...- Se detuvo en seco y su vista choco con su reflejo en el gran espejo.

Ver su apariencia tan descuidada, con barba crecido grandes ojeras bajo sis ojos hizo que un grito saliera de él.

- ¡Dios! ¡¿Pero que me paso?!-

Miro a su alrededor y miro el estado tan deplorable que estaba su habitación llena de botellas de alcohol junto con latas y comida chatarra.

Otro grito dramático se escuchó por toda la mansión.

- ¡Señor!- Entro a la habitación con la respiracion agitada una señora.-

- Querida Lina, por favor manda a limpiar este desastre, tira todo qué tenga que ver con alcohol o calorías miéntras paso de ser este yo deprimido a un yo atrevido.- El peli plata miro a la señora con una sonrisa.

La señora sonrió al ver el animo del joven y asintio la cabeza saliendo de la habitación.

Victor entro al baño y se puso manos a la obra.

Las señoras limpiaban el lugar con rapidez, cambiando las sábanas de la cama y limpiando cada rincón recogiendo la ropa del chico que estaba por los suelos— Hasta la ropa interior con estampados de atigrado—.

Las señoras suspiraron con alivio al ver todo acomodando, reluciente todo en su lugar, escucharon como la puerta del baño fue abierta dejando salir la fragancia combinada con el vapor del agua caliente.

- Muchas gracias por su gran trabajo mis queridas amigas, aprecio muchísimo su esfuerzo al limpiar ese desastre.- Se escucho la voz de Víctor dentro del baño aun.

- No hay problema señor.- Dijo una de las señoras.

Ver como el joven salía del baños con su apariencia limpia y vestido de una forma fresca, elegante provocó un suspiro en las mujeres. Al momento de retirarse dejando solo a Victor.

- Bien Yuuri, iré por ti.- Con una sonrisa y gran entusiasmo sacando una maleta del closet junto con ropa.

Victor no lo pensó tanto, iría a Japón para recuperar a su cerdito sin importar que.

Alistó sus maletas y fue a recoger a makakachin con la chica que lo cuidaba pidiéndole perdón al perro por a verse comportando de ese modo tan horrible, con su dinero compro el boleto para el mismo día que Yuuri  y Yurio irían a su destino, todo estaba listo, iría a recuperar a su Yuuri a Japón.

Sin comentarios al respecto de este capítulo, era tan solo de 500 palabras. Con mucho esfuerzo pude convertirlo a mínimo 1000... Lloro sangre.

No se que pensar en este capítulo, se noto que de manera forzada queria incluir de nuevo a Victor a la historia así que mi yo del pasado hizo este capitulo sin tanta lógica y sin profundidad... Dios matenme.

Mí Cerdito (Editado)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora