1. comienzo del verano

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El sol salió más temprano que de costumbre, y el reloj de JooHeon lo hizo junto a él, justo a tiempo. Se levantó rápido de la cama y abrió las cortinas de golpe, dispuesto a ver el sol nacer en el primer día de verano como lo hacía todos los años.

Era espléndido.

Se imaginó en unos días bajo la sombra de una palmera, durmiendo en la arena al ritmo de las olas con nada que hacer, sólo descansar y disfrutar, descansar y disfrutar. Sí, sería un buen verano. Se animó entonces, dejando la cortina y la ventana abiertas de par en par y corrió a meterse a la ducha para después bajar por la escalera de caracol e irse a trabajar. No sin antes entrar en la cafetería en busca de su desayuno.

-¿Lo mismo de siempre? -Le preguntó Lisa a penas lo vio poner un pie, preparándose para sacar el par de brownies del mostrador y el vaso para hacer su latte.

-Hm, no, me gustaría un frappé esta vez -.Respondió tomando asiento en una de las mesas más cercanas al mostrador. El lugar era agradable y comenzaba a llenarse como de costumbre en las mañanas. JooHeon siempre iba por su desayuno para llevar porque, en primer lugar, era demasiado dejado como para prepararse algo por sí mismo; en segundo lugar, la cafetería estaba a un par de casas de la suya y por último -y no menos importante-, sus amigas eran los dueños y tenía cierto trato especial. Se podría decir que le anotaban todo en su cuenta y luego Lisa o Rosé hacían magia y le cobraban la mitad, todos quedaban felices.

Mientras esperaba que su bebida estuviera hecha y su orden empaquetada en una delicada bolsa de papel con el logo de la cafetería MinMin's en ella, Jennie, la gata angora que siempre andaba merodeando por las mesas y por detrás del mostrador meneando su peluda y bien peinada cola blanca, se le acercó a saludar; pero al ver que no tenía nada para darle aún, se fue rápido, restregándola a propósito. Ése JooHeon, nunca tenía nada para ella.

Lisa lo notó, y llamó a Jennie hasta la cocina para pedirle, como siempre, que no molestara a los clientes porque no a todos le agradaban los gatos, menos los gatos finos como ella. La gata sólo asintió y puso cara bonita para que le regalaran una magdalena, y cuando la tuvo sujetada en el hocico sus orejas se volvieron hacia adelante de pura felicidad, escabulléndose por atrás de la cocina para irse a jugar al patio con su comida.

Mientras, Rosé se asomaba hasta la mesa de JooHeon para entregarle la bolsa, con otro de sus afiches en la mano:

-Son tan adorables, ¿no te parece? -le dijo señalando a Jennie, que estaba siendo acariciado por Lisa por detrás de la oreja antes de que se fuera con su pastel. JooHeon asintió sólo por cortesía, pero ése gato no le parecía para nada adorable -¿No te gustaría tener uno? Mira, nos llegó este afiche del refugio y...

-No, la verdad es que no... -Se negó de inmediato, tomando su bolsa y llegando hasta la puerta.

-Pero...

-Se me hace tarde, lo siento.

Salió sin siquiera despedirse porque de seguro, si Rosé no lograba que adoptara un gato o un chico-gato, lo iba a hacer firmar para algún evento de caridad felina o comprometerlo a donar dinero o lo que sea. Siempre hacía lo mismo, con todos los clientes en realidad, era bastante apasionada por los gatos o todo lo que tuviese relación con ellos.

☁️

-¿Van a dormir -Shownu le preguntaba atónito a la encargada del refugio- a todos estos gatos?

-Si nadie los adopta antes de mañana al mediodía, sí -La pobre chica contestó un poco cansada, había tenido que lidiar por un poco más de media hora con el interrogatorio y preocupación fanática del veterinario por los animales.

patitas suaves y ronroneos || adaptación jookyunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora