Después de que Stiles fuera liberado del nogitsune las cosas no volvieron a ser como antes, sus amigos le dan la espalda hasta llegar a lastimarlo.
Se lo espero de todos menos de su mejor amigo, hermano de otra madre pero lo que mas le dolió fue ve...
Después de que Stiles dejó a los tres hombres lobo llenándose de pastel, dejando a la dulce pareja haciendo cosas ricas y se escapara por la ventana, se dirigió al pueblo a ver que era lo que podía hacer aprovechando que su Derek y sus demás amigos se iban a demorar un buen rato buscando lo que sea que fueron a buscar en una bóveda de los Hale que estaba algo lejos.
Al llegar a las calles del pueblo se dio cuenta de todo lo que se estaba perdieron debido al encierro maldito, habían algunos establecimientos donde habían juegos, para los mayores esos lugares eran una pérdida de tiempo y cosas de niños, pero para Stiles eran y serán siempre sus lugares favoritos sin importar la edad que tuviera. Sin dudar entró al establecimiento, daba gracias que llevó algo de dinero para así poder comprar y regar una tarjeta que lo dejara usar esos juegos. A los encargados del lugar les parecía demasiado raro que un chico de 18 años entrarán a lugares de esos tipos y más raro se les hacía al verlo tan emocionado jugando como si de un niño de 10 años se tratara. Se pasó en casi todos los juegos, los niños que estaban en ese lugar se divertían compitiendo con él por ver quien era el mejor, en algunas ocasiones los dejó ganar para que no se sintieran mal. Así se la paso al menos una hora cuando ya se la acabó todo lo que tenía recargado en la tarjeta, se despidió de los niños, todos hicieron un puchero triste al ver que alguien mayor a ellos y que los entendía bien se iba, pero antes de irse les prometió volver a jugar con ellos, rápidamente todos lo fueron a abrazar y sin más se retiro del establecimiento con una gran sonrisa en su rostro.
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Paso unos cuantos minutos caminando por los alrededores de Beacon, viendo a donde llegaría ya que todavía tenía tiempo para divertirse un rato y luego volver como si nunca hubiera escapado de la mansión. Siguió su camino hasta que algo le llamó la atención y era una discoteca, no se resistió y entró al lugar, lo que no sabía era que alguien en las sombras lo estaba siguiendo desde piso las calles de Beacon, esperando para su momento de aparición.
Había varias mesas ocupadas por muchas personas es más ya casi ni había espacio debido al tumulto de gente pero eso no le iba a impedir poder divertirse un rato más. Vio que algunas personas estaban cantando por lo que fue hasta donde los encargados del lugar, pidió su turno para cantar y se dispuso a esperar a que la persona que estaba en la tarima terminará su canto. El sujeto terminó su espectáculo ahora lo único que faltaba era que lo llamaran para que pudiera pasar a hacer lo suyo, cuando escucho su nombre se encaminó al escenario, se puso en frente del micrófono, resido un momento y luego boto el aire que tenía adentro.
—Espero que les guste – dijo antes de ponerse a cantar.