No abras la puerta, ellos te están vigilando
Yo no debí haber estado en ese lugar, mi amigo y yo jugábamos videojuegos esa noche, él recibió un correo que decía que no abriera la puerta, pero no hizo caso y la abrió, han pasado meses y sigo teniendo pesadillas, sé que vendrán por mi
Han pasado tres años desde aquella noche.
No debí haber estado esa noche en ese lugar, ellos lo sabían.
Ese día salí muy temprano a la casa de un amigo, sus padres saldrían de viaje y tendríamos la noche entera para jugar ese videojuego de terror, pero yo, no debí haber estado ahí.
Ellos lo sabían, sabían que mi amigo debía estar solo y que yo, no debí haber estado ahí.
Ellos lo habían observado por días como hacen siempre y sabían que esa noche estaría solo.
Desde el momento en que lo eligieron, no dieron paso atrás.
Quizás quieras saber quiénes son ellos, al igual que yo.
Bueno, la verdad… aún no estoy seguro, sigo sin asimilar ni creer lo que pasó aquella noche; pero te contaré lo que hasta ahora sé, para que tengas cuidado y nunca abras la puerta.
Ellos están en todas partes, no importa cuanto te ocultes, en ningún lugar estarás seguro, serás su víctima.
Eligen a una persona, no sé bien cómo o en qué características se basan para hacer su elección, pero una vez que te eligen no cambiarán de opinión: te van a vigilar, te van a estudiar y estudiaran a todas las personas que conoces.
Día tras día te observaran cuidadosamente sin que tú te percates de su presencia ni un poco.
Ellos esperan la noche en que su víctima esté sola, es en ese momento su macabro juego comienza.
Ese día llegué alrededor de las 8:00 p.m.
a casa de mi amigo, sus padres habían salido desde temprano y él había preparado todo lo necesario para pasar jugando toda la noche.
El día siguiente no teníamos clases, así que yo regresaría a mi casa por la mañana.
Pasamos toda la tarde jugando, el tiempo pasó tan rápido que cuando nos dimos cuenta ya era la una de la madrugada.
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1. El juego comenzaba
Nos habíamos llevado algunos sustos con el juego, era muy bueno realmente, como buenos adolescentes comenzamos a hacer bromas con la situación; ahí fue cuando todo comenzó a tornarse raro. Empezamos a escuchar ruidos extraños afuera de la habitación, al principio pensamos que no era nada importante, e hicimos algunos chistes en relación a lo que jugábamos. “Deben ser los zombis” "ya vienen por nosotros", todo eran risas entre nosotros, comenzamos a ponernos tensos cuando el sonido se oía más claro: eran pisadas, se escuchaban pisadas por todo el pasillo de afuera. —¿Crees que tus padres hayan regresado?,pregunté. Él respondió que sus padres regresarían hasta el día siguiente, por la tarde, además, el número de pasos que se escuchaban eran demasiados como para ser sólo sus padres. De pronto, luego de oír todos esos pasos acercándose cada vez más a la puerta, hubo un profundo silencio
2. Nuestra preocupación era inminente
—¿Hay alguien afuera?… -¿Quién está ahí?, comenzamos a preguntar, nerviosos. Estábamos seguros de que había alguien afuera, pero esos sonidos… ¿quién podría ser? En la habitación en la que estábamos había una computadora que mi amigo había encendido desde que comenzamos a jugar, era una costumbre suya. Se escuchó un sonido que provenía de ella, un sonido familiar, pero por el miedo que teníamos en ese momento nos provocó una reacción de sobresalto a ambos. Era sólo un correo electrónico que le había llegado, la notificación indicaba un correo en la bandeja de entrada. Ver esto nos dio algo de sosiego, y hasta reímos un poco por el susto que nos provocó; sin embargo, la tensión volvió a nosotros al notar que la dirección de quien lo enviaba era irreconocible, una combinación aleatoria de números y letras. Dudamos abrirlo, pero mi amigo decidió hacerlo. Quedamos completamente paralizados tras leer lo que decía el correo: ”Pase lo que pase, no abras la puerta”. Con tan sólo leer esas palabras, una sensación completamente rara invadió mi corazón. En ese momento realmente sentía pánico, pero el mensaje decía más. ”Ellos están afuera. Por favor, hagas lo que hagas, escuches lo que escuches, no abras la puerta. Intentarán convencerte de que lo hagas, tienen muchos métodos; pueden fingir ser alguien que conoces, un familiar, un amigo, y sus voces sonarán igual. Tal vez te pidan ayuda, te dirán que están lastimados, te suplicarán que abras la puerta. Pero escuches lo que escuches esta noche, no abras. Trata de ignorarlos, trata de dormir, mañana todo estará bien. Ellos jugarán con tu mente; no lo permitas. Por favor, créeme, ¡no abras la puerta!”.
3. Lo que hicimos
Cuando terminamos de leer yo no sabía qué pensar, quizás era una broma tonta de alguien, tal vez incluso era mi amigo que me quería jugar una broma, pero él tenía esa expresión, estaba tan asustado como yo, lo podía sentir. Ahora sabíamos que había alguien ahí afuera, tras la puerta. De pronto, llegó el momento más aterrador que nos pudimos esperar; en ese instante un escalofrió recorrió todo mi cuerpo y me dejó paralizado. Una voz se escuchó, provenía de atrás de la puerta. Mi amigo estaba seguro y yo lo puedo corroborar: la voz era la de su madre. —Hijo por favor ábreme, tu padre y yo tuvimos un accidente en el auto, estamos muy lastimados… por favor, abre, ayúdanos. Al escuchar esto mi amigo sólo retrocedió un paso. Aún puedo recordar esa expresión en su rostro, estaba en shock. Estoy seguro de que ninguno de los dos lo creíamos y no sabíamos qué hacer. —Hijo por favor, abre, ¿qué esperas? Necesitamos tu ayuda… —Sin lugar a dudas, ésa era la voz de su padre. Eran las voces moribundas de sus padres tras la puerta, clamando por ayuda. Mi amigo y yo permanecimos sin reacción por algunos segundos, después él se volteó lentamente, y me dijo: —Esos realmente son mis padres. Necesitan ayuda, abriré la puerta. Se propuso dirigirse hacia la puerta, pero lo detuve. —Recuerda el correo, lo que nos dijo que pasaría, ¿no se te hace extraño?, ¿qué tal si es verdad y ellos no son tus padres? —Él lo único que hizo fue hacer que lo soltara. “No digas tonterías”, me dijo. “Tú los escuchaste, ésas eran las voces de mis padres. El correo debe de ser una estúpida coincidencia”. Se dirigió a la puerta sin que pudiera hacer nada.
4. Lo que tuve que hacer para sobrevivir
La verdad, no sé qué me hizo hacerlo, pudo ser el miedo que me invadía… pero al verlo dirigirse a la puerta, lo único que pensé fue correr hacia el armario en donde mi amigo guardaba algunas de sus cosas y esconderme ahí. No sabía lo que pasaría, pero en verdad tenía miedo. Lo que escuché a continuación aún no lo olvido, y hasta el día de hoy tengo pesadillas con ello. Él abrió la puerta, y después sólo pude escuchar sus gritos. Eran unos gritos desgarrantes, llenos de dolor y terror; yo no pude hacer nada más que permanecer inmóvil, hasta que después de unas horas me quedé dormido. Al despertar por la mañana, me extrañó ver el lugar en que me encontraba, y luego lo recordé todo. Salí del armario y en la habitación no había nadie. Noté de inmediato que ya era de día y que la puerta estaba abierta, así que decidí salir. Busqué por toda la casa esperando encontrarlo y que me dijera que todo había sido una broma, pero mi amigo no estaba. En la tarde llegaron sus padres y les conté lo sucedido, llamaron a la policía y lo buscaron por días, pero él nunca apareció. El correo que le había llegado esa noche también desapareció, y para ser honesto creo que nadie creyó nada lo que les había contado.
5. No abras la puerta
Aunque… no importa que nadie me creyera, yo sé lo que pasó esa noche y sé que ellos estaban ahí afuera. También sé que no debí haber estado ahí, que no debería saber que ellos existen. Aún no sé por qué lo hacen, creo que sólo tratan de divertirse con las personas, con su pánico… alguna especie de juego. Cada día lo analizo y trato de aprender más de ellos; sé que sólo llegan en la noche y que pueden imitar cualquier voz, que si no abres la puerta se irán y también creo que siempre recibirás ese extraño mensaje de advertencia, debe ser parte de su macabro juego. No debí estar ahí ese día, y no debería saber que ellos existen. Sé que algún día regresaran por mí, pero pase lo que pase, no abriré la puerta......
