15: Recuperación

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—Yang!!! — Ruby al ver a su hermana abrir los ojos corre hasta ella y la abraza con suavidad, la rubia le intenta devolver el abrazo pero se detiene cuando no puede sentir su brazo derecho, la ojiplateada se aleja lentamente mirando con preocupación la cara de la mayor

Yang tiene una mirada inexpresiva mientras observa su extremidad faltante, parece analizar la situación y cuando se da cuenta de que no es un sueño levanta la mirada hacia sus compañeras ahora con lágrimas en los ojos

Esa imagen le parte el corazón al equipo que envuelve a la más robusta en un abrazo reconfortante, si algunas cicatrices te podían dejar marcado, como sería perder una parte de ti?

Nadie dijo nada mientras Yang desayunaba, nadie dijo nada cuando las enfermeras ayudaron a la rubia a arreglarse y colocarse su ropa de combate, nadie dijo nada mientras caminaban hacia sus habitaciones, nadie dijo nada cuando la más grande se recostó en su cama y se quedó mirando el techo.

Alguien toca la puerta, Weiss se apresura a abrirla para dar paso al director de la academia

—he escuchado que han despertado — dice entrando y cerrando la puerta tras él, las chicas dan un paso hacia atras, Yang no se mueve —lamento lo ocurrido, sobretodo con Miss Xiao Long... — la nombrada no hace ningún gesto, parece estar sumida en sus pensamientos, el peli blanco suspira y continúa —he hablado con los profesores, no tienen porque acudir a clases hasta cuando se sientan en condiciones de hacerlo nuevamente. Eso sí, tendrán que adelantarse y obviamente hacer sus tareas — el hombre hace una pausa antes de continuar —no se forcen a superarlo y mucho menos hagan como si no hubiera ocurrido, sucedió pero... Cosas malas a veces solo pasan, sé que con el tiempo sanarán — el hombre inclina levemente su cabeza y sale de la habitación dejando nuevamente el cuarto en silencio

—Yang... Quieres estar sola? — pregunta la más pequeña insegura, no reciben respuesta así que todas, con las miradas gachas, caminan a la puerta

—no... No se vayan— murmura la rubia sin mirarlas, las chicas intercambian miradas y se sientan en sus respectivas camas, lo que la mayor necesita ahora es compañía y saber que sus amigas están ahí para ella

El día pasa, el ambiente de la habitación se había relajado un poco con una Ruby que hacía todo en sus manos para mantener a sus compañeras alegres, o al menos no tan decaídas

Llega la noche, es difícil consiliar el sueño, no sólo para la rubia sino para todas, cada vez que cierran los ojos, los recuerdos de ese día llegan a sus cabeza. En las horas de descanso, la habitación del equipo RWBY se llena ocasionalmente de gritos, unos provenientes de su líder quien había revivido la escena en la que su hermana salta hacia la boca de ese mostruo; otros de la heredera a quien su mente le jugaba una mala pasada y sueña que Cinder le cortaba la cabeza a la ojiplateada; otros de Blake que se despierta cuando siente que cae del lomo de un nevermore hacia un acantilado sin fin; y los últimos de Yang quien hace todo su esfuerzo por mantener las lágrimas cada vez que recuerda la ese día

—maldita sea... — la rubia sentada en su cama refriega sus ojos secando las lágrimas, se levanta con cuidado y camina hasta el baño, su temperatura corporal está demasiado elevada incluso para ella, se agacha en el lavamanos y con su única mano se hecha agua en la cara, cuando la levanta se mira en el espejo

El cuarto de baño está oscuro pero hay algo en el reflejo que llama su atención, extiende su brazo y enciende la luz, sus ojos, los observa con detenimiento, no tiene su característico color púrpura, en vez de eso parece que el morado se está mezclando con el rojo característico de su enfado y desesperación

—te encuentras bien? — una voz saca del trance a la rubia, se gira y mira a la puerta donde la fauno del gato la analiza con esos ojos color ámbar, ojos a los cuales no parecen escapárseles ningún detalle

—Blake... — para la más alta todo parece confuso, como si estuviera en un sueño o simplemente viendo una película de la que no hace parte, parece todo tan irreal que las voces llegan desde lejos, sacude la cabeza intentando centrarse pero no funciona, y el calor en incremento de su cuerpo se lo hace más difícil

—hey... — la mano de Blake se posa sobre la de Yang que por fin parece estar en sus 5 sentidos —estas ardiendo! — exclama la peli negra preocupada preparada para irse por una toalla, pero la mano de la rubia la detiene

—estas bien? — pregunta la más alta mirando con detenimiento las facciones de su compañera, esta está confundida, que pregunta era esa? Era ella quien había perdido un brazo

—s... Si... — responde insegura, Yang suspira aliviada y sonríe levemente

—si tu estás bien... Yo también... — la rubia se recarga contra la pared respirando profundo, el frío de la superficie equilibrando la temperatura de su piel.

—ven... — la más baja toma una toalla y la moja colocándola sobre la frente de su acompañante, la guía hasta la cama y la ayuda a subir. La arropa y cuando la rubia cae dormida, Blake no puede evitar mirarla atentamente, si no fuera por ella, la peli negra hubiera muerto —descansa... Estaré aquí para ti... —

Y así las noches pasaron, todas igual de tortuosas a la anterior, no hubo ni una noche en la que las chicas no se sentaran aterrorizadas en sus camas, con gotas de sudor por su cuerpo, con los puños aferrados a las sábanas o las lágrimas marcadas en sus mejillas.

Dos semanas en las que casi no salieron de su habitación, normalmente se turnaban para traer el desayuno, el almuerzo y comida, en el camino siendo atosigadas con preguntas acerca de sus estados. En ocasiones recibían visitas, sobretodo de parte del equipo JNPR, de coco quien junto a su equipo verificaban a la rubia y del el queipo SSSN dirijidos por Sun el ex compañero de Blake

Aún así, alejadas de las clases como estaban, tenían todos sus apuntes al día, sus amigos les prestaban sus libretas para que se adelantaran e incluso Yang encontraba satisfactoria la idea de hacer algo más que estar echada en su cama, una parte de ella le decía que se levantara y entrenara o corriera o que simplemente golpeara algo, pero otra parte no era capaz siquiera de decirle algo, solo le hacia sentirse demasiado apagada como para hablar

Pero incluso así, las chicas comenzaban a mejorar física y psicológicamente, la mayoría de vendas habían sido retiradas y las sonrisas eran más frecuentes en sus rostros, incluso la rubia de vez en cuando se reía de algún mal chiste proveniente de su hermana, o de los intentos fallidos de la ice queen

Ozpin tenía razón, el tiempo el mejor curador existente y la compañía su gran aliado












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Una Nueva Vida Tras La Guerra (parte II) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora