Girl Crush.(1/2)

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Mangel miró fijamente el techo de su habitación. Pensó. ¿Por qué tenía que vivir así?. Escondido. Sin poder decir lo que sentía. Suspiró, recordando cuántas veces deseo poder besar aquellos labios.

Su mirada se dirigió a su computador, dónde el vídeo en silencio de su amor secreto y de su novia se reproducía. Sonrió con tristeza al verle tan feliz.

Cómo deseaba ser ella.

Poder estar al lado de Rubén, de hacerlo reír de esa manera, de poder ponerlo nervioso de esa forma, de hacerlo sonrojar, de formar parte de su vida cuando más sea posible.

Pero Rubén no sabía que existía. Los veía seguido, a ella posando para las fotos que publican en sus redes, feliz, usando su ropa y acompañándolo a todos lados.

Aquel chico era una estrella en las redes, y era la única forma en que él podía saber que pasaba con Rubén. O Rubius, como a él le gustaba que lo llamarán.

Para Rubius él no existía. Era uno más de sus seguidores fantasmas. Suspiró, sus ojos llegando a la parte en la que la chica lanzaba una moneda al aire para decidir el turno de Rubius. Miró al castaño reír cuando fue ella la perdedora de su propio tiro. Cerró sus ojos, no queriendo ver como Rubén se inclinaba para besar los labios de la chica.

Irina era su nombre. Era hermosa, encantadora y muy gentil. Una chica maravillosa. Sin lugar a dudas.

Tenía todo lo que él no tenía. Curvas, sonrisa encantadora, cabello largo y rubio. Ojos azules preciosos. Hermosa. Y él, era un simple chico que amaba la música y la edición. Encerrado en su habitación como un puto friki veinticuatro a siete. ¿Quién podría amarlo así?

Se levantó, cerrando de a una la pestaña del vídeo para apagar el ordenador poco después. Tomó su guitarra en cambio, afinando las cuerdas.

Mientras lo hacía, pensaba todavía en ella. Y en lo que necesitaba para formar parte de la vida de su sueño. Uno que era inalcanzable.

Empezó a tocar, acordes suaves y tranquilos. Su voz era dulce y melodiosa, con entonación única debido a su asentó.

– I got a girl crush... – cantó, pensado en como ella lo hacía feliz – hate to admit it but, I got a heard rush. Ain't slowing down...

Dejo de tocar. ¿Qué sentido tenía? Ni con una canción, el corazón de ese hermoso castaño sería suyo. Nunca. Suspiró.

- I got it real bad, want everything she has... - recitó, pensando en cómo ella se acomodaba el cabello detrás de la oreja. Siguió imaginándola, la forma en que ambos se sonreían, como parecían estar tan felices el uno con el otro.

Él jamás podría tener eso. Él jamás podría tenerlo. Cansado, tiro la guitarra al suelo, levantándose para salir rápidamente de su habitación, cruzo la sala de su departamento con la misma velocidad al mismo tiempo que salía también de este, bajando las escaleras con rapidez.

Camino a paso rápido hasta el parque cercas de su hogar, pero lejos de su apartamento.

Se sentó debajo de un árbol, el frio del invierno quemando en su respiración acelerada y congelando sus lágrimas. La gente miraba curiosa como el parecía no tener frio, mientras la nieve caía.

Y es que el frio que sentía dentro era más fuerte. Sabía que Rubén vivía cercas de ese parque, pero no había ido para eso, a pesar de que ambos vivían en Madrid, en España. Jamás se habían cruzado y eso a Mangel le hacía quedar más en claro que jamás se conocerían.

Suspiro, dejando que el vapor de su aliento se perdiera. Miró a la gente pasear, pero sus ojos se quedaron fijos cuando la vio. A ella. Irina paseaba unos metros alejada de él, la chamara verde de Rubén fue rápidamente reconocida para los ojos de Mangel. Además de las zapas amarillas que también llevaba.

Le miró atentamente, no parecía contenta. La observó hasta que un hombre se posó a su lado. Era alto, de pelo negro y de tez pálida. Vio como Irina le sonreía y depositaba un pequeño beso en la comisura de los labios del hombre. Miguel no reacciono a ello, podría ser su familiar.

Los observo hasta que decidió que era mejor irse, se colocó su capucha caminando para salir del parque, camino cerca de ellos puesto que bloqueaban un poco la entrada. Fue alii cuando oyó...

- Lo sé, tío. Pero necesito romper con Rubén primero.

Mangel no se detuvo, a pesar del tirón en su corazón.

- No quiero dañarlo. Por eso necesito romper con el... pero necesito que él encuentre a alguien también.

No escucho más, no quería. Necesitaba irse. Fue allí cuando una idea cruzo su mente. Irina buscaba que Rubén se enamorara de alguien. No dijo una chica necesariamente. Sonrió.

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Rubelangel - [One Shots/More]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora