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                     ||愚かな||

- Te amo. - Dijo el castaño sonriendo de oreja a oreja.

- Mmm, ¿Se supone que yo diga? - Dijo el pelinegro desinteresado, con los ojos cerrados. Mientras el pequeño castaño se desvivia por mirarlo, apreciar cada rasgo de su amado, apreciar su belleza y perfección.

- Qué me amas... - Dijo con un tono tan dulce que a cualquiera mataría de ternura.

El pelinegro sólo gruñó.

- Oh... ¿Acaso no me amas? - Su tono era inseguro, lleno de inseguridad y tristeza, con mucho temor de por medio.

- No digas tonterías, claro que te amo. - El pelinegro abrió sus ojos y contempló al castaño, admirando lo bello que era, lo perfecto y apuesto.

El dinero que le darían, el estará muy feliz con esto.

Y le sonrió sin más, su sonrisa parecía tan sincera que el castaño la creyó, cayó a rodillas por ese hombre que le demostró lo que era el amor, por ese hombre con el que pronto se casaría, con el que quería pasar el resto de sus días.

Park despertó abruptamente con su cuerpo que se encontraba temblando, se sentía demasiado mal. Suspiró con pesadez ya que soñó con ello nuevamente.

Soñé con él.

Se levantó intentando no flaquear y entró al baño, se daría una ducha. Al salir se vistió y peinó un poco, se supone que Jeon quería una cita a las diez de la mañana, ¿Qué hora será? Tenía pereza de averiguarlo. Al llegar a la sala solo se tiró en su sofá y Nini se sentó en su regazo, comenzó a acariciarla. No comprendía, ni comprendía que estaba ocurriendo, no entendía por qué justo ahora después de tanto tiempo... ¿Por qué quería nuevamente la vida que volviera a amar a alguien? En el pasado su historia de amor no terminó precisamente de una buena manera como en un cuento de hadas. Dejó de pensar cuando escuchó la puerta ser tocada, se levantó y abrió por supuesto que ahí estaba Jungkook.

Tan apuesto como siempre.

- Vámonos... - Era muy extraño que el matón no le hubiese saludado como ya se estaba haciendo cotidiano, de inmediato también se dio vuelta, suponía que debía seguirlo solamente y sin cuestionarlo pero ¿Por qué se veía tan molesto Jeon? Jimin no lo comprendía a decir verdad. Llegaron a fuera y ahí estaba el auto de Jeon entonces subieron.

El silencio reinaba, no el total puesto el sonido de los autos pero era abrumador, a lo que decidió voltear hacia la ventana sin querer prestar atención en nada más, no quería sentirse como el capricho en turno del tatuado pero era lo que probablemente sucedía, ¿No?

- Realmente... ¿No sientes nada por mi? - Preguntó Jungkook de pronto rompiendo aquél incómodo silencio.

Park suspiro con pesadez, últimamente los suspiros se estaban haciendo parte de su persona. - Te seré sincero... Yo... No sé lo que siento por ti. -

- Bueno, habrá que seguir intentando. - Jimin le miró soslayo.

- ¿A donde vamos por cierto? - Le pregunto con curiosidad sin mostrar desinterés.

- A un parque de diversiones, ¿Qué te parece? -

- Wow... Suena bien. - Sonrió.

Pasó un rato y llegaron a ese parque que era a las afueras de Seúl. Bajaron del auto y caminaron, Jeon compró las entradas, era extraño para Park el tener una cita con alguien después de tanto tiempo. El lugar era grande donde seguramente si iba solo se perdería pensaba eso más que nada.

売春婦ProstituteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora