Mi padre, siempre fue un buen hombre, siempre preocupado de mi, si me faltaba algo el estaba siempre ahí para solucionar mi problema, y no me mal entiendan no solo eran cosas materiales, el siempre estaba ahí cuando necesitaba alguien con quien hablar, algún consejo o simplemente alguien con quien reír después de un día de colegio, sin embargo el no era mi padre biológico, y aunque mi madre rara vez me hablo del que hombre que era mi padre biológico, siempre me dejo en claro que como dicen por ahí, salió a comprar cigarros y nunca volvió.
Crecí convencido de que esa era la historia, y al final de cuentas, tenia un excelente padre que me crió desde pequeño y que nunca me hizo extrañar a ese hombre que hasta donde creía saber me había abandonado.
Recuerdan que les mencione esos extraños hilos que veía salir de las personas, resulta que el de mi madre no conducía a ningún lugar, siempre lacio, arrastrando tras de ella, sin brillo ni palpito, me parecía raro ya que se llevaba muy bien con mi padre, pero aun así, el no era su otro extremo, el de mi padre en cambio, estaba flotando al aire, casi como el humo del incienso se elevaba mientras este se consume por el fuego, era curioso porque no fue, sino hasta años después cuando cumplí 15 años y tuve mi primer acercamiento al amor con Sofia, mi vecina de años de la cual creía estar locamente enamorado al punto de regalarle mis colaciones en los recreos del colegio que supe el significado de la forma de su hilo.
—Papá, sabes? Quería preguntarte algo, como puedes saber que alguien te gusta?—
Mi padre me miro con una sonrisa en la cara, y con un gesto de ternura y emoción por que sabia que algo en mi cambiaba y ya no seria mas el niño inocente que hasta entonces fui.
—Es algo muy difícil de describir Andres, lo cierto es que tu corazón te lo hará saber, sentirás que te quedas sin aire al estar un día sin verla, sentirás que el piso sobre el que caminas es un bizcocho, son distintas las formas en las que lo sabes, pero ten por seguro que tu corazón nunca te mentira— Al mirarlo note como su mirada se perdía en recuerdos de un pasado que parecía olvidado pero que con mi pregunta revivían y así mismo su hilo comenzaba a ondear con fuerza como exaltado por un fuerte viento.
—Tu sientes eso por mama?— le pregunte un tanto temeroso por su respuesta, pues podía ver en sus ojos que no era ella la que se asomaba en esos recuerdos.
—Claro que si Andres, pero has de saber que no siempre fue así, yo también tuve mi primer amor cuando tenia tu edad de echo, Camila se llamaba y era la niña mas linda de la población—
vi como su mirada se volvía nostálgica mientras me relataba su experiencia.
—Pero claro en ocaciones la vida nos depara pruebas duras, ella... ella murió en un accidente, pensé que mi mundo acabaría en ese momento sabes? Fue como si algo en mi muriera, me sentí completamente solo en el mundo, creo que eso es lo que se siente cuando estas enamorado— Me dijo y fue ahí que entendí el significado de su hilo, su hilo no conduciría a nadie nunca mas pues su otro extremo ya no estaba aquí.
—Y por mi madre te sientes igual?— le pregunte.
—Por tu madre siento un amor distinto, pero amor al fin y al cabo al igual que el amor que siento por ti hijo.—
Ese día aprendi una lección, la vida no siempre nos da lo que queremos, pero si lo que merecemos.
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El chico que veía los hilos rojos
General Fiction"La leyenda cuenta que un anciano vive en la luna y sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que no se pierdan..." Fecha de creación: 30 de J...
