†Las voces†

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13 de mayo de 1995.

 Esa tarde fría de otoño, donde todas las hojas de los arboles caían como sus esperanzas al suelo, ella se sentó en medio de un banco en el parque de la ciudad, los arboles que susurraban pequeñas ilusiones de vida pronto se fueron callando por esa voz en su cabeza, la misma voz que la atormentaba cada vez que  quería ver algo bueno en su vida.

 

<<Tu vida es una asco, tu familia igual, tus amigos también, todo lo que te rodea es una podrida basura>>

 

Sus lágrimas eran un acto de defensa ante esa voz, pero con el pasar del tiempo esas lágrimas ya no hacían nada. Se estaba volviendo loca ella misma.  No soportaba la idea de alguien más en su mismo cuerpo, alguien que la hacía sentirse menos; así que lo decidió, decidió acabar con todo el peso que llevaba encima. Resolvió acabarse a sí misma para callar eternamente esa voz. Se levanto rápidamente de aquel banco y visualizo en su mente un gran árbol, y su muerte. Corrió casi desesperadamente hasta ver un árbol lo suficientemente grande para poder dar el último adiós. Se freno frente al árbol y  lo miro fijamente mientras sus ojos daban sus lágrimas finales.

 

Puede que sepa lo que estas pensando, y quiero evitar que lo hagas.- dijo una voz masculina a sus espaldas.

No sabes lo que estoy pensando- contestó sin darse la vuelta y encogiendo los hombros- No me conoces, no sabes nada de mí, no tienes derecho a meterte en mi vida.

Yo sé que no te conozco, y sé que no tengo que meterme en tu vida, pero perdí a alguien muy importante para mí de una forma como esta. Por más que no te conozca ni sepa algo de tu vida te pido que no hagas algo así. Podemos hablar, si queres.

Esa voz la había calmado de una manera imposible, sentía  paz interior.

Lo pensó, se volteó para verlo y posiblemente hablar, pero él ya no estaba. Ella volvió a su casa esa tarde, con la duda y el terror de no saber quien había sido el que la había ayudado a reflexionar en ese terrible momento.

Emma visitó ese árbol durante dos años para volver a encontrar a esa persona. No la volvió a ver. Se olvidó de ese episodio en su vida. Esa voz que la atormentaba no se volvió a presentar.

 

15 de agosto de 1998

                      

Ser invisible  no es el súper poder  de que nadie te vea, es el sentimiento de angustia y dolor que siente una persona al sentirse sola. Así era como se sentía Emma, nuevamente.

¡Lo necesito! ¡necesito que aparezca de nuevo!- gritó contra su almohada, reclamando que aquella voz apareciese de nuevo.

Estaba destrozada, emocionalmente.

 

¿Qué es lo que necesitas?- pronuncio esa voz.

¿Dónde estás?- preguntó Emma, desesperada se levanto de su cama y comenzó a buscarlo por toda la habitación.

¿Quieres que hablemos lo que aquella vez no hablamos?

Si, por favor.

Entonces date la vuelta, mira atentamente la pared y hablemos.

Emma permaneció sentada mirando la pared atentamente y hablo durante horas con aquella voz.

A partir de esa fecha, Emma y la voz, a la cual llamo Dylan,  hablaban todos los días, a la misma hora y en la misma posición.

24 de abril de 1999.

Dylan, ¿estás ahí?- preguntó Emma, sentada en su cama mirando la pared.

Aquí estoy- respondió.

Tengo que decirte algo.

Te amo.

Emma… no puedes amarme- dijo Dylan con un temblor en su voz.

¿Por qué no?- preguntó casi desesperadamente.

Yo no existo, Emma.

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⏰ Última actualización: Nov 22, 2014 ⏰

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