Less🖤
Al día siguiente, me desperté de mala gana como todos los días que tengo que ir a la escuela, desayuné unas galletas que tenía guardadas para hoy, ya que no deseaba en lo absoluto prepararme algo. Después, tomé mis cosas y salí de la casa antes de que algo pudiera detenerme.
Ya habían pasado 3 días desde aquel incidente del salón de cómputo. Aún sigo esperando que Alexander, Alex o como se llame me pague mi comida, pero estoy segura de que eso no va a pasar. Digo, ni siquiera me a llamado, era demasiado extraño que un chico como el le hablara a una chica como yo para después hacerse amigos y ser felices, ja, como si esas cosas pasaran.
Llegué a la escuela y me dirigí al salón. Hoy, como siempre, llevaba puestos unos jeans negros acompañados con una camiseta blanca, una chaqueta de cuero y unas botas. Todos los días llevo el cabello recogido, odio a las chicas que todos los días van con el cabello suelto y despeinado como si no supieran lo que es un cepillo o una liga.
Iba caminando rápidamente ya que el timbre ya había sonado y el pasillo ya estaba casi vacío. Cuando de pronto casi me caigo para adelante.
- Genial!!- Dije sarcásticamente cuando me di cuenta de que tropezé con las agujetas desamarradas de una de mis botas.
La maestra de química iba a matarme por llegar tarde de nuevo!
Me agaché para amarrarmelas. Lo hice, y cuando estaba a punto de pararme, una mano tocó mi hombro.
- ¡Pero que...! - dije asustada y dispuesta a gritarle a esa persona por haberme espantado. Pero me detuve cuando me di cuenta que era Alexander, como siempre con una gran sonrisa perfecta. Que forma tan fea de iniciar el día.
- Hola! No era mi intención asustarte - dijo acompañado de una pequeña risa.
En otras circunstancias le habría gritado muy enojada por haberse reído, pero la verdad lo último que quería era pelear en ese momento.
- Hola - dije con poco entusiasmo. - No te preocupes, no fue nada -. Y puse la mejor sonrisa fingida que pude hacer. Recogí mi mochila del suelo y comencé a caminar directo al salón de química.
- Espera!, tú eres la chica de la sala de compúto, Lesslie ¿cierto? - preguntó con una expresión que no pude decifrar.
Asentí con la cabeza sin creer que aún se acordara de mi nombre. Digo, yo soy buena para recordarlos, pero a el con tantas personas en mente me hizo pensar que no lo haría.
-Bien! Lamento no haberte llamado antes.Perdí el papel y la verdad es que en estos días no te vi en la escuela.¿Faltaste?- Me preguntó tranquilamente como si faltaran 2 horas para que las clases comenzaran cuando en realidad los dos íbamos demasiado tarde. Lo que me molesta ya que, como lo había mencionado antes, ODIO la impuntualidad.
Aún así, de nuevo, intenté no ser grosera - No, no falté.- Respondí, soné algo algo cortante aunque no fue mi intención sonar así.
El pareció no darse cuenta porque me habló animado. - Entonces déjame decirte que eres muy buena pasando desapercibida-. Dios, a este punto ya no sé que me molesta más, si el hecho de que la maestra me matará en cuanto llegue al aula o la manera en que Alexander va por la vida tratando de ser bueno todo el tiempo.
-Si, bueno si hay algo en lo que soy buena es en eso-. Fingí una sonrisa. De verdad quería ser amable, porque en realidad quiero que me pague una buena comida. No es que no tenga dinero para comer, pero sin duda no tengo dinero para ir a cenar a uno de esos restaurantes a los que el seguro va cada fin de semana. Digo, por lo que se es hijo único, sus padres son dos médicos bastante reconocidos, y por el lugar en donde vive es seguro que el dinero le sobra a su familia.
Estoy harta de esta conversación en medio de los pasillos vacíos. Así que antes de que el pudiera hablar, yo me adelanté. - Bueno, linda conversación pero ya me tengo que ir. Así que... nos vemos-. Y antes de que pudiera detenerme, me di la vuelta y comencé prácticamente a correr hacia el aula
Estoy segura de que me gritó algo, pero ya no lo escuché.
o~o
Al fin! Ya terminaron las clases, así que llega mi parte favorita del día: Ir caminando hacia mi casa escuchando música con mis audífonos. Para mi ese es uno de esos pequeños placeres en la vida de los que nunca me voy cansar. Para mi es como estar en una película con buena música de fondo y, aunque jamás lo vaya a decir en voz alta, me gusta mucho fingir que soy el personaje perfecto de una película perfecta.
Saco mi celular, conecto los audífonos, abro spotify y justo cuando estoy a punto de ponérmelos alguien grita demasiado fuerte mi nombre, y si, ese alguien es Alexander, y si, grita tan fuerte que literalmente toda la escuela voltea a verme con una mirada de "¿Quien rayos eres y que embrujo hiciste para que Alexander Bennet se sepa tu nombre y no le de pena gritarlo tan fuerte?"
Odio esto, mi mente ahora mismo está en una guerra mental en la que ni yo sé que va a pasar, "Sonrio y actúo como si fuera su amiga de toda la vida vs Lo ignoro, salgo corriendo y mi papel de invisibilidad sigue intacto mañana". Si, como adivinarán, ganó la segunda opción.
Este es por mucho el momento más vegonzoso de toda mi vida, pero tomo valor y actúo indiferente, sigo caminando e ignoro a todos, a este punto ya no me importa la bendita comida, solo quiero salir de ahí. PERO entonces el va detrás de mi y me toma de un brazo, ¡Vaya! este chico no se rinde.
- Ok, tranquila, entiendo que no quieras atención. Solo te quería decir que mañana a las 8:00, si tu tienes tiempo, podríamos salir para pagarte la comida que te debo. Además, creo que me lo debes después de haberme ignorado en la mañana-. Se rie un poco y espera mi respuesta.
La verdad es que me sorprendió su comprensión en cuanto al tema de la atención así que se lo agradezco internamente.-Si, siento haber sido grosera, lo que pasa es que iba de verdad tarde-. Le digo. El asiente.- Y si, acepto tu invitación-. Respondo y le sonrío.
Y si, esta vez le sonreí de verdad.
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