De alguna manera sabía lo que estaba por venir.
Entre momentos contínuos y espacios relacionados, éramos capaces de encontrarnos mutuamente. No hacía falta crear universos, pues lo más bello que podría existir me creaba sentimientos sin explicación alguna. Dada la singularidad de su forma de ser se podría decir que era mágico, era simplemente extraordinaria la manera en que la quería y mas que eso la forma en cuál ella me quería. Pues su sonrisa me cautiva en cualquier momento y más que eso, les juro que me podría perder en sus ojos.
Sus pupilas dilatadas, sus palabras tan firmes y tan correctas, su expresión tan sincera, sus mentiras tan verdaderas....
Entre tantas mentiras habían muchas palabras de afecto y entre tantas verdades existía todo para mí.
Con cariño la recuerdo, con nostalgia le pienso.
Sabía perfectamente lo que pasaría, yo inventando futuros en cualquier realidad, dejando seguir al corazón y claro como lo suponía, ella ocultándose y alejándose como cualquier atardecer.
