Capítulo 4

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Tres meses habían pasado desde que Mikoto, fue expulsada del clan Uchiha. Casi 90 días desde que tuvo la obligación de vivir en la casa de Naruto Namikase Uzumaki. Lo que inicialmente parecía un destino de esclavitud y humillación, se trasformó en una especie de retiro. Naruto Namikase no tenía ninguna intención de hacerle daño. Bajo ningún concepto, por ninguna circunstancia. Mikoto no podía definir que quería exactamente Naruto con ella, y eso le mantenía alerta. Pero inicialmente no parecía nada malo.

La noche en la cual Mikoto ayudó con las vendas y curaciones a Naruto sin embargo, fue una especie de nuevo comienzo para ambos. Los siguientes días se encontraron cuando Naruto volvía de los brutales entrenamientos y Mikoto no solo le ayudaba con las curaciones, sino que preparaba la cena para ambos.

-Kami que delicia….-dijo Naruto cierta noche y ella se sintió extraña- casi me arrepiento de no obligarte a cocinar siempre para mí.

Mikoto sonrió halagada. Muy complacida de que alguien por fin se dignara a tener un detalle con ella por su esfuerzo al cocinar. A ella le encantaba hacerlo, tal vez era lo que más disfrutaba de la vida civil. Sin embargo y aunque era una cocinera de habilidades extraordinarias, nunca en su familia habían emitido un gesto de tan sincero agradecimiento. Solo hombres devorando como si fuera obligación y retirándose de la mesa sin siquiera dar las gracias.

Las noches comenzaron a ser una reunión "obligada" para ambos. Se encontraban, hablaban de sus respectivas actividades en el día, cenaban y casi siempre lavaban los enseres y ponían todo en orden antes de las "buenas noches", para irse cada quien a su habitación. Naruto comenzó a hablar sobre cosas graciosas. La hacía reír, como jamás había reído. Era ameno, era suave vivir con Naruto. Paso a paso, una cosa llevo a la otra.

Una mañana, las cosas terminaron por cambiar definitivamente…

El joven Namikase era alguien de hábitos muy dispersos. Pero en una cosa no parecía para nada dispuesto a renunciar. No importando el cansancio, el horario o las heridas del día anterior, siempre se levantaba muy de madrugada para iniciar sus rutinas de ejercicios al alba. Mikoto era de poco dormir, con lo cual se la pasó las primeras horas del día esperando en su habitación a que Naruto se cambiara, desayunara lo que fuera y se retirara a entrenar. Cuando comenzaron a hablarse por las noches, Mikoto sin preguntar se dio cuenta que Naruto no desayunaba nada antes de irse en las mañanas. Un recuento de los víveres que ella tenía cuidadosamente ordenados, llevó a la conclusión que Naruto no tocaba nada antes de irse a correr. Al llevarse un poco mejor por las noches, hizo a Mikoto bajar al comedor en las mañanas y preparar un té o café acompañado con algo casero, para que Naruto no se fuera a correr con hambre. Ella comenzaba atender ciertas cuestiones que el joven Naruto no parecía prestar atención. Charlaban, a veces contándose cosas de los sueños nocturnos y en un ánimo muy bueno Naruto se iba a correr varios kilómetros antes de comenzar los ensayos de jutsu.

Cierta mañana, Naruto le hizo una propuesta:

-Debes estar aburrida….-le dijo sonriendo- Ka-san siempre ha dicho que eras una muy fuerte Kunoichi hace tiempo ¿Qué te parece si vienes a correr conmigo?

Mikoto denegó la invitación con amabilidad, aunque parte de ella quería aceptar. Esa mañana habló con Kushina en la casa Namikase. Le dijo que su hijo estaba bien y parecía de un estupendo ánimo a comparación con el sujeto salvaje de tiempo atrás. La pelirroja le devolvió el favor averiguando sobre Sasuke, al cual Mikoto no podía visitar por el rechazo y la humillación que todos los Uchiha sentían hacia ella. Kushina le informó que Sasuke estaba estable, y que aun tardaría mucho más tiempo en poder salir del hospital.

Las noches y días se hicieron costumbre entre Naruto y Mikoto. Ambos se acomodaron al otro y se veían bien. Incluso la mujer sugirió algunos tipos de entrenamiento al evidenciar el estilo de clones y Tayjutsu que Naruto tenía asemejando a su madre. De la técnica con la que Naruto derrotó a Sasuke nunca hablaron. El joven se veía incómodo con ese recuerdo, tanto que no parecía querer usarla nuevamente. Mikoto era una mujer muy perspicaz, supo que no debía hablar sobre ese asunto y se dedicó a otras cosas:

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