—Míranos, Chris. Ya no funcionamos.
Richard está parado en la puerta, una maleta en cada mano. Chris está frente a él, con las lágrimas nublando su vista, tratando de lucir más fuerte de lo que se siente.
—Por favor, dame otra oportunidad—Chris pide. Está parado cerca de Richard, tan cerca como para tocarlo, pero tiene miedo a estirar su brazo y ver a Richard evitar su toque. Tiene miedo a aceptar que el hombre que ama ya no quiere estar con él.
—Ya te he dado muchas oportunidades—dice Richard, mirando el suelo.
—Lo siento, sé que soy un fracaso pero de verdad puedo cambiar, puedo aprender. Puedo aprender a tener más paciencia contigo, a no exigir tanto de ti, a no ser tan loco y posesivo como suelo ser. Por favor, sólo quiero estar contigo, Rich, haré todo para estar contigo.
—Chris, ¿sabes cuántas veces has dicho eso?
—Lo sé...—dice Chris suavemente—. Pero esta vez te lo prometo. Sólo necesito una oportunidad más.
—Ya me cansé del "esta vez"—dice Richard. Su voz muestra la misma resignación que está dibujada en su rostro—. Lo siento, bebé, verdad que sí, pero siento que ya hemos estado viviendo el mismo ciclo por mucho tiempo. Ya no puedo.
Richard empieza a salir por la puerta, pero Chris lo sigue. El moreno ha hecho esto en el pasado, amenazar dejarlo. Normalmente después de una pelea, se va por unos días a quedarse con un amigo, una semana máximo, y luego regresa, arrepentido de haber pensado que podría vivir sin Chris.
Pero nunca ha sonado tan serio.
Afuera, el cielo está gris, cubierto de nubes que tapan el sol. No son del tipo de nubes que significan que va a llover; no, las nubes han estado ahí por varios días, gigantes moviendo tan lentamente que parecen capturados en un cuadro, obstruyendo la luz pero nunca trayendo el frío alivio de la lluvia.
—¿Por lo menos me puedes decir por qué te vas?—pregunta Chris. Le parece raro, la verdad, que ha escogido este momento para rendirse. No han peleado ni nada. De hecho, Chris había pensado que estaban en un buen momento, que estaban contentos juntos. No sabe qué ha hecho mal, y eso es lo que más le molesta: que lo intenten dejar sin siquiera explicar por qué.
Richard suspira, deteniéndose de nuevo antes de llegar a las escaleras. Cierra sus ojos, mientras Chris no deja de mirarlo fijamente, analizando su expresión.
—Es complicado—dice Richard finalmente.
—Pues intenta explicarlo, entonces, no soy un idiota.
—No dije que lo eras.
—¿Entonces?
—Chris... —Richard se frota la cara con las manos—. Pasé mucho tiempo pensando que éramos el uno para el otro. Que nos encajábamos perfectamente, que nunca iba a encontrar a nadie que me amara como tú me amabas. Pero...mientras más lo pensaba, más me di cuenta que merezco más que esto. Más de lo que tenemos.
Chris de repente se siente muy pequeño.
—¿N...no soy suficiente para ti?—pregunta en voz baja.
Richard vacila por un momento antes de contestar—. Tú eres suficiente para mí, bebé. Pero esto no. —Gesticula con sus manos a todo a su alrededor—. Acéptalo, nuestra relación está rota y ya no la podemos reparar. Merezco más que estar todo el tiempo tratando de salvar algo que el mundo no quiere ver pasar.
—Se suponía que debíamos luchar contra las probabilidades. No importaba si el universo entero estaba en nuestra contra, si tan sólo seguíamos decidiendo intentar, ganaríamos. Eso era lo que siempre decíamos, ¿no es así? —Chris odia oír la desesperación en su voz, odia no poder mantenerse fuerte cuando Richard ni siquiera muestra lo que está sintiendo.
Richard sólo niega con la cabeza—. Siempre lo decías tú mismo, desde que empezamos. Decías que merecía más de lo que me podías dar. Y no te hice caso, pero me estoy dando cuenta que tenías razón. No es tu culpa, son las circunstancias, nada más. Nos encontramos en el tiempo equivocado, en el lugar equivocado.
Chris está llorando. Se odia aun más por no poder contener sus lágrimas en momentos como estos, un talento que Richard parece haber dominado. Aunque se conocen bien, Chris no logra descifrar el sentimiento detrás de esos ojos oscuros.
Richard se da la vuelta para irse, pero después de un segundo, gira para mirar a Chris de nuevo. Antes de que Chris lo pueda procesar, se acerca para dejar un último beso en sus labios, tan suave que Chris pierde toda su fuerza para luchar más, derritiéndose bajo su toque.
—Ya no puedo seguir en esto. Ya no. Pero nunca dejaré de amarte, ¿sabes? Nunca. —Richard respira profundo antes de seguir—. Adiós, Chris.
—Todavía nos...—dice Chris, pero no termina su oración. Richard ya ha bajado por las escaleras y no lo escucha.
Chris lo observa hasta que se da la vuelta en la esquina y desaparece de su vista, para luego sentarse en las escaleras, sin ganas de hacer nada más.
Milagrosamente, dentro de un minuto, empieza a llover. No es más que una llovizna, pero es suficiente para ocultar sus sollozos silenciosos, porque sabe que aunque todavía lo ame, esta vez Richard no volverá.
Lo único que le queda es el eco de sus palabras en su cabeza.
Nunca dejaré de amarte. Nunca dejaré de amarte.
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all these years [oreo]
FanfictionAnd I never prepared for a moment like that, in a second it all came back...
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