La universidad para muchos puede significar una de las época más importantes e increíbles de la vida. Fiestas, amigos, alcohol, sexo, paseos, juventud. Pero la verdad es que para mi no ha significado nada de eso. Desde que mi padre se fue, yo he tomado un lugar muy importante en mi familia y del que no arrepiento. Aunque por tomar estas nuevas responsabilidades este perdiendo grandes momentos de mi juventud.
A decir verdad no es como que me muera por experimentar todo ese tipo de vivencias que deja la universidad. Admito que hay veces que me gustaría salir a divertirme como lo hace normalmente la gente de mi edad pero el quedarme en casa todo un fin de semana cuidando a mis hermanos tampoco es algo que me disguste. Ademas soy un poco mala socializando con la gente. De hecho ya voy en el tercer semestre de mi carrera y de la universidad solo conozco a Anette y a Adam, y eso es porque son mis vecinos de toda la vida. Igual mi principal objetivo en la universidad son mis estudios y afortunadamente los llevo de maravilla.
Me esforcé mucho para obtener una beca en esta prestigiosa universidad. Que a pesar de acoger a los estudiantes provenientes de las mejores familias no solo de la ciudad sino también del país, la institución cuenta con un gran porcentaje de estudiantes becados. De los cuales yo obviamente hago parte. Es por esta razón que en la universidad existe una gran barrera entre estos dos grupos que nadie hasta el momento se ha atrevido a cruzar.
Por un lado tenemos a los estudiantes de familias adineradas. Conforman aproximadamente el 40% de la comunidad estudiantil. Son chicos groseros, egocéntricos y mimados que siempre te observan por encima del hombro. Ellos solo se mezclan entre ellos. Y dicen las malas lenguas que incluso tienen sus propias reglas que si alguien las incumple, lo vetan del "sofisticado" grupo.
Y por otro lado están los chicos y chicas becados. Conformamos el mayor porcentaje de estudiantes. Aquí estamos todos los que hemos ganado becas ya sean deportivas, artísticas o netamente académicas, como es mi caso. Pero bueno, como yo nunca me he interesado mucho en los alumnos no estoy tan enterada de todos lo que pasa en la universidad.
Hace tan solo una semana comenzamos las clases y desde ya me siento ofuscada y un poco agotada. Los profesores comenzaron este semestre con mucha energía. Demasiada si me lo preguntaran. A veces creo que ellos se desahogan con los estudiantes. Digo, no se si se han dado cuenta, pero nosotros tomamos más de una sola clase, además hay estudiantes -como yo- que trabajan y estudian. No es como si pudiéramos dedicar todo el tiempo a una sola cosa. Hasta el momento tengo alrededor de dos investigaciones, tres ensayos y una presentación que preparar para la próxima semana y el resto de esta. Sin contar que ya he hecho entrega de dos ensayos más.
Por momentos me dan ganas de dejar todo tirado y alejarme un poco de tanto estrés de la universidad. Ya suficiente tengo con el del trabajo y el de mi casa. Pero no puedo dejar a mi madre sola con todo, además no puedo olvidar que debo mantener mi beca.
Recorro los pasillos de la universidad en dirección a mi próxima clase. Son las diez de la mañana y ya voy camino a mi cuarta clase del día. Los ojos los siento un poco pesados, anoche no pude dormir mucho ya que a altas horas de la noche recordé que tenía un trabajo sin hacer que afortunadamente no era difícil, sin embargo tardé un buen tiempo haciéndolo y cuando quise ver ya eran las dos de la mañana.
Lo bueno es que la próxima clase es una electiva, que podemos escoger varias facultades aparte de la mía. Yo la escogí para poder estar junto a Anette. Ella estudia psicología y yo estudio negocios. La semana pasada no dimos esta clase ya que el profesor no se encontraba en la ciudad, pero ya está de vuelta así que hoy por fin la comenzaremos.
Ya puedo visualizar el aula, así que apresuro un poco mi paso hasta llegar a la puerta.
Ingresando al salón observo que apenas han llegado muy pocos estudiantes, sin embargo alguien capta inmediatamente mi atención. Entre los asientos del fondo se encuentra el estúpido de Thiago con la cacatúa de Arianna pegada a él como una garrapata.
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Porque te odio (#1)
Teen FictionGael y Scarlet son muy diferentes. Gael pertenece a una de las familias más importantes del país, Scarlet por otro lado es de una familia del común. Gael ha crecido sumido en soledad, Scarlet rodeada de mucho amor. Gael ha aprendido a no dejarse lle...