Capítulo 3.

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Izuna se apoyó en su silla de cuero, observando la entrada de Tobirama con una mezcla de desconfianza y expectación. La forma en que el Senju se presentaba, con una actitud más relajada y menos amenazante, no hacía más que alimentar sus sospechas. 

Izuna siempre había sido hábil para leer a las personas, pero Tobirama le presentaba un enigma que le resultaba difícil de descifrar. La dulzura y preocupación que había mostrado en el supermercado seguían resonando en su mente, como un eco incómodo que no podía sacudirse, y que ahora mismo no estaba en aquella habitación pero seguía marcando su existencia.

El corazón de Izuna latía con una intensidad que definitivamente no esperaba mientras Tobirama avanzaba hacia él, tratando de mantener una postura relajada. Cada paso de Tobirama parecía cuidadosamente calculado, y esa serenidad en su postura solo servía para intensificar la paranoia que sentía. Era evidente que Tobirama no solo buscaba una tregua; había algo más, algo que no lograba comprender del todo.

Maldita rata albina...

—Señor Senju, — dijo Izuna, esforzándose por mantener su voz firme y su expresión controlada. —A juzgar por su tono de voz en nuestra llamada, era necesaria una reunión, pero sigo sin entender... ¿A qué debo el honor de su visita?

Tobirama dio un paso adelante, levantando una mano en un gesto que Izuna interpretó como una manera de pedir paz entre ellos.

¿Era esta una táctica para ganarse su confianza, o un intento de ocultar algo más siniestro?

—No vengo a pelear, Izuna. He venido a hablar de un tratado de paz, una tregua entre nuestras familias.

La sorpresa de Izuna fue palpable. ¿Una tregua después de haber sido amenazado? Era un movimiento arriesgado, y en su mente, todas las señales estaban encendidas. Aunque había algo en la voz de Tobirama que parecía sincero, Izuna no podía permitirse bajar la guardia.

—¿Una tregua? — preguntó con un toque de incredulidad.—¿Después de haberme amenazado?

Tobirama suspiró, tomando asiento frente a Izuna. El cambio de actitud era notable, y el contraste entre su comportamiento actual y el de su última confrontación solo alimentaba las dudas de Izuna.

—Quiero evitar más derramamiento de sangre, tanto por mi bien como por el tuyo.

Izuna observó a Tobirama con escepticismo. Esa sinceridad en los ojos del Senju, esa vulnerabilidad, era desconcertante. No estaba acostumbrado a que alguien mostrara una genuina preocupación por su familia y por él mismo, y esa realidad lo hacía sentir vulnerable. Pero también sabía que debía aprovechar cualquier oportunidad para manipular la situación a su favor.

No caería ante trucos baratos.

—Está bien, discutamos los términos de esta tregua. Pero quiero que quede claro que cualquier traición será perjudicial para ambos. — advirtió Izuna, sus palabras cargadas de amenaza, aunque su voz intentaba mantener una falsa dulzura.

Tobirama asintió con alivio e Izuna mantenía sus ojos fijos en Tobirama, analizando cada palabra y cada gesto. Todo era muy extraño desde que el albino llegó a su oficina. Era como si intentara desarmar a Izuna no solo con palabras, sino con una genuina preocupación por la paz.

—Empezaré yo. Necesitamos garantías de que no habrá incursiones en nuestros territorios. — dijo Izuna, sus ojos fijos en los de Tobirama, buscando algún indicio de duda. — La confianza es difícil de construir cuando ha habido tantos incidentes.

—Creo lo mismo.— respondió Tobirama con calma.—Ambos podemos preocuparnos por lo mismo, juntos, mi idea es que construyamos una conexión entre ambas familias para que nuestros territorios estén igualmente vigilados. Eso protegería a mi gente y a la tuya.

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⏰ Última actualización: Jul 20, 2024 ⏰

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Muy dificil de conseguir. TobiIzu OmegaVerseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora