Te recomendamos leer los capítulos 10 y 13 de To My Youth para entender mejor este capítulo.
Najuk, 13:27 del mediodía
-Me gustaría saber por qué coño estamos yendo al instituto a la hora de la comida, Jongho. Yunho nos va a matar cuando volvamos, lo sabes, ¿verdad?
El aludido, que caminaba delante de él en la acera con paso rápido y decidido, ni siquiera se dignó a girarse para responder a su pregunta. San solo pudo limitarse a sacudir la cabeza con desesperación y a seguirle resignadamente, con visible agotamiento y evidentes pocas ganas de estar allí, por no decir que éstas eran completamente nulas e inexistentes.
-Nunca te pedí que me acompañaras, San. Podrías haberte quedado con Woo en casa si no querías venir.
-Te equivocas. Te acompaño porque, si no estuviera yo aquí, terminarías matando a alguien y metiéndonos a todos en un buen lío.-replicó San, ignorando lo mejor que pudo el ligeramente doloroso nombre de Wooyoung en la anterior frase de Jongho y sabiendo que tenía toda la razón del mundo al pronunciar esas palabras.-Solo intento ser un buen amigo, pero este buen amigo se está muriendo de hambre.
Jongho puso los ojos en blanco, metiendo las manos en los bolsillos de su cazadora negra y haciéndole un gesto apremiante a San.
-Vamos, anda. En nada saldrán todos del instituto, y no pienso volver otro día a este puto infierno por el mismo tema.
San se obligó a sí mismo a quedarse callado y a situarse junto a Jongho sin pronunciar una sola palabra al respecto, entendiendo que llevarle la contraria a su amigo no era lo más adecuado en esos momentos. No tenía ganas de estar allí ni de meterse en peleas sin sentido, y hubiera preferido mil veces más haberse quedado en su casa solucionando sus propios y a su parecer más importantes asuntos, los cuales, al menos por una vez en su vida, no tenían absolutamente nada que ver con darle un puñetazo a alguien.
Sin embargo, también se había percatado del cada vez más considerable enfado de Jongho, fundado sobre quién sabía qué razones. Gracias a su propia experiencia durante todos los años que habían pasado juntos, San podía llegar a saber a ciencia cierta que su mal humor casi siempre conseguía traer consigo consecuencias terribles y normalmente sin ninguna solución posible. Y, por mucho que San disfrutara enormemente con esa ferviente y constante adrenalina, también era perfectamente consciente de que no podían permitirse hacerse notar mucho más en el pueblo, al menos si no querían pasar todo el día en la comisaría de policía y conseguir hacerle perder los nervios y el dinero a Hongjoong por enésima vez en sus vidas.
Y así había sido cómo San había terminado allí, no porque Jongho necesitara a su lado a alguien que le protegiera, sino porque sí que necesitaba a alguien que le controlara. Y porque negarse a sus planes y a sus espontáneas negociaciones a esas alturas era tenerle muy poco aprecio y respeto a su vida.
Se abrieron paso con la cabeza gacha a través de la inmensa multitud de estudiantes, agradeciendo que ninguno mostrara demasiado interés en ellos ni decidiera perder parte de su tiempo tratando de entender su inexplicable presencia allí, ya que lo peor que podía pasarles a alguno de esos alumnos era molestar en lo más mínimo a Jongho en un momento como aquel. Ambos aguardaron apoyados en uno de los altos muros de piedra más cercanos a la puerta del instituto, escudriñando disimuladamente la muchedumbre en busca de la persona en concreto que pretendían encontrar, mientras que Jongho se negaba rotundamente a sacrificar su cigarrillo ya encendido simplemente por aparentar y San solo podía desear en lo más profundo de su interior acabar con aquello lo antes posible y sin que nadie resultara excesivamente herido.
ESTÁS LEYENDO
PRECIOUS {Woosan}
FanfictionEra una época de cambios. Siempre habían vivido en mitad de una fina línea entre la imprudencia y la locura, con el sabor del alcohol permanentemente sobre sus labios y el amargo olor del humo del tabaco a su alrededor. Siempre habían vivido con la...
