04. Something red and sweet

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Las noches frías en aquel amplio departamento se sentían mucho más luego del final de su última relación.

La sensación de calidez que le otorgaban sus constantes enamoramientos lo mantenía viviendo, porque Sicheng vivía para amar y ser amado, para derramar aquellos sentimientos en sus platillos y contagiar a los demás con su alegría.

No dejaba de mentalizar aquello mientras veía a Yuta reír y dejar caer la colilla de su cigarrillo en el cenicero, las copas de vino a medio tomar y la luz de la luna daban un aire romántico en la habitación donde estaban.

El tiempo ha llegado.

Sus manos temblaron al igual que sus labios, la imagen de su amante emocionaba a su corazón y se lamentaba tanto de privar al mundo de aquella belleza y gracia tan excepcional.

Una belleza que merecía ser retratada, lástima que su talento para el arte se limitada a pintar sin salir de las rayas y hacer animales con números.

—Luces distraído ¿Estás bien, ángel?

—Te necesito, Yuta.

No dudo al ponerse de pie y arrastrarlo consigo al dormitorio, tampoco lo hizo al besarlo y dejarse llevar hasta la cama donde las ropas desaparecieron en un parpadeo y las emociones más resguardadas salieron a flor de piel.

—Quiero intentar algo nuevo —Murmuró enredando los dedos en las hebras escarlata de su amante, preso del éxtasis.

Yuta se limitó al silencio, viendo con adoración los ojos cristalizados y las mejillas sonrojadas de Sicheng al enseñarle una navaja.

No oyendo queja alguna, Sicheng buscó los labios del contrario con desespero, suspirando por el firme agarre en sus caderas.

El primer corte llegó cuando sus cuerpos se unieron y establecieron un compás delirante, Yuta jadeó debido a la impresión y las oleadas de satisfacción ante la extraña sensación que le provocaba el dolor y el placer entremezclándose, difuminando la delgada linea que había entre ambas.

La visión de la sangre lo hizo sonreír, Sicheng sentía la misma emoción todas las veces, con todos sus antiguos amantes, justo en el mismo momento.

Al acercarse a la cúspide, las palabras dichas por Yuta acabaron finalmente con el tiempo de espera, el ingrediente fundamental de sus platillos estaba ahí, listo para ser tomado.

Te amo tanto, ángel.

Y Sicheng no titubeó al robarse su último aliento con un beso y la navaja abriéndose paso entre las venas, salpicando todo de aquella esencia carmesí tan necesaria para su cocina.

CANDY INC ; yuwinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora