—Minjae, no creo que llegue hoy, uno de los residentes tuvo una emergencia así que necesitan que haga su turno. Nos vemos mañana, adiós.
Abro la boca para responder pero la llamada ya está finalizada.
—Suerte, Kook —musito, mientras alejo el aparato de mi oído resignada.
Dejo el peso de mi cuerpo apoyarse por completo en el respaldar de mi asiento, con ambas manos descansando sobre mi regazo juego unos minutos con mi celular. Esperando, de forma ilusa, que se diera cuenta del hecho que no me dijo te amo como siempre, pero haciendo memoria hace mucho tiempo que dejamos de decirnos eso al hablar. Suspiro mientras me inclino para dejar el aparato al lado de mi computador.
Me sentía extraña, como si mi cuerpo no fuera el mío, sentía que con cada mínimo movimiento mis músculos se desgarraran y mi estructura ósea no fuera capaz de mantener mi cuerpo de pie; quizás simplemente es el cansancio de tantas noches sin dormir haciéndose notar. Pero sabía que no, no era sólo el cansancio, sino también la fuerza interna mía tratando de tomar el control de nuevo, de ser yo misma y no el zombi que he sido estos últimos días. Tenía los ojos pesados además de una mueca de incomodidad constante y dolor en mi espalda junto mis muñecas, y es que a estas horas de la tarde, la pesadez en mi interior me arrastraba hasta lo más hondo de esta, donde la pesadilla se convertía en realidad.
Otro suspiro se arranca de mis labios ya sentidos de tanto que los he mordido al pensar en este desastre de mi vida.
—Min-miin~, adivina quién viene a alegrar tu vida —canturrea una voz levemente aguda pero a la vez notoriamente masculina. Levanto mi cabeza exaltada, irguiéndome con rapidez e intentando ordenar los documentos esparcidos sobre mi escritorio para no dejar nada a la vista y con mi otra mano peinar un poco el desastre que tenía como cabello.
La puerta principal suena al cerrarse y la primera idea de que sea un ladrón o alguien extraño se disipa al percatarme del apodo cariñoso, el tintineo de unas llaves al dejarlas sobre el arrimo de la entrada y, obviamente, porque un ladrón no daría a conocer su invasión. Ahora bien, los únicos que tenían la llave de mi departamento eran mi novio, algunos amigos y mi mamá.
— Eeeh... —balbuceo, aun guardando todos los papeles dispersos encima. Maldición, ¿cuándo acumule tantos proyectos e informes?— ¿Jimin-ah?
La persona invasora de mi hogar suelta un jadeo teñido de indignación ante mi adivinanza. Pero con eso ya el juego de adivinar quién es el invitado sorpresa termina porque solo uno de los chicos aparte de Jimin podría hacer un ruido lleno de indignación pura. Sonrío y ya dando por finalizado el orden de mi oficina salgo de la habitación hacia la sala de estar para darle la bienvenida como se debe al chico.
—¡Ah, ya sé! ¿Seokjin Oppa? —Mi voz sale juguetona y al asomar mi cabeza en el campo visual del rubio este alza una ceja para después sonreír ladeado.
—Yah, ¿cómo puedes confundirme con la copia barata enana esa? Dios, esta juventud hoy en día.
—Jiminnie no es una copia ni tampoco barata, Seokjin-ah
Ante mi respuesta veo como alza una de sus cejas perfiladas. Uso la pared para empujarme y acercarme lentamente hacia él mientras aprovecho de amarrar mi cabello en una cola suelta.
—Primero... —dice antes de golpear mi frente con su índice al estar lo suficiente cerca que me pilla por sorpresa. Me quejo, pero no se inmuta—. ¿Cómo que "Seokjin-ah"? Soy cuatro años mayor que tú, respétame. Y segundo, no creas que no me percaté que no negaste lo de enano.
Froto mi frente entre cerrando mis ojos hacia él, pero solo se cruza de brazos devolviéndome la mirada con una ceja alzada de forma desafiante. Noto como trata de mantener su rostro serio aunque su expresión pícara no pasaba desapercibida; con sus labios gruesos sobresaliendo por lo rosado que se encontraban, sus ojos rasgados formando una línea al tenerlos entrecerrados hacia mí y sus cejas fruncidas. Claro está que toda esa apariencia prolija desaparecía si bajabas la vista a su calzado; un pie aun con zapatilla y el otro mostrando un calcetín con estampado de Mario Bross.
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Human; jjk
FanfictionJeon Jungkook creía que había encontrado la mejor opción para mantener a su novia con él para siempre. A pesar de que internamente se arrepentía cada vez que veía algo romperse dentro de ella. » Esperas tanto de mí, cuando simplemente soy un humano...
