Carta de un vulnerable

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Siempre traté de controlar estas cosas, siempre manejo bastante los sentimientos, yo tardo en enamorarme, y es verdad, porque primero me gusta conocer a la otra persona, saber con lo que me estoy enfrentando... pero esto ahora es diferente para mi, no le vi venir, o no quise verlo.

Empecé a involucrarme con vos, y me puse un freno temporario, necesitaba saber más cosas para considerar el hecho de empezar a quererte... pero ese freno se venció, y siento que ahora la colisión es inevitable.

Te ví un día sin querer, pero la decisión de conocerte fue más fuerte, mi ser quería saber de vos, verte en todas tus facetas. Y pasó, un día te vi riendo fuerte, y esa fue la señal... inicialmente no te veía, pero con el tiempo te pude ver y ya tuve que dejar de hacerme el desinteresado, puesto que cualquiera que me viera mirarte, aunque sea el más tonto se iba a dar cuenta de mi sentir, lo que la boca niega, los ojos delatan.

Y hubo muchas cosas dentro mío que quedaron en corto circuito, porque en momentos no entendí que me sucedía ¿Esto es el amor? Descubrir en un otro cosas que antes no viste y de inmediato convertirlo en algo que necesitas... descubrir que tenemos miedo a la soledad pero aún así la disfrutamos o tal vez nos acostumbramos... pero, sumando las dos soledades, ya tuya y la mía, hacemos una, nos hacemos uno y ya no estamos más solos.

Y de golpe entra en miedo, ¿Seré suficiente? ¿Sentirá lo mismo? ¿Me querrá con esta misma intensidad y fuego? Porque de algo estoy seguro, la vida me hizo entender el valor que tengo, y que merezco alguien que me quiera a la medida de mi querer, un otro que encaje con mi yo.

Y pienso, y trato de buscar lógica, y de forzarme y analizar,... y es algo que me molesta no poder controlar, me fastidia extrañarte todo el tiempo, me fastidia ver cosas y automáticamente pensar en vos o en qué te pueden gustar, o estar en un lugar y pensar que lo pasaría mejor si vos estuvieras ahí conmigo, riéndote de las mismas cosas, dando uso a nuestra complicidad. Me fastidia porque no puedo controlarlo. Quiero poder ser yo el que decida cuándo es momento de extrañarte y cuando no, porque querer tenerte y no poder, me duele.

¿Esto es el amor? ¿Sentirse así de vulnerable? Y a pesar de sentir esta vulnerabilidad, vuelvo a buscarte, vuelvo a mirarte sonreír, vuelvo a perderme en tus ojos, por puro gusto, ¿Será que esto será así siempre? Estas contradicciones que aparecen en cualquier momento del día, pero que desaparecen al instante en que te veo llegar. 

De Inviernos y FloresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora