Difícil de llevar

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Dos cucharadas de azúcar y sírvase bien caliente, tomarlo sin afanes y disfrutar del bronceado antiquísimo aroma del que tuvieron gala poetas, artistas y todas las personas a quienes siempre admiro desde mi juventud.

¿Qué sigue? Debo salir a prisa para no perder el autobús de las 6:05 am y verme en el peor embotellamiento de la historia que simula al mismísimo purgatorio.

Al llegar a mi destino soy el mismo despojo humano que era cuando tomo la taza de café, incluso el mismo que era antes de abrir los ojos, pero ya consiente de que debería despertar.

-que sea fin de semana- Pienso como lo más anhelado, mi objetivo es dedicarlo al arte y al cine, pero en el fondo se que soy un maldito perezoso.

Soy inconforme, resentido, un ser consumido por los vicios que parasitan el alma y que solo fingen adornarla. Mi problema o más bien mi excusa fue no obtener lo que deseaba cuando quería, cuando adolescente era un sujeto un tanto idealista y cuando vi que esos ideales que esperaba llegar nunca llegaron, decidí mandar todo a la mierda, esa imposición social llamada trabajo para quien no cometieron su cometido es la encargada de destruir ideales y destruir el alma.

Hoy apenas es martes y lo único bueno por rescatar es que al bajar del autobús veo asomar el sol por el oriente y comienza a colorear todo lo que en la noche quedo a blanco y negro, no me apresuro a llegar a mi destino, camino a mi ritmo, despreocupado, pero con la cara de zombi característica de todos los que deben cumplir con un trabajo.

Mientras camino me pregunto si el problema no es el mundo, ¿el problema soy yo? ¿será que pretendo que el mundo este moldeado a mis ideales? ¿debo pretender abrazar este infierno y ser el mejor demonio?, seguramente esto me dará vueltas todo el día y toda la semana hasta que de con la respuesta que busco o la respuesta que creo será la indicada.

Llego a mi destino y a partir de aquí intento no pensar, ser una completa máquina, evitar distraer mi mente durante el tiempo que este aquí, gastar la poca fuerza con la que puedo enfrentar este día y hacer lo que me corresponde. No veo la hora de que el reloj dé las 6 PM para que suene ese glorioso timbre de salida.

Después de una jornada en "mi infierno personal" decido caminar, encender un cigarrillo y seguir mi ruta sin preocupaciones de nada, al cabo de unos minutos todo esta oscuro y lo que el sol coloreo, la luna lo regresa al blanco y negro.

¿el problema soy yo? La verdad soy muy orgulloso para admitir aquello, pero entonces pienso en aquella posibilidad tan absurda para mí, en esa posibilidad que da a entender que soy yo mi propio problema, ¿si soy el problema? ¿debo aprender a convivir conmigo? ¿Debo cambiar?

8 PM he caminado unos buenos kilómetros a casa, cuando llego es todo normal, mi madre duerme, el café está servido, pero esta frio al igual que la comida, esto es simplemente una metáfora de mi relación con ella, es fría e indiferente pero nuestra relación biológica es la única obligación que tenemos.

Me voy a dormir y por primera vez pienso que estoy bebiendo y fumando demasiado.

-¡¡¡QUE ESTOY HACIENDO CONMIGO!!!-

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