39. Sin sentido

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Prov. Ángela

Aún permanecía en el suelo abrazando mis piernas... Estaba asustada, todo estaba oscuro, me incorpore en la búsqueda de algún interruptor; empecé a tocar por la pared... pero nada, no encontraba nada, esta oscuridad me estaba poniendo ansiosa.

Al andar a ciegas, sentí como que patear algo, me incline para ver que era; sentí como si fuera una especia de lámpara, busque la manera de prenderla... Y lo logre. Me levante y empecé a inspeccionar.


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La maldita habitación estaba algo chica, sin ninguna ventana. Escuche unos pasos por fuera, así que me aleje rápido de la puerta; una vez lejos note como esta fue abierta por la parte superior una pequeña rejilla, dejándome ver a un chico...

-Debes de tener sed- Dijo mientras por la parte baja de esta metía un vaso, yo solo me dedique a observarlo –No te preocupes, en cuanto tu grupo pague su deuda te dejaran ir

Dicho esto cerro la rejillita... ¿Deuda?... cual maldita deuda. Nada de esto tiene sentido. Deje la lámpara en el suelo; decidí sentarme en la pequeña cama que había en la habitación, ¿ya seria de noche? ¿Mi hermano ya se habrá enterado? Muchas preguntas rondaban por mi cabeza. El tiempo se me hacía eterno, sentía como si estuviera años encerrada.

Después de mucho tiempo, aquel chico regreso...

-Come- Dijo mientras metía una bandeja con comida, ni de loca comería lo que aquí me dieran, prefiero morirme de hambre –No te preocupes... la comida no tiene nada, yo la preparo

El chico sonrió, yo mantuve mi cara seria observándolo

-Mira... no eres ni la primera ni la última que ha estado aquí- Lo mire extraño –Y cómo te dije antes, en cuanto tu grupo pague su deuda, te dejaran libre

Estaba a punto de hablar...

-¡Herny!- Exclamaron, a lo que este sobresalto... ¿Herny? –Que carajos estás haciendo

-El Jefe me pido traerle comida- Dijo cohibido

–Y que... también te mando a estar de chismoso. Lárgate a hacer tus cosas- Grito, el chico se fue; aquel sujeto que le había gritado se acercó y cerró la rejilla, eran esos tipos de las máscaras. No tenía ninguna intención de tocar la comida, así que la deje al igual que el vaso de agua

El chico insistía en que si pagaban, me dejarían ir... Pero como carajos me van a dejar ir, si no ha habido ningún maldito trato...

Estuve caminando por todo el cuarto, ya que el sueño me estaba ganado, no sabía si ya se habría acabado el día o si ya había iniciado otro. En esta maldita habitación no se escuchaba nada...

Después de tanto andar en círculos me canse, sentía mis ojos muy pesados pero no quería dormir. Me senté en el suelo y de nuevo tome mis rodillas... Jimin... te necesito hermano.

RUN [2da. Temporada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora