-Corre, por favor corre. Tu no quieres que te atrape, no debes quererlo, maldición!- sentí mis mejillas humedecidas por las lágrimas que habían causado esas palabras, no lo entendía.
-Corre, escapa. Ten en cuenta que no voy a perseguirte, solo lárgate de este infierno, pero si no lo haces también ten en cuenta que todo este infierno solo será el fuego de toda la mierda que te espera, aún no lo conoces, quizás tu nunca merecías conocerlo pero te toca.- Lo dijo con su tono misterioso aunque con parte de culpa, no lo podía ver pero causaba muchas sensaciones en mi, la piel se me eriza al escuchar su voz ronca aunque suave a la vez.
Estába en medio de un bosque oscuro y frio, no lo podía ver, MALDICIÓN! no puedo ver su rostro, siento su voz tan cerca de mi como dentro de mi cabeza, me esta volviendo loca.
A lo lejos vi como una persona con su vestimenta camuflada a la oscuridad de acercaba a mi, solo lograba ver unos ojos brillantes que iluminaban la noche, acercandose a paso lento y sigiloso sin sacarme de su visión, solo se oían las hojas secas quebrarse ante sus pisadas y su respiración agitada como si hubiera estado corriendo. Retrocedía cada paso que el daba hacia mi, estaba cerca, no podía correr mis piernas lo impedían, estaba cansada. Sentí frío cuando mi espalda chocó contra lo que seguramente era un árbol. Aunque los árboles no respiran.
-te encontré.- dijo alguien a mi espalda en susurro mientras me tapaba la boca en un sobresalto y me tomaba de la cintura.
No puedo entenderlo MIERDA! desde entonces no dejo de tener pesadillas, putas pesadillas que me gustaría decir que son recuerdos pero siempre hay fragmentos que cambian en ese maldita sueño, a veces me besan el cuello, me apuñalan por la espalda o desgarran la maldita garganta pero nunca es la misma.
-Debería ir a un psicólogo.- me golpeé mentalmente al reaccionar que acabo de hablar sola y de que si voy a un maldito psicólogo, más trágico aún, viví en un maldito siquiátrico o lo que fuere.
Miro el reloj y como lo sospeché 06:07 de la mañana, hora exacta para darme una ducha, desayunar, pasar por mi amiga Eisly y dirigirnos a la universidad.
Lo que no me emociona mucho al saber que debo quedar hasta las tres de la tarde realizando unas actividades por un fastidioso castigo designado por el mismísimo director del instituto, fue una estupidez. Al parecer esta mal visto intentar follar en el baño de chicas con tus compañeras de investigación teniendo como novio al hijo del director del instituto, en mi defensa mi novio me lo permite y su padre siempre estuvo en contra de que saliera con el bebito de papi.
Tomo un ducha de agua caliente, hervida diría Eisly. Salgo con mi toalla alrededor de mi cuerpo cubriéndo todo mi torso y espalda pero aún así dejando ver mis muslos dotados y el comienzo de mis nalgas, algo sexualmente erótico diría mi novio, aunque no tenga sentido porque sexual y erótico es lo mismo? Creo.
Miro el reloj 06:24 de la mañana, tengo tiempo, me coloco mis bragas negras dejando tirada la toalla en el suelo y agarro el sostén. Inconscientemente tomo mi toalla y me cubro al sentirme observada, me acerco a la ventana para comprobar que no hay nadie y es solo mi imaginación.
Cierro las persianas por instinto y regreso a vestirme aún incomoda. Después de colocarme la blusa color turquesa pastel voy a los cajones para encontrar unos pantalones cómodo para bajar a desayunar y marchar, pero quedo helada en el camino cuando escucho unas pisadas a mi espalda dirigiéndose a mi, cada paso fue como si pudiera escuchar las hojas secas quebrarse a su paso como aquella pesadilla, pero ya no era el sueño.
Llego hacía mi y se detuvo, podía sentir su respiración pesada a mi espalda, estaba a centímetros de mi el quería que yo voltee, no iba hacerlo.
Al parecer se dio cuenta de mi respiración irregular y mi llanto por algunos sollozos que se escaparon de mis labios. Dio un brusco y largo suspiro que me hizo temblar, pareció durar una eternidad, al darse cuenta que no iba a voltear se acercó más, yo cerré los ojos con fuerza dejando escapar más lágrimas. Justo cuando estaba pegado a mi y sentir como acercaba su rostro al hueco de mi cuello enredandose en mi cabello con su respiración más calmada habló.
Solo basto tres palabras para dejarme en un shock traumático al punto de sentir las pulsaciones de mi corazón en mis oídos o quizás solo estaba por desmayarse.
-Te encontré, Mariam.
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Diagnóstico; Sindrome de Estocolmo
Misteri / ThrillerEl Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de un secuestrador/agresor desarrolla una relación con el mismo ¿Qué tanto daño se tiene que hacer en la vida para pagar con tanto dolor?