Capitulo 5

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—Pero… -lo interrumpí.
—Pero nada –suspiré– Si quieres que te perdone, bésame –le pedí mirándolo con una sonrisa.

Su rostro se iluminó y demoré yo más pidiéndole el beso que el dármelo. Fue un beso que recordaría por siempre; estaba lleno de súplica, perdón, ganas, deseo, y sobre todo amor. Un beso con el que me decía que no lo dejara nunca, cosa que no tenía en mis planes. 

Después de separarnos Baekhyun besó mi frente y seguimos caminando hasta llegar a casa. Enseguida de ella había otra casa, allí vivía un anciano de unos ochenta y tantos años, vivía solo y casi nunca salía de su casa, por lo que esta vez se me hizo muy raro verlo afuera, de pie en su puerta y mirándome. Hice una reverencia pequeña en dirección a él para saludarlo.

—Saluda –le dije a Baekhyun y él me miro raro.
— ¿A quién? 
—Al señor –lo señalé y el volteó a ver, pero me volvió a mirar confundido.
—______, allí no hay nadie.

Fruncí el ceño. Pero… ¿Cómo lo podía ver yo? Y es que aún seguía ahí, que yo recordara el aún no había muerto… o ¿sí? 
Volví a mirar hacia donde él, y seguía mirándome serio, con una mirada de terror que me causó escalofríos.

—Tu… olvídalo –sonreí para tranquilizarlo ya que se estaba preocupando.

Entramos a la casa y mamá aún no estaba. Baekhyun subió conmigo a mi habitación para acompañarme mientras me quitaba el fastidioso uniforme, no me importaba que me viera en ropa interior; muchas veces me había visto. 

Ya me había quitado el saco y la camisa, estaba a punto de bajarme la falda cuando él se acercó y besó mi hombro derecho y me acarició la cintura. El contacto frío y suave de su mano contra mi piel hizo que me erizara y echara mi cuello hacia atrás para darle un mejor acceso de mi cuello por donde iban a pasar sus besos. El cogió mi cintura con sus dos manos mientras seguía besando mi cuello, me giró para darle la cara y besó mis labios con pasión y delicadeza. Lo acerqué más a mí mientras le quitaba la gorra y acariciaba su cabello. El me acorraló contra la pared algo fuerte que me hizo gemir de dolor.

—Lo siento –se disculpó sobre mis labios y yo me reí para luego volver a besarlo.
Levantó mi pierna derecha y la acarició por debajo de la falda mientras me besaba mi cuello, cerré los ojos y me mordí los labios disfrutando de sus labios saboreándome.

—Mmm… ¿Te gusta? –murmuró en mi oído y abrí los ojos de golpe. El nunca me hablaba de una manera excitante así. Rápidamente lo aparte y el me miró confundido. 
— ¿Qué dijiste? –le pregunté molesta. Él sabía perfectamente que no me gustaba que me hablara de esa forma. 
—No dije nada –se defendió y en ese momento escuché el susurró de una carcajada con muchas ganas. No había sido él. Parpadeé rápido y me dirigí al armario para sacar la ropa que me iba a poner.

Me giré y reí al ver que Baekhyun tenía sus manos cerca de su masculinidad apoyadas en una almohada. Ups. Parece que lo había dejado con las ganas.

—No seas malvada –hizo un puchero. 

En realidad, ninguno de los dos era virgen. La habíamos perdido a los 15 años en el cumpleaños de él, en su habitación. Había sido una de las mejores cosas que me hubiera pasado en la vida. Que el fuera mi primero y yo su primera. Me acerqué a él, le quité la almohada y lo recosté cayéndome encima de su cuerpo. Estábamos solos, tal vez lo podía complacer. 

Con desesperación empecé a desamarrar la corbata y luego desabotoné su camisa. El me atrapó bajo su cuerpo y empezó a bajar sus besos de mi cuello al sostén que aún tenía puesto.
Dos golpes en la puerta me hicieron sobresaltar. Reí y separé a Baekhyun de encima de mí. Probablemente era mamá y no quería que nos viera en estas condiciones; le di un beso rápido en modo de ‘discúlpame’ y me puse un camisón que llegaba más arriba de mis rodillas. 

Salí abrir pero no encontré a mamá, se me hizo extraño así que decidí acercarme más al barandal de la escalera.

—Mamá ¿Eres tú? –pregunté tontamente hacia abajo. Nada, silencio total.

Baje hasta la cocina y busqué por todas partes de la casa pero no había nadie. Tal vez estaba alucinando, o tal vez ella me estaba jugando una broma. No le seguí el juego y me subí de nuevo a la habitación, entré y cerré la puerta. Baekhyun ya no se encontraba en la cama, mi corazón latió rápido pero me tranquilicé al ver la luz del baño prendida, y extrañamente la puerta estaba entreabierta. La abrí cuidadosamente por si me encontraba algo no digno de ver, pero no lo ví en el inodoro ni en el lavamanos. Se me hizo más extraño aún y entré completamente al baño. Él no estaba. De nuevo el pánico invadió mi cuerpo, me acerqué a la bañera al ver que estaba goteando la llave y fue ahí cuando sentí que el mundo se me venía abajo. Baekhyun estaba en la bañera, bajo el agua y probablemente sin vida. 
Grité desesperadamente mientras intentaba sacarlo del agua y poder reaccionarlo, pero era como si una fuerza me lo impidiera alzar. Esa fuerza llamada Miedo. Los susurros de carcajadas resonadoras en mi oído empezaban a salirse de control, siendo acompañadas por palabras y murmuros espantosos.

“—Es lo que pasará… él morirá—“ 

Abrí los ojos de golpe y sentí las mejillas mojadas. Había tenido sueños espantosos durante toda mi vida, pero nunca uno como ese, no en el que lo perdía a él; pero sabía perfectamente que me estaban avisando algo. Mire a mi lado y él estaba ahí, dormido y respiraba. Suspiré tranquila y lo abracé con fuerza, luego empecé a darle besos en todo su rostro teniendo cuidado de no despertarlo, pero igual lo hizo.

—Que linda forma de despertarme –dijo él dedicándome una sonrisa.
—Quiero que me abraces, por favor –le pedí y el me miró raro.
— ¿Qué te abrace? 
—Sí, que me abraces. Necesito sentirte que estas junto a mí.
— ¿Por qué? –dijo burlonamente y yo lo golpeé en el brazo.
—Ay Baekhyun, solo hazlo y ya ¿sí? O ¿Prefieres verme molesta? –lo reté.
—No, no. Está bien, te abrazo todo lo que quieras.

Y como lo necesitaba él me abrazó. Algo incómodo el abrazo pero no me importó, solo necesitaba sentirlo y que él me sintiera a mí. Lo apreté fuertemente contra mi pecho y cerré los ojos dejando caer unas pequeñas lágrimas; me había asustado demasiado ese sueño y quería acabar con esto de una vez por todas. Costara, lo que costara.

— ¿Qué hora es? –le pregunté a Baekhyun después de separarnos.
—Como las 5 –dijo mirando el reloj y abrió los ojos como entrando en razón– ¡Ay por Dios! Debemos ir donde tu abuela –se levantó rápidamente de la cama.
— ¿Mamá aun no llegará? –pregunté mientras bostezaba sentada en la cama.
—No lo sé –me respondió Baekhyun– bonita, alístate o no llegaremos donde tu abuela.
—Ya estoy lista. Acaso ¿Me veo mal para ti así como estoy vestida? –lo interrogué poniendo mi mejor cara de enfado fingido, que a él lo ponía nervioso.
—Eh… ¿Enserio te irás así? –me dijo mirándome de arriba abajo.
—Oh te parece que estoy muy mal –afirmé- ¿Te avergüenza que te vean conmigo así? –lo reté una vez más.
—Corazón, te amo pero no creo que quieras ir en pijama… o ¿sí? –dijo horrorizado.
—Entonces no me amas lo suficiente porque te avergonzarías de andar con TÚ novia en un pijama de panditas –le saqué la lengua y me giré.

Sonreí al tener sus manos abrazándome en la cintura mientras sus labios me daban suaves besos en la mejilla. 

—Ya perdóname. Si quieres me puedo poner el otro pijama de panditas y andamos juntos por toda la ciudad cubiertos de panditas.

Solté una carcajada que a él le produjo risa también, me giré sobre sus brazos y lo besé en los labios.

No Recordaba lo lejos que quedaba la casa de la abuela y menos en un taxi. Bucheon podría ser muy grande a veces. 
En cuanto llegamos a la casa de la abuela vi muy deteriorado el vecindario, si no fuera por los pocos ancianos sentados en sus antejardines cociendo, o hablando con sus parejas se podría decir que mi abuela era la única que vivía en ese callejón. 

Toqué el timbre viejo con un poco de temor. Por más que no quisiera debía entrar en esa casa. Una ancianita de por ahí unos 70 años nos abrió la puerta. La miré extrañada, aquella señora no era mi abuela. 

La ouija (Baekhyun Exo)[Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora