Volví a ser mujer...
Detrás de tantas noches flemáticas
y días mustios.
Volví a ser mujer...
Luego de esperar por ti,
sin saber que serias tu.
Volví a ser mujer...
Ayer cuando recaíste ante mi beso
tan efusivamente como si estuviera predispuesto.
Volví a ser mujer...
Cuando sostenías mi cuerpo como vasija sagrada,
apareándome a tu pecho en resguardo.
Volví a ser mujer...
Cuando me hilabas en ti
mágicamente como si fuéramos un complemento,
estimándome apetecida.
Volví a ser mujer...
En tu lecho, entre tus sabanas,
en ese espacio cerrado tan lleno de ti,
en ese terreno que conoce todos tus misterios;
me amaste con cada célula de tu piel.
Volví a ser Mujer...
Al ser la primera en tu vida en explorar
los gritos silencios de tu inconsciente.
Volví a ser mujer...
Al elegirme para tu pecado,
por preferirme,
por obsequiarme tú intimidad.
Volví a ser mujer...
Al sentirte el delegado de mis labios,
el albañil de mi cuerpo,
y el anestesiólogo de mis lesiones.
Volví a ser Mujer...
Al descubrir que nunca lo fui,
hasta ayer.
Volví a ser mujer...
Porque el pasado no se exhibió
y las cicatrices enigmáticas
de las heridas del corazón
se camuflajearon con el tatuado de tus dedos.
Volví a ser mujer...
Por primera vez,
porque de los temores me descobijaste
forrándome con tu querer.
Ayer logre lo impensable,
volver a ser mujer...
Mejor de lo que fui una vez.
Autora: Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A
ESTÁS LEYENDO
Lujuria
PoetryEl amor suele golpear sin aviso, de forma desenfrenada como un tornado, provocando sensaciones que solo pueden ser descritas mediante la seducción del lenguaje poético.
