Dicen que siempre que olvidas algo es por que no le tenias importancia, pero que pasa si a eso que olvidaste le lloras cada noche y no sabes el por que.
~Flash Back~
Se miraban a los ojos mientras mantenían una sonrisa inocente en sus labios, su mirada viajo al pelo del mayor, el no entendía como su amiguito teniendo tan solo 8 años sus padres le dejaban teñirse el cabello, el con 4 años, casi 5, su madre no le dejaba colocarse el bálsamo sabor fresa que estaba escondido dentro de la tercera bolsita al lado izquierdo de la gran bolsa de su madre, ahh su hyung como amaba el sabor de sus labios cuando a escondidas se lo colocaba.
-Deja de ver mi pelo, quiero hablar seriamente contigo minnie- dijo con aquella madurez, así la llamaban sus padres, que tanto le gustaba a él, también añadiendo ese toque cariñoso en el apodo que el mayor le puso a los dos meces de conocerse.
-Te escucho hyung- regreso su vista al rostro del contrario, su sonrisa se borró poco a poco al ver el semblante serio de el – Yo-
-Escucha- lo interrumpió, pues sabía que si escuchaba su nombre salir de esos bonitos labios sabor fresa olvidaría todo y no le diría eso tan importante- no quiero que pienses que lo hago por opción propia ¿Si?- tomo las pequeñas manos del menor y suspiro para comenzar a hablar- mama nos está obligando a mudarnos...-dijo en medio de un susurro, comenzó a explicarle lo poco que el también sabia.
Después de varios minutos de explicación el mayor tenía al contrario aferrado a su cuello hecho un mar de lágrimas, su hyung le había prometido jamás irse de su lado, ahora iba a romper esa promesa.
-Promete que-suspiro fuertemente y abrazo más a su menor por la cintura, no quería llorar, no con el menor entre sus brazos- promete que jamás me vas a olvidar, porque yo nunca te voy a olvidar- se separaron un poco y se miraron a los ojos- prometo jamás olvidarte y prometo siempre amarte jimin-al nombrado se le hizo otro pequeño nudo en su gargantita, él no quería que su hyung se fuera de su lado.
- Jamash te voy a olvidal hyung, y tampoco te voy a lejal de amal –dijo entre sollozos y una muy mala pronunciación, se acercó a este y le dio un pequeño besito en sus labios como común mente hacían, era un besito que les trasmitía tantas cosas bonitas, un beso inocente que en este momento se sentía triste, amargo y salado por las lágrimas.
Pasaron las horas abrazados, el mayor le dijo que al siguiente día iría y ahora si sería su despedida, la noche empezó a caer y la mama de ambos niños salieron para que sus pequeños entraran a la casa, JiMin se aferró al torso de su hyung, este acaricio su cabello y susurro en su oído.
-Vamos JiMin, mañana vendré y nos abrazaremos más- el nombrado se alejó lentamente del mayor y deposito un pequeño beso en su mejilla, su hyung hizo lo mismo, ahh como quisiera que sus madres no estuvieran así podría darle un besito en los pequeños labios de su hyung.
El mayor se alejó lentamente y JiMin hizo lo mismo, en ningún momento se dejaron de ver, cada vez los ojos de los pequeños se humedecían más, sentían que esa era la despedida definitiva, sentían como si un pequeño tramo de su corazón era arrancado junto con su alma y era pasado al contrario, cuando llegaron con sus mamas estas tomaron sus manos y se alejaron con sus menores, como si estuvieran conectados ambos se soltaron de sus madres y corrieron al contrario para darse otro abrazo
-Te amo hyung-susurro el pequeño en el oído de su mayor y lloro otro poco más, las mamas parecieron entender lo que pasaba, JiMin ya sabía que el mayor se iría lejos, este cerro fuerte mente los ojos y trago el nudo que tenía en su garganta.
-También te amo JiMin y mucho, por favor jamás me vallas a olvidar- se separaron y regresaron con sus madres, cada uno llego a su casa, Jimin con suerte logro conseguir el sueño, mañana seria el ultimo día que vería a su mayor, debería ponerse bonito y colocar ese brillito sabor fresa que tanto le gustaba.
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-¡Mami voy a juela a epelal a hyung!-después de ponerse bonito y poner ese rico brillo en sus labios salió a esperar a su Hyung, estuvo media hora esperando, supuso que su mayor se quedó dormido como siempre, mas esas esperanzas poco a poco fueron quedando en el olvido y ese pequeño dolor en su pecho se comenzó a hacer presente, pando una, dos, tres horas, la noche comenzó a caer y el nunca llego, prometió que lo iba a hacer y no lo hizo, su hyung nunca le había fallado, ahora solo esperaba que la promesas de amarlo y jamás olvidarlo, como ese día, no la rompiera, fue la primera decepción que su cortita vida tuvo, no se sintió como cuando sus padres le dijeron que no iban a poder ir de campamento o de viaje, no, esto era peor, su corazoncito dolía mucho, las lágrimas comenzaron a caer lentamente por sus ojos y los sollozos comenzaron a escucharse, la madre de este salió al escuchar el fuerte llanto de su pequeño, este se aferró a ella llorando en su hombro.
-sholo espelo que no me olviles y me amesh siemple YoonGi-Hyung –pensó el infante.
Lloro, lloro hasta que se quedó dormido en los brazos de su madre y en los de su padre, sin saber que en una camioneta otro infante un poco más mayor lloraba en silencio, con el mismo sentimiento en su corazón y la opresión de su pecho, mirando a la luna prometió jamás olvidarlo, entre sueños el menor hizo lo mismo, paso el tiempo, un año, dos, tres, cuatro años y seguían sin verse, mas no hacía falta, ambos habían olvidado esa promesa, cuando el tiempo paso y los días malos quedaron en el olvido, la promesa, abrazos, besos y presencia del contrario también quedo en el olvido, rompieron algo que con mucho amor dijeron no romper, ambos eran chicos solitarios y solo en busca de un buen sexo, sentían esa falta de algo en su vida, lo tapaban con alcohol, más cuando estaban ebrios le lloraban a la luna y le reclamaban algo que se les fue arrebatado y nunca fue regresado, no sabían a quién o a qué le lloraba, pero sabían que en su tiempo amaron tanto.
No siempre lo que olvidas vale poco y no siempre lo que recuerdas vale mucho