Llevaba un buen rato esperando al chico en la entrada del edificio donde vivía. Comenzaba a cuestionarme porqué diablos seguía esperándolo todos los días sabiendo muy bien de sus tardanzas.
Porque lo amas, simplemente por eso.
Suspiré pesadamente antes de sacar mi celular y escribirle a Ned que me hiciera el favor de retrasar al maestro Hawlett para que no comenzara las clase.
—¡lo siento!—Peter apareció a mi lado dándome un susto de muerte.
—Ya, muévete.—comencé a caminar—. Si sigues así, la tía May será llamada por el director para hablar de tus retrasos.—
—Lo siento... pero podrías haberte ido sin mi.—
—Y tú podrías apurarte, maldita sea.—miré mi reloj nerviosa por milésima vez—. Diablos... que lindo sería ser el Hombre Araña y llegar columpiándose a la escuela.—
—Si...—
•○•
—El examen no estuvo tan difícil.—
—Cierto, de seguro sacaré un 10.—sonreí emocionada—. Si sigo así, mis notas comenzarán a mejorar.—miré a Peter—. Seré tan lista como tú, señor impuntual.—
—Tú ya eres lista, solo que no te tomas en serio los estudios.—
—Es que no se me hace fácil sentarme a leer un libro que me OBLIGAN a leer, es horrible.—
—Oigan ¿escucharon de los chicos que fueron asaltados ayer en el parque detrás de la escuela?—intervino Ned.
—¿el parque de niños?—asintió—. No, no oí nada. Diablos... por ese parque corto camino para ir a casa...—
—Deberías tomar la ruta segura entonces, ____.—Peter me miró preocupado.
—¿y caminar 30 minutos más? Ni de broma.—arrojé los desechos al cesto de basura—. No creo tener tan mala suerte y que justo hoy me roben a mi.—
—No deberías confiarte tanto.—
—Tranquilo, Pet. Todo estará bien. Además...—sonreí—. Si llega a aparecer Spiderman a salvarme y llevarme a casa sana y salva... moriría de emoción.—
—Podrían apuñalarte, robarte todo tu dinero y pertenencias... ¿pero a ti te importa que Spiderman te salve?—Ned enarcó una ceja.
—Y que me lleve a casa, sí.—el chico rodó los ojos antes de alejarse.
—Tranquilo, Pet. Sé que hoy tienes reunión con el equipo sobre el decatlón de este año. No es necesario que también llegues tarde ahí.—
—Como digas...—
•○•
Al terminar las clases, me despedí de Ned y Peter y salí rumbo a casa. Aún no estaba muy segura respecto al parque, pero hoy me tocaba cocinar y no quería desperdiciar tiempo dando toda la vuelta. Crucé entre los columpios, pasé por los toboganes y estaba por saltar el pequeño cerco que marcaba el final del parque cuando alguien me tiró hacia atrás. Al ver a dos tipos con armas apuntándome a la maldita cara, tragué en seco.
Debí dar toda la vuelta...
—Danos tu dinero, niña ¡ahora!—
Retrocedí un poco hasta chocar con el cerco, revisando nerviosa mis bolsillos en busca de algo de valor para darles. Estaba por entregarles mi celular, cuando el Hombre Araña apareció.
—Te dije que no te confiaras y tomes la ruta segura...—fruncí levemente el ceño al escuchar aquellas palabras del sujeto en mallas.
Antes de que los ladrones entendieran lo que estaba pasando, el héroe los atrapó con su telaraña y los pegó a la pared.
—Gracias...—me acerqué mas que nerviosa al joven.
—No fue nada, dama.—enarqué una ceja al escuchar como intentaba hacer sonar su voz mas gruesa.
—Bueno... creo que debo ir a casa.—
—¡espera! Podría llevarte a tu casa... sana y salva.—sonrei emocionada.
—Eso me encantaría.—
El Hombre Araña rodeó mi cintura y me pegó a su cuerpo, para luego lanzar una de sus telarañas y elevarnos por los aires.
•○•
—Gracias de nuevo.—solté aún emocionada al aterrizar en la azotea de mi departamento—. De verdad... eres increíble.—
—Fue un placer, pero por favor, ten más cuidado la próxima vez. Es preferible caminar 30 minutos extra y no desafiar a la suerte.—
—... ¿eres tú, Peter?—
—¿¡q-qué!? ¡no! ¿Quién es Peter?—
Me acerqué al chico y le quité la máscara, encontrándome con el rostro nervioso de Peter.
—No puedo creer que eres tú...—
—¿cómo lo descubriste?—
—Mencionaste algunas cosas que solo tú y Ned sabían... y no creo que Ned quepa en esas mallas... además de tu voz chillona.—
—No es chillona... estoy algo engripado.—sonreí—. Entonces... ¿crees que soy genial? ¿te... te gusto ahora?—me miró nervioso, acomodando su cabello.
—Peter...—lo miré a los ojos—. Quien eres ahora, con este traje y esos extraños poderes... es la misma persona de la que me enamoré hace 8 años... y la misma de la que estaré enamorada el resto de mi vida.—sonreí—. Eres tan distraído que no lo notaste antes...—
—¿estás... enamorada de mi?—una hermosa sonrisa se dibujó en el rostro de Peter.
—Sí, Parker.—tomé sus mejillas—. Desde que te tropezaste por tener las agujetas desatadas en la primaria.—
Peter me miró sorprendido antes de tomar mis mejillas y besarme con ternura.
—A mi me gustas desde que me ayudaste a levantarme y atar mis agujetas.—reí por lo bajo antes de abrazarlo con fuerzas.
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