Cap I «Una probada»

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Bangtan había terminado su gira por latinoamérica, fue algo inolvidable para cada uno de ellos, sin duda la energía transmitida por las ARMYS latinas era avasalladora, eran los sentimientos demostrados en grandes cantidades hacia su persona lo que los dejo tan impresionados, no se perdían de corear una linea de las canciones junto a ellos, y era sin duda maravilloso porque en un punto no sabían si el concierto era de ellos o para ellos.

Definitivamente latinoamérica estaba en otro nivel, y eso jamas lo olvidarían.

Pero como todo comienza también tiene que terminar.

Ahora se encontraban en un avión rumbo a Corea, su país natal y a pesar de haber pasado poco tiempo en latinoamérica se sentían satisfechos y llenos de cariño, regalo por parte de L-army, no podía haber nada más gratificante después de un concierto, que recibir a cambio esas sonrisas eufóricas y llenas de felicidad que ellos provocaban en sus fans, porque ese brillo en sus ojos al verlos a ellos, era el mismo que ellos tenían al poder ver sus rostros bañados en felicidad y emoción.

El viaje de vuelta a Seoul fue uno reconfortante, ya que se tomaron el tiempo para descansar en el avión, con una sonrisa satisfecha adornando sus rostros.

El rubio fue el primero en salir disparado del enorme transporte aéreo, Jimin estaba realmente ansioso por estar de vuelta.

—¡H-hyung, espera..! —un apresurado castaño salía corriendo detrás de él —baja con cuidado, te puedes caer. —dijo bastante preocupado tratando de detener al mayor.

Jungkook era uno de los que más cuidaba de Jimin en los aeropuertos, desde el día en el que el adorable rubio sufrió un pequeño accidente en uno mientras el no estuvo para protegerlo, el castaño nunca pudo volver a estar tranquilo, así que es por eso nunca lo deja solo, siempre se encuentra cerca cuidando de su lindo hyung.

Al principio Jimin le reclamo por eso, ya que dijo que él era el mayor y que podía cuidarse solo, pero Jungkook jamas tomo en cuenta esa excusa, porque a pesar de el rubio ser mayor, el menor tenía mucha más contextura física, mientras que el mayor tiene una contextura delgada, con músculos levemente marcados y su rostro era demasiado delicado, de hecho si es que no supieran sus edades todo el mundo pensaría que Jungkook es el mayor de los dos.

A la mitad de las escaleras Jimin se detuvo observando el hermoso paisaje, sus ojos no podían con tanta belleza, los edificios se notaba majestuosos presumiendo el brillo de sus luces contrastado perfectamente con el atardecer ocultándose desde atrás, perdiéndose en el horizonte, dando al cielo así unos toques de naranja difuminado junto al amarillo en el lienzo azul tomando un color mas oscuro de a poco, hasta las estrellas eran ya visibles.

Era bueno estar de vuelta en su hogar.

Una suave brisa hizo a sus hebras rubias danzar en el aire, descubriendo así su frente con algunos hilos dorados pegados a ella, la sensación fresca le obligo a cerrar sus preciosos ojos para disfrutarla al máximo a través de sus otros sentidos, inhaló fuerte ensanchando su pecho atrayendo aromas frescos a sus fosas nasales, olía a frutas y no sabía si era su imaginación o de verdad Seoul olía de esa forma, una suave sonrisa se hizo presente en sus esponjosos labios debido al pensamiento.

Namjoon estaba tratando de bajar su mochila, cuando choco contra Seokjin provocando que casi caiga, pero de sostuvo del borde de la escalera justo a tiempo.

—¡Que demonios Nam! Ten más cuidado casi muero por tu causa. —se quejo el pelinegro con cara se pánico, llevándose una mano al pecho a modo de indignación, casi le dio un paro.

—¡Jimin! —escucharon el grito desesperado de Taehyung que se encontraba detrás de ellos.

Asustados todos miraron en dirección al rubio que se encontraba más al frente.

°Mi Delicioso Hyung°국민{KookMin}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora