—No entiendo cómo puedes decir algo así—exclama Chris mientras cierra de nuevo el congelador—. Es una ridiculez, en serio que me da vergüenza ajena a mí mismo haber estado saliendo contigo todo este tiempo sin saber que creías en algo tan...tan equivocado.
Richard se ríe, negando con la cabeza—. Esa no es vergüenza ajena, Chris, sólo es vergüenza.
—Es vergüenza ajena por el Chris del pasado, por aceptar ser novio de alguien tan tonto.
Cuando Richard había sugerido pasar una tarde tranquila dentro de la casa, para evitar la tormenta que va a pasar por la ciudad, no había imaginado meterse en un debate como este con su novio, pero aquí están.
—No sé por qué estás haciendo tanto escándalo, ni siquiera es tan grave el asunto.
—¡Claro que sí!—protesta Chris, agarrando uno de los dos tazones en frente de él—. Toma. Personas como tú no lo verían como un asunto grave, pero lo es. Es uno de los temas más importantes en el mundo de hoy en día.
Después de que Chris toma el otro tazón, Richard lo sigue de nuevo al sofá, para luego sentarse a su lado y dejar que ponga sus piernas en su regazo. Una de las cosas que más ama Chris de él es que no puede dejar de mantener alguna forma de contacto físico con él. Aun cuando Chris le pelea por cosas que Richard cree que son estupideces, le encanta tenerlo cerca.
—Okey, okey, está bien—el moreno cede, acariciando la pierna de su novio—. Explícame una vez más y trataré de entender: ¿por qué es tan, tan horrible que me guste el helado de vainilla más que el de chocolate?
—¡Porque lo es!—es la única explicación que le ofrece Christopher antes de meter una cucharada de su helado (de chocolate, por supuesto) en su boca—. Algunas cosas no necesitan explicación—dice después de tragar—, y esta es una de ellas.
Chris sabe que es una persona bastante terca cuando quiere serlo, y agradece que Richard ya lo ha aprendido. Aunque llevan tan solo dos meses de ser novios, se conocen bastante bien. Han pasado mucho tiempo juntos durante esos dos meses, y Richard está aprendiendo todas las costumbres de Chris tanto como Chris de él, cada día más.
—Bueno—es todo lo que dice Richard, y Chris sabe que está a punto de cambiar el tema, significando que él ha ganado. El dominicano toma una cucharada de su helado (también de chocolate, porque Chris había insistido), saboreándolo porque es rico, aunque intente negarlo—. Entonces, ¿cuál película vamos a ver?
—No sé, escoge tú—responde Chris, encogiéndose de hombros y dándole el control el Richard.
Después de buscar por unos minutos, encuentra una película que le parece interesante, y está a punto de presionar play cuando Chris lo detiene.
—¿Ésta? No, no, no, todo mal haces, Camacho.
—¿Qué? ¿Por qué no? ¿La has visto?
—No, pero unos amigos sí y me dijeron que estuvo muy pero muy aburrida.
—Pero no la has visto tú para juzgarla, y además, tu novio quiere verlo... —Richard hace lo que sin duda cree que es una mueca adorable e irresistible, pero la única respuesta que recibe de Chris es una carcajada.
—Estoy empezando a pensar que tienes muy mal gusto, amor mío. Pero está bien, veamos la película, si es lo que quieres.
—Gracias, bebé—dice Richard, sonriendo. Toma la mano de Chris y deja un casto beso en sus nudillos, provocando que el corazón del castaño se acelere.
Mientras empiezan los créditos iniciales de la película, oyen el primer ruido del trueno marcando el principio de la tormenta, y Chris se acurruca en el pecho de Richard. Le da cucharadas de helado de vez en cuando, las cuáles Richard acepta sin quejarse, porque siempre intenta ser un buen novio.
Cuando las dos cucharas suenan en el fondo de los tazones, los dejan a un lado, y Richard pone su brazo alrededor de la cintura de Chris, atrayéndolo más a él. No ha pasado más de un minuto cuando sus dedos empiezan a jugar con la piel expuesta al borde de su camiseta.
—¿Qué, tanto me ruegas que veamos esta película y ahora no vas a prestar atención?—Chris se burla.
—Estoy prestando atención—Richard insiste, pero su mirada no está en la pantalla, sino en su novio, y no lo puede disimular
—No, no estás—Chris responde—. Mira, esa chica se acaba de morir, pierdes todo.
—Perdón—dice Richard, agarrando al mayor por la cintura y haciendo que suba en él—, es que eres tan irresistible que se me hace muy difícil concentrar en otra cosa.
Las mejillas de Chris se calientan, y aún más cuando siente los suaves labios de Richard fundiéndose en su cuello. Suelta un jadeo sin querer, y cierra los ojos por un momento, perdiéndose en la riqueza de la sensación. Luego, toma la nuca de Richard para hacer que lo bese en los labios.
Chris se deleita con el sabor a chocolate en la boca de Richard, y sabe que había hecho una buena elección al forzarlo a tomar el helado superior. Sus lenguas juegan entre sí, y las manos de Richard recorren el abdomen de Chris debajo de su ropa, haciéndole cosquillas.
Se limitan a besar por un largo rato, sin necesidad de decir nada. Pero después de unos minutos, Richard inclina su frente en la de Chris, con una mano acariciando su mandíbula.
—Bebé—dice Richard.
—¿Hm?
—Te escojo a ti.
—¿Tú qué?—pregunta Chris, aún distraído por la sensación del aliento cálido de Richard en su piel.
—Que aunque tenga mal gusto como dices, yo te escojo a ti. Y te escogeré, una y otra vez, hasta que ya no nos quedan días para amarnos.
Chris no sabe cómo responder adecuadamente a eso, así que sólo junta su boca a la de Richard otra vez. Y otra. Y otra. Y otra.
Cuando finalmente se dejan de besar por un momento, Chris murmura: —Sí, tienes muy mal gusto. —Pone la película en pausa—. Mereces mucho más de lo que un pendejo como yo te puede dar...pero yo te escojo a ti también.
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all these years [oreo]
FanfictionAnd I never prepared for a moment like that, in a second it all came back...
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