Hace más de una semana que Madara Uchiha no encabezaba la mafia Uchiha, en su reemplazo estaba aquel chico, el segundo hijo de Tajima, Izuna Uchiha, un chico notoriamente bajo y con rasgos finos, muy parecidos al de una chica promedio de la Mafia, pero con una mirada que te dirige un odio desgarrador.
Izuna estaba increíblemente capacitado para ser un reemplazo digno de su hermano, aunque claramente será de manera temporal hasta que Madara volviese de su "viaje de trabajo" aunque todos sabemos que en realidad no era eso, Madara seguramente había encontrado a una linda chica omega y quería gastar todo su dinero en ella, de todos modos era asquerosamente rico y si aquella chica lo rechazaba, no sería una gran perdida.
El menor de los Uchiha no podía repudiar más aquella actitud, pero era su hermano, le debía respeto aún así odiase sus comportamientos. Pero no podía hacer más que encogerse de hombros y seguir con su trabajo, era más importante que pensar en lo que Madara hacía en una habitación con cuatro paredes y una puerta cerrada con llave.
Todo iba notablemente bien, hasta que todo empezó a ir notablemente mal. El pequeño detalle que caracterizaba a cada ser humano en clases.
Izuna no podía ignorar por tanto tiempo que seguía siendo un omega, y la mayoría de la Mafia eran alfas, alfas que no controlan muy bien los instintos. Siempre tuvo la suerte de ir detrás de Madara, el alfa más respetado, gracias a su olor impregnado nadie notaba su característico olor dulce y apetecible que poseía como omega.
Pero bueno, ahora Izuna estaba solo, solo con un montón de alfas idiotas. De alguna manera el trabajo era...más difícil en lo que consistía esconder su dinamica. Pero para todos seguía siendo un beta después de unas semanas sin Madara, lo cual era tranquilizador.
El pequeño Uchiha no tenía porqué admitir que habían unos cuantos desaparecidos que por casualidad descubrieron qué era, pero tampoco lo iba a negar.
Un día, tan común como un ave volando, Uchiha Izuna -reconocido por todo Tokio, claro, ¿quién no reconocería al menor y apuesto Uchiha?- se encontraba caminando por las calles mañaneras y tranquilas de Tokio, y como siempre, completamente vacías porque Izuna se daba el lujo de ocultarse en un lugar de mala muerte, temporalmente claro, hasta que quitaran los cuerpos muertos que habían quedado en la mansión por un pequeño incidente el cual no quiere recordar. Y no tenía problema de vivir en situaciones tan...clase baja, de hecho estaba completamente tranquilo ya que tenía la seguridad de que no vendría un ataque, ya que el que lo atacara simplemente era un idiota que quería perder su vida, y nadie se imaginaba que Izuna estaría en un lugar como ese. Era perfecto para ocultarse.
Pero no todo el tiempo iba a tener esa seguridad, de hecho, aquel día "común" fue atacado, Y TODOS comenzaron a hablar de eso el siguiente día. Hablar de como casi lo violaban, como casi mataban a la actual cabeza de la mafia.
Por suerte nadie sabía que era omega, oh joder, ¿qué dirían si lo supiesen? "Era de esperarse si iba en un lugar así" "Era de esperarse porque todos desean un omega tan poderoso" "Era de esperarse..." y así con cualquier tontería.
Izuna no podía estar más humillado, pero aún así había gente preocupada, ¿podrían creerlo? Su cara bonita servía de algo, servía para sembrar preocupación, apoyo por las masas, sonrisas de ancianas.
Eso era...divertido, sí.
Divertido hasta que vio a alguien cerca de las instalaciones de la Mafia.
En la puerta, más bien.
Y ese alguien no se tomó la molestia, de hecho, había dejado bastante claro que era él, y sin duda lo estaba esperando desde hace un rato.
Ese alguien no tenía molestias en ocultarse a pesar de lo peligroso que era para su gran empresa que estuviese ahí.
Ese alguien...
Ese alguien era Senju Tobirama, alfa por cierto, aquel canoso -no era canoso, pero para Izuna era gracioso llamarlo así- estaba parado con uno de esos trajes costosos, feos y elegantes, viéndolo mientras expulsaba el humo de un cigarro, y sus ojos rojos lo miraban, analizándolo. No hubo mucha charla, de hecho Izuna ni siquiera habló, solo fue Tobirama el que dejó todo claro con unas cuantas palabras, luego se fue.
Pero Izuna no pudo sacarse esa -no miedo, nunca- inquietud al escucharlo todo y verlo irse tan normalmente, como si no hubiese pasado absolutamente nada, como si no le hubiese faltado el respecto al temporal líder de la mafia Uchiha.
Sus palabras más controversiales fueron.
— Sé que eres amado, pero solo por tu rostro. Eres un monstruo, y si la policía no se atreve a tomarte, yo lo haré con mis propias manos.
Ahí fue cuando todo se fue a la mierda, pero ni loco llamaba a su hermano.
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Muy dificil de conseguir. TobiIzu OmegaVerse
FanfictionIzuna era un omega en secreto, nadie más sabía de su secreto excepto su fallecido padre y Madara Uchiha. Era difícil ocultarlo ahora que su hermano mayor no estaba y tendría que hacerse cargo de la mafia Uchiha en su ausencia. Y obviamente, sería aú...