No sabía cómo había llegado hasta aquí, no sabía si quiera de dónde había sacado toda esta "alegría". Recuerdo brevemente que salí del santuario y comencé a caminar, que cerca de un callejón estaba un chico, con una gabardina negra y desgastada, llevaba una capucha que hacía que su rostro no se note a primera vista, seguí caminando y se paró delante de mí, no tenía ganas de nada, juraba que no quería nada, solo caminar y caminar, pero no, él habló.
- ¿Qué hace una chica como tú por aquí?.- Su voz sonaba relajada, quizás en un momento normal le hubiese dicho cualquier otra cosa menos lo que le dije.
- Busco algo que pueda neutralizar mi ser, que pueda olvidar todo.- Le miré va los ojos, no era tan alto, pero lo suficiente como para que eleve la mirada hacia él.
- Llegaste a mí, llegaste al lugar adecuado, no sé si me equivoco, pero si fuese así, corrígeme, ¿Es la primera vez?.- Elevó una ceja y sacó del bolsillo interior de su gabardina un cigarrillo.
No fue más, lo encendí, le di unas caladas y eso fue todo.
¿Ahora? Ahora estoy sobre una mesa, "bailando" y el chico de la gabardina me mira como si se hubiese armado todo un circo en mí, al igual que él las miradas estaban sobre mí, miradas extasiadas, llenas de morbo y una que otra compadecida de mí.
Como un golpe todo lo que había pasado horas antes hizo que me dé un mareo y así como un eco interior que me gritaba que mi abuelo había muerto, las lágrimas cayeron. De un momento a otro me sentí el ser humano más miserable sobre la tierra. Me senté, aún sobre la mesa y todos dejaron de mirarme, supongo que ya no les atraía una chica llorando y cada quien siguió bailando, bebiendo y todo.
El chico de la gabardina se acercó, me tomó del rostro con ambas manos y me secó las lágrimas. Bajé de la mesa, y apenas toqué el piso mis piernas temblaron, él me brindó su brazo y me sujeté. Salimos del lugar y comenzamos a caminar.
- Eres muy sexy.- Dijo, y comenzó a reírse, tanto que se paró a media calle solo para reírse.
- ¿Cómo terminé ahí?.- Le pregunté, de la forma más seria que pude sin qe suene a que me enojé por mi comportamiento.
- No te pienso decir, pero aquí tienes tu paga.- Me dio dinero y lo tomé, porque obvio no iba a dejar el dinero, pues no tenía más y debía sobrevivir con eso hasta quién sabe cuándo.- Deberías pensar en dedicarte a algo así, pagaron por verte bailar.
- Qué mierd...- Puso un dedo sobre mis labios.
- Cuida esa boquita, eres muy linda como para hablar esas cosas.- Se acercó hacia mí, me tomó de la cintura y me besó, como si fuese algo normal.
- ¡No!.- Le empujé, aunque no fue lo suficiente como para que se aleje de mí.
Sonó mi teléfono, pero no lo tenía en mí bolsillo, sino que sonó en el bolsillo del chico de la gabardina, lo sacó de su bolsillo, vió fijo a la pantalla.
- ¿Quién es Jaden? ¿Es tu novio? Sería una pena que sepa que su novia le traiciona.- Y contestó, realmente yo no tenía el humor de hablar con Jaden después de lo que me dijo, después de que me haya tratado así.- No, habla Drasen. Si. No. Ella está conmigo y te puedo asegurar de que está mejor conmigo que contigo.- Rió sarcástico.- Si si, adiós pequeño Jaden.
Extendí la mano y me dio mi celular.
- Es un idiota.
- Si, lo sé.- Le dije y comencé a caminar.
Él vino detrás de mí, no le dije nada, no había nada que decir.
El tiempo pasó, el camino había llegado a su fin, había llegado a casa.
Saqué las llaves, pero Drasen me tomó del brazo y me di la vuelta.
- Y mi beso de despedida, ¿Dónde queda?.- Me causó gracia, no esperaba que lo dijeron enserio y si, me volvió a besar.- Dejé mi número agendado en tu celular, quizás algún día necesites de mí.
Entré a casa, estaba frío ahí dentro pero dentro unas cuando horas tenía clases.
(...)
Desperté con un terrible dolor de cabeza, y eso que una noche antes no había bebido o quizás si, quién sabe.
Soy una persona persona responsable, así que debía alistarme para las clases. Me tomé una ducha y cuando salí Sparkie seguía durmiendo, cuánto deseaba su vida ahora mismo, pero, ¡Vamos! Es un lunes, 6:30 a.m. y debemos vivir, ¿Verdad?
Tomé unos jeans negros, una camisa a cuadras rojo y negro y unas zapatillas, dejé mí cabello suelto, dejé a Sparkie su platito con comida y salí de casa. Apenas cerré la puerta y Jaden estaba en la puerta, con unas gafas oscuras, el cabello desordenado. Me sorprendió verlo ahí tan temprano, incluso para mí era temprano, faltaba aún una hora para ingresar a clases.
- ¿Qué quieres?.- Dije con el tono más molesto.
- ¿Qué has hecho? ¿Qué tienes en la cabeza?.- No sabía de qué hablaba y supongo que lo notó en mi rostro.- Anoche Neferet, ¿Qué pasa contigo?.- Su voz comenzó a elevarse.- Hago todo lo que puedo para poder estar cerca de ti, para tomarte la mano, darte un abrazo.- Su voz se quebró.- Para poder hablarte y tú, estabas a punto de quedarte desnuda sobre una estúpida mesa.
¡¿Qué?!
- ¿De qué hablas?.- Alcancé a decirle antes de que siga hablando. Se quitó las gafas y sus ojos estaban rojos e hinchados.
- De esto.- Y me mostró el vídeo en su celular, estaba yo, bailando, como una cualquiera, dando el mayor espectáculo y el dinero cayendo a mis pies, Drasen, Drasen recogiendo el dinero, Drasen dándome alcohol, Drasen parándose delante de mí para que nadie me toque. Drasen, Drasen, Drasen. El vídeo siguió avanzando y... Drasen y yo, besándonos.- Dime que no estás con él, por favor.- Me dijo Jaden, las lágrimas caían por su rostro, no quería verlo así, pero recordé lo que me dijo. Endurecí la mirada y no respondí.
- Neferet, dime qué no es cierto.- Dijo, como si estuviese suplicando.
Saqué mi celular de la mochila, busqué el chat con Jaden y le mostré el último mensaje. Se quedó atónito, me arrebató el celular de la mano, se llevó una mano a la boca y cayó de rodillas.
- Te juro que jamás escribí eso, por lo más sagrado, por mi babushka que no escribí eso, debe ser un error, por favor Neferet, debes creerme.- Me abrazó de las piernas y no supe qué hacer, no sabía si creerle o no.
Di un paso hacia atrás soltándome de su agarre y me agaché, para mirarle a los ojos, cuando nos miramos fijamente algo hizo que me dé un punzada en el corazón, con la manga de la camisa le sequé las lágrimas, y le di un abrazo y ahí estábamos los dos, arrodillados y abrazándonos. Cuando me alejé de Jaden, tenía los ojos cerrados pero se veía bien incluso así. Me paré, le tomé del hombro para que abra los ojos y se pare. No dijimos nada, ninguno quiso romper el momento, me tomó de la mano como si estuviese todo bien.
- Mi abuelo murió ayer.- Necesitaba decírselo a alguien y qué mejor que a Jaden.- No sé qué pasó ayer, quise algo para olvidarme de todo y terminé en... ya sabes.
- No pasa nada Sweety, dame la oportunidad de poder ayudarte, de que seamos todo.- Caminamos, tomados de la mano.
Y esa era la duda, darle la oportunidad sería darle una parte de mí, algo que ni siquiera yo pensaría darle, incluso, quizás el poder de destruirme.
(...)
Llegamos a nuestro destino, aún tomados de la mano entramos y todos se rieron.
Jaden tenía un volante en la mano y decía "La zorra de Neferet le pone los cuernos a Jaden" en letras grandes y una foto de Drasen y yo mientras nos besamos.
Jaden comenzó a caminar rápido, a pesar de que no soltó mi mano. Me llevó a un pasillo, justamente donde estábamos aquella vez que llevaba la chaqueta de mi padre.
Me empujó hacia los casilleros con una fuerza que sorprendió, puso los brazos a los costados y logró acorralarme.
Me besó, me tomó desprevenida así como Drasen.- Sé mía Neferet Perasi.- dijo con la voz agitada.
- No será jamás tuya.- Dijo una voz.
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Hold My Hands (Sujeta mis manos)
Teen FictionNo es necesario que leas "Cosas que solo le pasan a Dailie Alveros" o "Que sabes de amor si no enamoraste de mi"... pero esta es la unión de ciertos personajes de ambos libros (se desenlazará en el último curso de colegio) así que espero que les gus...