D O S

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Estrés, nervios, cansancio.

Esas tres palabras definían el día de hoy, al menos para cierta brujita.

Uraraka se casaría ese día y no tenía la menor idea de que hacer. Se había despertado desde temprano y no había hecho nada más que preocuparse.

—Buen día Uraraka— escuchó la voz de Izuku llamarla. La chica castaña volteó la mirada para verle. —Falta poco.

Ella sonrió nerviosa. Más bien era una mueca sin forma.

—¿Estás nerviosa? —inquirió Denki quién venía detrás de Deku. —¿Me estás sonriendo o intentas morder algo?

Ella dejó salir una risa. La llegada de esos dos lograba calmarla un poco. Realmente estaba aterrada, había tenido un mal sueño y malos presentimientos con ello.

—No, estoy bien —respondió con un suspiro. —Es solo que, eh estado un tanto distraída con esto.

Denki no entendía literalmente nada, el jamás ah estado casado con alguien, apenas y podía hablarse a Hanta sin querer salir corriendo. Él no comprendía, pero Deku si. El pecoso se acercó a su lado para darle un abrazo tierno.

—Sé cómo te sientes —inició a decir. —Crees que no haces lo correcto, pero, si estás con la persona que tú elegiste ¿que puede salir mal?

—Muchas gracias, Izu —le siguió el abrazo. Denki se quedó estático mientras sonreía, se sentía en ese momento como el mal tercio de la vida.

—Bueno... ¿Ya tienes tu vestido? —dijo el rubio, para si quiera sentirse notado, Ochako le sonrió.

—Así es Kaminari. Iré a recogerlo, ¿puedes acompañarme? —sus ojos color miel se iluminaron como un par de linternas, le alegraba la idea de formar parte de aquello —Lo tomaré como un si.

El rubio sin perder el tiempo, jaló a la bruja del brazo para llevarla a donde debía. Izuku solo se quedó sonriendo.

Algo en su interior le decía que ese día sería especial.

La música sonaba de maravilla

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La música sonaba de maravilla. El reino entero había contribuido en la ceremonia.

Esperaban todos los invitados de distintos reinos vecinos que llegaban a la boda. Gente desde muy lejos que había llegado sólo para ver la unión.

Había flores que adornaban la entrada al jardín, todo adornado por las ninfas del bosque, que ahí en el reino habitaban y habían dado su ayuda.

Pequeños animalitos que ofrecían su bello canto para la ceremonia. La comida hecha por los mejores chefs del reino.

Todo perfecto, para el día perfecto.

Ansiosos esperaban la llegada de la futura esposa. Todos los invitados tomaban asiento donde correspondía en la gran iglesia del mismo.

Happily Ever After.... Again.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora